La democracia y el Partido Comunista de Chile

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La crítica y la unidad de acción en el PC: es lo que ha permitido mantener su cohesión interna a lo largo de su vida más que centenaria. Los aportes de las y los comunistas a la historia de la democracia en Chile y de un conjunto de personalidades en el mundo de las artes, la literatura, la ciencia, la música, la academia

Miguel Lawner(*). Santiago. 4/12/2023. El diputado Eric Aedo, señaló días atrás que “la libertad de conciencia, no es algo de común ocurrencia, en los partidos totalitarios y de pensamiento único”, respondiendo a declaraciones de un senador comunista.

Se trata de una caricatura habitual, destinada a mostrar a los militantes del PC como un rebaño de ovejas carentes de juicio propio, dóciles a acatar las decisiones de sus dirigentes, cualquiera que ellas sean.

El Partido Comunista chileno ha sido fiel desde sus orígenes a las normas de funcionamiento propuestas por Lenin, bien sintetizadas en su libro “Libertad para criticar y unidad de acción”, escrito en 1905, donde señala lo siguiente: “El principio de centralismo democrático y de autonomía de las organizaciones locales del Partido, implica libertad universal y plena de crítica, siempre que esto no perturbe la unidad de una acción determinada”. ([1])

Naturalmente que este principio básico, fundamental: discutir todo, pero unidad de acción una vez adoptados los acuerdos por la mayoría, suele tener dificultades o interpretaciones diversas en su aplicación. No es frecuente, pero suele ocurrir, porque finalmente los comunistas somos seres humanos.

Este principio orgánico del Centralismo Democrático, es el que ha permitido al Partido Comunista de Chile, mantener su cohesión interna a lo largo de su vida más que centenaria.

Por cierto, también hemos sido fieles a la doctrina marxista, conforme a la cual “los fenómenos, las cosas y los procesos, no pueden ser entendidos aisladamente. Solo a través de la relación con otras cosas y circunstancias, se logra construir un pensamiento que sea dialogante con la realidad. Esto, debido a que la naturaleza está en un estado de continuo movimiento. Bajo estos principios, el pasado y el futuro se funden para ayudarnos”. ([2])

El Partido Comunista de Chile ha prestado grandes aportes a la historia de Chile. Así fue como en 1938 fuimos los principales impulsores de la creación del Frente Popular, agrupando a los partidos Radical, Socialista y Comunista, que permitió la victoria del Presidente Pedro Aguirre Cerda, acabando con el dominio de las oligarquías criollas y que le entregó a Chile grandes realizaciones como la creación de la Corporación de Fomento de la Producción, la Empresa Siderúrgica Huachipato, IANSA, Empresa industrializadora del Azúcar, además de su enorme impulso a la educación bajo la consigna que fue una norma durante su mandato: “Gobernar es Educar”.

También se debe al PC la elaboración de la tesis de conquistar un Gobierno socialista por vía pacífica. A partir del X Congreso del PC efectuado en 1956, el partido señaló públicamente la perspectiva de conquistar el poder por una vía pacífica, aspiración considerada por muchos en un comienzo como inalcanzable. Pero este objetivo correspondía a un correcto análisis de la situación económica y social de Chile, y el Partido Comunista fue profundizando en una línea política innovadora, impregnando al movimiento popular con esta legítima expectativa.

El Informe al XII Congreso celebrado en marzo de 1962 tuvo como título: “Hacia la conquista de un gobierno popular”, en tanto que en 1965 se realizó el XIII Congreso bajo el lema: “La clase obrera, centro de la unidad y motor de los cambios revolucionarios”, y en noviembre de 1969, el XIV Congreso levantó con toda fuerza la consigna: “Unidad Popular para conquistar el poder”.

Fue esta persistente línea de acción la que hizo posible la victoria de Allende en las elecciones de 1970 y entregarle al pueblo chileno los mil días más felices de su historia.

Igual orgullo compartimos cuando el año 1980, el Partido Comunista convocó al pueblo chileno a hacer uso de todas las formas de lucha a fin de acabar con la dictadura de Pinochet, quién acababa de imponer su espuria Constitución Política mediante un plebiscito fraudulento, realizado sin Registros Electorales, y cundía la desesperanza entre los chilenos ante la expectativa de tener por delante otros 10 años bajo el imperio del dictador.

En la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, el derecho a rebelarse contra una tiranía no está reconocido explícitamente, pero sí implícitamente en su Preámbulo, que señala lo siguiente: “Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”.

Fueron éstos los motivos que llevaron al PC a promover la creación del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, organización fundamental para que las protestas iniciadas en 1983 alcanzaran tal magnitud, que la caída del dictador era inminente. Este cuadro apresuró las gestiones del gobierno de los Estados Unidos y la Iglesia Católica, por llegar al llamado Acuerdo Nacional, marginando al PC, lo cual permitió convocar al plebiscito y alcanzar el triunfo del NO. Al margen del trágico desenlace que llevó a la disolución del FPMR, su rol histórico en la caída de la dictadura es indiscutible.

