REPORTAJE. Llega el segundo año de la guerra Rusia-Ucrania

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Todo está más radicado en el campo militar que en un área diplomática, cerrada toda posibilidad de diálogo. Rusos, ucranianos, la Otan y Estados Unidos, más ocupados del despliegue bélico. Al cumplirse un año del inicio de las acciones militares, Putin anunció el reforzamiento de misiles y la incorporación de un nuevo submarino nuclear, se intensifica la ayuda de EU y la Otan a los ucranianos y el presidente de ese país declaró que “nunca descansaremos hasta que los asesinos rusos sean castigados”. China sorprendió con una propuesta de solución política de 12 puntos. El Gobierno de Chile se cuadró con Ucrania y condenó a Rusia.

Agencias. Equipo “El Siglo”. 24/02/2023. Este viernes se inicia el segundo año de la guerra Rusia-Ucrania. Una situación que impacta en el escenario mundial y donde persiste la tensión, la confrontación, las amenazas y la lejanía de un posible diálogo y con ello una solución política y diplomática. Más bien, un conflicto donde todo sigue situado en la parte militar, en las estrategias armamentistas, donde cada día es más nítido que en lo fundamental se trata de un choque entre la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) conformada por Estados Unidos y un grupo de naciones europeas, y Rusia.

Las conversaciones entre ambas partes parecen imposibles y todo está concentrado en procurar el reforzamiento militar de Ucrania por la vía de la Otan, y las ofensivas de la Operación Militar Especial impulsada por los rusos.

Las declaraciones de esta semana de los mandatarios de Rusia y Estados Unidos, Vladimir Putin y Joe Biden, respectivamente, indican que el escenario de disputa es el bélico, con las mutuas acusaciones políticas que incluyen acciones genocidas y crímenes de guerra.

Van miles de muertos y millones de personas afectadas, tanto de Ucrania como la zona del Donbas aliada a Rusia, convertidas en refugiados, perseguidos, desplazados. Los reportes hablan de 18 mil 955 víctimas civiles de la guerra, 483 niñas y niños, sin contar “las bajas” de militares, y más de ocho millones de desplazados.

Fue la madrugada del 24 de febrero de 2022, cuando Putin ordenó atacar territorio ucraniano, en una labor con el alto mando militar ruso. Una operación a gran escala con los objetivos de liberar y defender el Donbás, especialmente las regiones de Donietsk y Lugansk, donde la mayoría de sus habitantes son pro rusos y que se declararon su independencia de Ucrania, la que Rusia reconoció, al tiempo de “desnazificar” a Ucrania, quitar el Gobierno de corte fascista y pro occidental, e impedir que en ese país se instalaran misiles y un poder bélico sostenido y financiado por la Otan. Rusia no podía permitir que en su frontera se fortaleciera el poder militar estadounidense y europeo occidental. Sumado a que Ucrania pretendía y pretende ser parte de la Otan.

Para la administración ucraniana, encabezada por Volodymir Zelensky, se trata de defender “la democracia y la libertad”, acusa al régimen ruso de dictatorial e invasor, sostiene tesis de derecha y conservadoras frente amenazas comunistas y desestabilizadoras, y aboga por ser parte integral de Occidente sin cortapisas.

Se han sucedido episodios como unas iniciales negociaciones ruso-ucranianas en Estambul, que fracasaron, tensiones por el posible uso de armas nucleares y ataques a centrales nucleares, la resistencia y caída de Mariupol, la recuperación de la ciudad de Jersón, el atentado contra el puente de Crimea, las cifras de miles de personas torturadas y mujeres violadas, los mutuos bombardeos a zonas civiles, y las deficientes o nulas gestiones y conversaciones a escala mundial para intentar detener la guerra.

Como una arista más, los rusos condenan los crímenes de los batallones de corte neonazi y ultranacionalista que combatieron del lado de Ucrania, como el Azov de Mariupol, Aidar de Ivano-Frankovsk, Dnipro de Dniepropetrovsk, Donbás de Severodonietsk o Sich del partido nacionalista Svoboda. Ucrania repudia, en tanto, las acciones de grupos separatistas y de cristianos ortodoxos como los batallones Somalí, Sparta, Vostok, Oplot, Zaria, Batman y Prizrak.

Rusia no deja de recordar la matanza de población pro rusa, de sindicalistas y comunistas, de población civil contraria a las posturas neonazis y ultraderechistas, así como el golpe de Estado de 2014 con el que se derrocó al presidente Víktor Yanukóvich, que era el líder del Partido de las Regiones, pro ruso.

Al tiempo que Ucrania reivindica su alianza con Estados Unidos y países europeos, niega matanzas o agresiones a población pro rusa y organizaciones o segmentos comunistas, de izquierda o antifascistas.

