“Una hoja en blanco sería partir un proceso desconociendo lo que ya se hizo”

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La senadora del Partido Comunista, Claudia Pascual, sostuvo que el texto de propuesta de nueva Constitución que fue rechazo, “indudablemente hay que tenerlo como un documento de trabajo, me parece que todo el ámbito de derechos fundamentales”. La legisladora valoró la conversación que se inició en el Parlamento para darle continuidad al proceso constituyente, y al mismo tiempo sostuvo que deben participar el movimiento social y la sociedad civil.

Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 10/09/2022. Después de conversaciones entre los partidos políticos con representación parlamentaria, quedó alojado en el Parlamento la discusión sobre la continuidad del proceso constituyente y lo que sería la redacción de otro proyecto de nueva Constitución. Es la nueva fase de todo esto después del Rechazo en el plebiscito recién pasado.

Se produjo una reunión el miércoles, entre presidentes y presidentas de partidos, jefas y jefes de comités de bancadas, más los presidentes de la Cámara de Diputadas y Diputados y del Senado, donde se plantearon diversas posiciones y en general todos en ánimo de seguir el proceso, salvo los del Partido Republicano. Espero que todas las palabras que se expresaron ahí, se cumplan. Efectivamente nos debemos dotar de una nueva Constitución, y en ese marco haber rechazo una propuesta de texto en específico, no vulnera la voluntad popular de tener una nueva Constitución. Esa es la expectativa con la cual deberíamos trabajar.

Que esté alojada esta conversación en el Parlamento me parece que da cuenta de los ámbitos en que había que generar legislaciones para llamar a nuevos procesos, creo importante sí, que estas conversaciones mantengan el diálogo con las organizaciones sociales, y desde esa perspectiva no perderlo de vista.

Ya está alojado el asunto en el Parlamento, en los partidos, ¿pero dónde queda el movimiento social, las representaciones de la sociedad civil?

Tiene que existir un espacio de conversación en esta mesa de trabajo que se armó desde los partidos y las distintas bancadas, con el Gobierno que está representado en la Segpres (Ministerio Secretaría General de la Presidencia), y donde deben estar las organizaciones sociales. Es importante esa representación, tanto en materia de escuchar y conversar, como en la formulación respecto al nuevo órgano constituyente.

¿En tu opinión, cómo debería ser elegida la Convención y cuál debería ser su composición? ¿Similar a la experiencia anterior?

Es una conversación que el Partido Comunista la va a realizar este fin de semana, en un Pleno del Comité Central que se citó. No me atrevo a decir en este minuto cuál es la formulación exacta. Me gustaría sí, que tuviera paridad, que pudiera haber escaños reservados y también formulaciones que permitieran representaciones de organizaciones sociales e independientes. Sería una muy mala señal negar un espacio, donde sólo militantes de partidos pudieran ir a una Convención.

En relación al nuevo texto constitucional que se propondría. ¿Hay que desechar todo el texto del proyecto anterior o considerar algunos articulados, hay que partir con hoja en blanco, tener un borrador escrito por expertos?

Creo que hay que rescatar en una serie de partes el texto que se rechazó, indudablemente hay que tenerlo como un documento de trabajo, me parece que todo el ámbito de derechos fundamentales, la definición de un Estado democrático de derechos, es fundamental para ir transformando a nuestro país en un país más justo. Desde esa perspectiva, todo lo que se abordó en materia de descentralización, de municipios, de gobiernos autónomos, de facultades para gobiernos regionales y para las Municipalidades, derechos de las mujeres, son cuestiones que hay que tener en cuenta. Una hoja en blanco sería partir un proceso desconociendo lo que ya se hizo y hay formulaciones que son importantes de rescatar.

¿De alguna manera sigue latente una disputa sobre el proyecto de país y la sociedad que se quiere?

Hay grupos de interés que van a tratar siempre de defender sus intereses, porque no están por un país más justo. Nosotros aspiramos a tener más consagrados los derechos sociales, y que esos derechos deben ser universales, que debe existir una definición de un Estado democrático y de derechos como garantía de los mejores y mayores esfuerzos que se puedan hacer como Estado, como país, para la búsqueda de satisfacción de necesidades, todo eso es absolutamente válido. No queremos sólo cambiar la Constitución del dictador (Augusto Pinochet) por ser ilegítima, sino también la queremos cambiar porque no permite construir un país más justo. Esas banderas, esas legítimas aspiraciones, siguen estando en la primera orden de la tabla para nosotros.