Afirmar que somos un partido político totalitario, es absolutamente contradictorio con la militancia en el Partido Comunista de Chile de las más altas figuras del Arte, la Ciencia y la Cultura chilenas. No hay otro partido político en la historia de Chile que haya reunido y que aun mantenga en sus filas a tantas figuras ilustres. Sería imposible en esta columna citarlos a todos, pero mencionemos a algunos, comenzando con nuestro eminente Premio Nobel de Literatura: Pablo Neruda.

También militó en nuestras filas el fisiólogo, antropólogo y primer Premio de Ciencias otorgado en Chile: el doctor Alejandro Lipschutz, a quién Neruda calificó como “el hombre más sabio de mi país”.

Mencionemos a los Premios Nacionales de Literatura, Volodia Teitelboim, Francisco Coloane, Juvencio Valle, José Miguel Varas y al poeta Raúl Zurita. A los escritores Diego Muñoz Valenzuela, Luis Alberto Délano, a su hijo Poli Délano y al poeta Vicente Huidobro quién, en 1925, fue candidato del PC a la Presidencia del a República.

Recordamos a la fotógrafa Lola Falcón y al insigne fotógrafo Antonio Quintana, autor de la célebre exposición El Rostro de Chile, que recorrió gran parte del mundo.

Esta ilustre lista de figuras insignes de nuestra cultura y nuestro arte incluye nada menos que a la inmortal Violeta Parra, a sus hijos Isabel y Ángel; a la precursora del folclore nacional Margot Loyola y a René Largo Farías, promotor incansable de las expresiones musicales de raíz folclórica chilena y fundador de la mítica peña Chile Ríe y Canta.

Recordemos al músico y compositor Sergio Ortega, autor del himno “Venceremos” y la canción “El Pueblo Unido Jamás Será Vencido” que, tras cincuenta años de haber sidos compuestos, continúan acompañando las luchas sociales de tantos pueblos a lo largo de todo el mundo.

En el ámbito musical, incluimos a nuestro inmortal Víctor Jara, a Patricio Manns, también destacado escritor y a los célebres conjuntos musicales Intillimani y Quilapayún, todos ellos de renombre universal.  A ellos debemos añadir en épocas anteriores al músico Armando Carvajal, fundador de la Orquesta Sinfónica Nacional, a su esposa, la soprano Blanca Hausser y al compositor Fernando García, Premio Nacional de Artes Musicales.

Agreguemos a Patricio Bunster, fundador del Ballet Nacional, al igual que nuestra heroica Joan Jara, recientemente fallecida y también a Pedro de la Barra, fundador del Teatro Experimental de Chile, así como a los actores de teatro Roberto Parada, Orieta Escámez y los hermanos Héctor y Humberto Duvauchelle.

En las artes plásticas aparecen los Premios Nacionales José Balmes, Gracia Barrios y Guillermo Núñez, así como a Julio Escámez, a Delia del Carril, la Hormiguita y a la escultora Laura Rodig, fundadora de la Asociación Chilena de Pintores y Escultores.

No olvidamos al Rector de la Universidad Técnica del Estado, ingeniero Enrique Kirberg y a los insignes historiadores Andrés Sabella, Hernán Ramírez Necochea, Iván Ljubetic y Fernando Ortiz, este último detenido desaparecido. Con seguridad he omitido a más de alguno.

Nos enorgullecemos de contar en nuestras filas a un número tan alto de las más prestigiosas figuras del Arte, las Ciencias y la Cultura chilena y agradecemos el aporte que nos han brindado y continúan brindando para enriquecer y orientar nuestras decisiones. ¿Puede alguien suponer que estas distinguidas personalidades habrían ingresado a una organización política dogmática y sectaria?

Concluyo esta columna, citando párrafos del poema titulado “A mi Partido”, con el cual Pablo Neruda cierra su libro de poemas Canto General:

Me has dado la fraternidad hacia el que no conozco.

Me has agregado la fuerza de todos los que viven.

Me has vuelto a dar la Patria como en un nacimiento.

Me has dado la libertad que no tiene el solitario.

Me enseñaste a encender la bondad, como el fuego.

Me diste la rectitud que necesita el árbol.

Me enseñaste a ver la unidad y la diferencia de los hombres

Me has hecho indestructible porque contigo no termino en mí mismo.

[1] Lenin, V.I. (1905) Freedom to Criticize and Unity of Action, de Lenin Collected Works, Progress Publishers, 1965, Moscow, Volume 10, pages 442-443. En una comprensión integral de la realidad y su proyección progresiva.”
[2] Isabel Gómez, escritora. Vicepresidente SECH. Prólogo del libro CAMARADAS de Iván Ljubetic. Ceiler. 2023. Pg.9.

(*)Miguel Lawner. Premio Nacional de Arquitectura, fue director ejecutivo de la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU) en el Gobierno de Salvador Allende, académico en universidades chilenas y del extranjero.