“El anteproyecto constitucional es aceptable, pero muy frágil”: Alexis Cortés

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El sociólogo, quien fue parte de la Comisión Experta en representación del Partido Comunista, en entrevista indicó que la propuesta que emanó de la instancia es como “una casa que aspira a ser la de todos, pero una casa hecha de paja, que podría caerse ante un soplido”. En ese marco recalcó que “en esta etapa participativa y sobre todo de discusión del Consejo Constitucional se debería apuntar a solidificar los cimientos de esta casa propuesta”. Además, apuntó que la izquierda y especialmente la tienda de la hoz y el martillo “deben hacer un análisis crítico del anteproyecto sopesando los avances, aquello en lo que no se avanzó, las ausencias y los retrocesos”.

Daniela Pizarro Amaya. Periodista. “El Siglo”. 09/06/2023. Hace algunos días se dio a conocer la propuesta de Anteproyecto de nueva Constitución que redactó la Comisión Experta y un par de días después se instaló el Consejo Constitucional con lo cual se dio el vamos a la segunda etapa del proceso constitucional 2023.

En entrevista con ElSiglo.cl, Alexis Cortés, sociólogo y representante del Partido Comunista (PC) en la Comisión Experta, reflexionó sobre el primer borrador y lo que espera del trabajo del Consejo Constitucional.

 

¿Cuál es tu balance del anteproyecto? 

Me parece que el texto de la Comisión Experta es un texto relativamente aceptable, pero muy frágil. Creo que una buena metáfora es la de una casa que aspira a ser la de todos, pero una casa hecha de paja, que podría caerse ante un soplido. Por lo tanto, creo que en esta etapa participativa y sobre todo de discusión del Consejo Constitucional que está conformado por personas con mandato popular, lo que debería ocurrir o se debería apuntar a solidificar los cimientos de esta casa propuesta.

Creo que el texto tiene virtudes en el sentido de que, primero, consagra el Estado social y democrático de derecho, que es la garantía de que estamos ante una nueva Constitución, es además la principal conquista de un largo proceso constituyente y lo que nos permite pensar de que aquí los cambios serán posibles y, relacionado con eso, es una Constitución también habilitante al debate democrático, es decir, en vez de cerrar los debates que están abiertos en la sociedad, por ejemplo en materia de pensiones, en materia de sistema de salud o de educación, lo que hace la Constitución es dejar una consagración y una norma lo suficientemente abierta para que sea el legislador democrático a través de las mayorías populares, quien defina la mejor manera de implementar estos derechos que serán garantizados por el Estado.

¿Qué esperas de la labor del Consejo?

Del Consejo Constitucional espero, por un lado, que haya una mayor conexión entre el debate constitucional y las expectativas y anhelos de la sociedad y del pueblo de Chile. Porque además coincide con el inicio de la fase participativa del proceso y también esperaría que se logre mantener del Anteproyecto un espíritu que busca que en el texto constitucional las distintas sensibilidades políticas nos sintamos contempladas, de un modo en que las normas, aunque tengan nuestras huellas, no sean excluyentes de otras sensibilidades políticas y democráticas.

Entonces, espero que este debate permita acercar la discusión constitucional a las preocupaciones y las conversaciones que cotidianas del pueblo de Chile y nos permitan consolidar una Constitución que garantiza derechos de una manera que permite abordar de una manera distinta al texto actual, sobre todo a través del Estado social y democrático de derecho.

¿Cuál es la perspectiva desde el PC de cómo debería quedar la propuesta de nueva Constitución?

A mí me parece que tanto la izquierda como el Partido Comunista en particular tienen que hacer un ejercicio, un análisis crítico del Anteproyecto sopesando los avances, aquello en lo que no se avanzó, las ausencias y los retrocesos. Y en virtud de la detección de esa insuficiencia, contribuir con los mejores argumentos constitucionales para que el texto logre incorporar algunas cosas que deberían estar presentes. Estoy pensando sobre todo en materia de orden económico, un deber de contribuir más robusto para poder financiar el Estado social democrático de derecho, con un sistema tributario progresivo, con un Estado que participe en la actividad económica de manera más activa sin tantas trabas, como la existencia de quórum calificado para que pueda actuar el establecimiento del pleno empleo como un horizonte, como una meta para el Estado y para la sociedad en su conjunto. También el reconocimiento del trabajo de cuidados y doméstico no remunerado, la existencia de la defensoría de derechos humanos, el avanzar en un mecanismo más explícito de paridad de escaños reservados para los pueblos indígenas, es decir, una serie de aspectos que en los que permanecen deudas del texto que yo creo que perfectamente se pueden saldar si es que la sociedad realmente se implica a través de las distintas instancias participativas.

Al mismo tiempo, creo que la izquierda tiene estar muy atenta ante la posibilidad de que se incorporen normas que puedan ser excluyentes que cierren y, por lo tanto, limiten el debate democrático y terminen atando de manos al legislador democrático, sobre todo en materia de salud, de pensiones, donde puede ser alta la tentación de intentar incluir normas que en vez de ser a favor de los derechos de las personas terminen favoreciendo a las grandes industrias que han lucrado con la mercantilización de los derechos de los chilenos como la Isapres y AFP.