De lo que fue el trabajo de la Convención Constitucional, ¿dónde rescatarías autocrítica y experiencia para el órgano que viene?

Todavía estamos en momentos de análisis, hay muchos elementos que pudieron haber influido en la derrota del Apruebo, algunos tendrán que ver con el propio desempeño de la Convención, pero también hay que reconocer el ataque constante a la Convención. Hubo una campaña fuerte de desinformación, eso influyó, sin soslayar críticas o autocríticas al desempeño de la Convención, el tiempo acotado de campaña, la disponibilidad que tuvimos como fuerzas políticas, quizá partimos muy tarde, el dejar muy detallado algunos aspectos en la Constitución pudieron generar finalmente la dificultad de generar mensajes más fáciles de comprender por la gente. Todas las críticas y autocríticas que podamos hacer al desempeño de nuestras fuerzas, al papel que pudo jugar la Convención, no puedo soslayar las campañas de noticias falsas, de tergiversaciones, y la defensa irrestricta que se hizo del sistema actual.

El cambio de gabinete y la agenda nacional

¿Te parece ficticio o razonable el debate en torno a que el conglomerado Socialismo Democrático quedó a la cabeza del gabinete con Interior y el Ministerio Secretaría General de la Presidencia, y que Apruebo Dignidad disminuyó en intensidad su representación en el Gobierno?

No creo que lo pertinente sea ser comentarista del cambio de gabinete. A lo que debemos dedicarnos las fuerzas que estamos apoyando a este Gobierno, es a que este Gobierno realice su programa, que podamos cumplir con la promesa de una nueva Constitución y que, por lo tanto, nos dediquemos a generar el espacio que permita efectivamente tener las políticas públicas y las reformas que hemos prometido en el programa del Presidente Gabriel Boric para que la gente tenga una mejor calidad de vida. Los cambios de gabinete son opinables, pero creo que está hecho. Una podría decir, bueno, pero el Partido Comunista tiene ahora dos ministras en el Comité Político de La Moneda, en fin, se trata de prerrogativas propias del Presidente. Lo más importante hoy es respaldar al Gobierno, sobre todo para que cumpla el programa y que las condiciones de vida de chilenas y chilenos sean mejor al término de este Gobierno.

¿En esa línea dejarías también el episodio de Nicolás Cataldo?

Referente a eso ya se refirió el presidente del partido (Guillermo Teillier). Creo que fue lamentable el proceso de exposición pública en su nominación, pero hoy hay una notificación de cambios a nivel de subsecretarías, donde el compañero pasó a tener otra destinación, por lo tanto yo seguiría trabajando.

¿Coincides en que la agenda nacional sigue cruzando por el tema económico, alza del costo de la vida, delincuencia, situación en La Araucanía, o agregarías otros elementos como las reformas tributaria y de pensiones, los planes en salud, la jornada laboral de 40 horas?

La agenda del país, es una agenda diversa. La derecha y ciertos sectores han querido instalar una agenda acotada a uno o dos temas, y hoy la gente, por ejemplo, está claramente preocupada por la economía familiar, por el alza de precios, y también está preocupada de la delincuencia. También la gente está preocupada de cuándo le ponemos el cascabel al gato por una reforma al sistema de salud, cuándo generamos recursos para políticas públicas, la gente quiere que mejore la situación de las pensiones hoy y no en 50 años más. Cuando se acota la agenda pública a uno o dos temas, se deja de mirar un conjunto de preocupaciones que la gente tiene. Es cierto que puede haber problemas más acuciantes que otros, pero también es cierto que las encuestas y los temas que nos van instalando como prioritarios de la agenda pública, también son construidos cotidianamente por intereses específicos. Lo que quiero decir es que junto con la preocupación por la delincuencia, está la preocupación por la salud, y junto con eso está la preocupación de las pensiones, y junto con la preocupación por la generación de empleos y las condiciones de trabajadoras y trabajadores, está la preocupación de que senadores de derecha se estén oponiendo a la jornada de 40 horas semanales. La agenda pública hoy sigue siendo diversa.