 

Continuidad de la guerra

A 24 horas de cumplirse un año del inicio de las operaciones militares contra Ucrania, el Presidente Vladimir Putin anunció que el Ejército de su país tendrá disponibles en estado de alerta operativa las primeras instalaciones de lanzamiento del sistema de misiles Sarmat, con el nuevo misil (intercontinental) pesado, el componente más poderoso del arsenal nuclear de este país, capaz de portar múltiples ojivas y apodado Satán II por Estados Unidos (EU) y sus aliados de la alianza noratlántica.

Dijo también que se incorporó a la Marina de Guerra rusa el submarino nuclear de última generación Emperador Aleksandr III.

Estos anuncios los hizo el mandatario ruso días después de suspender la participación de Rusia en el Tratado Start-III, el último convenio que limita el número de ojivas y rampas de lanzamiento entre su país y EU.

En tanto, desde el Gobierno estadounidense y de varios países europeos, se reiteró la decisión de aumentar la entrega de armas y material de guerra a Ucrania, de destinar millones de dólares y euros en gasto militar y dotar de arsenal que le permita los ucranianos atacar objetivos rusos.

Sólo EU ya destinó decenas de miles de millones de dólares en ayuda militar a Ucrania, y está por aprobar más gasto, prácticamente todo aprobado por el Congreso estadounidense. Se cifra, moderadamente, en 45 mil millones de dólares lo dado a los ucranianos con fines militares. Se habla que desde naciones europeas se han desembolsado más de 138 mil millones de euros.

“Sin el apoyo de Estados Unidos, y después el europeo y mundial más amplio, los ucranios se habrían derrumbado”, dijo Mark Cancian, analista del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), citado por la prensa internacional.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, está coordinando todo el respaldo militar a los ucranianos, junto a jefes de Defensa y de las Fuerzas Armadas de Alemania, Reino Unido, Francia, España, entre otros países. Eso incluye misiles, tanques, artillería, municiones, entrenamiento y capacitación a oficiales y tropas, mucho de manera directa entre países con Ucrania o por la vía del Grupo de Asistencia de Seguridad-Ucrania.

 

El mensaje de Zelenski

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, recordó este viernes el primer aniversario de la invasión de Rusia con un mensaje dirigido a los ucranianos en el que definió los últimos doce meses como “un año de dolor, tristeza, fe y unidad”.

“El 24 de febrero, millones de nosotros hicimos una elección. No una bandera blanca, sino una bandera azul y amarilla (la de Ucrania). No huir, sino enfrentar. Enfrentar al enemigo. Resistencia y lucha”, agregó el mandatario ucraniano a través de medios de comunicación.

En otro mensaje publicado este viernes en su página Web, Zelenski informó de que se reunió con los altos mandos del Ejército para abordar la producción de armamento en el país. “Abordamos el tema de la producción y suministro de municiones y armas. Por supuesto, no puedo revelar públicamente los detalles de esto. Pero este es un trabajo significativo. Y me alegra escuchar en la reunión del alto mando militar que incluso en estas condiciones tenemos el potencial apropiado”.

Ucrania no parará “hasta que los asesinos rusos sean castigados”, declaró el presidente ucraniano. “Nunca se lo perdonaremos. Nunca descansaremos hasta que los asesinos rusos sean castigados. Por el tribunal internacional, por el juicio de Dios o por nuestros soldados”, enfatizó.

 

La propuesta de China

Este día, China dio a conocer una propuesta denominada “Solución Política de la Crisis de Ucrania”, un documento de 12 puntos donde se subraya tener en cuenta factores como respetar la soberanía de todos los países, abandonar la mentalidad de la Guerra Fría, cesar las hostilidades, reanudar las conversaciones por la paz, resolver la crisis humanitaria, proteger a los civiles y prisioneros de guerra, mantener la seguridad de las centrales nucleares, reducir los riesgos estratégicos, facilitar las exportaciones de cereales, poner fin a las sanciones unilaterales, mantener estables las cadenas industriales y de suministro, y promover la reconstrucción post-conflicto.

La propuesta cayó bien en la comunidad internacional, aunque el mandatario ucraniano se molestó porque los chinos se reunieron con los rusos, EU prefirió desechar el documento, hasta ahora, entre el silencio y la tácita defensa de su tesis de reforzar sus posiciones en Ucrania y desde la Otan se dijo que no se puede confiar en los chinos.

En el documento dado a conocer por China se plantea que “todas las partes deben defender conjuntamente las normas básicas que rigen las relaciones internacionales y salvaguardar la equidad y la justicia internacionales. Hay que promover la aplicación igualitaria y uniforme del derecho internacional y rechazar el doble rasero”. También que “la seguridad de un país no debe conseguirse a expensas de la de otros. La seguridad de una región no debe lograrse mediante el fortalecimiento o la expansión de los bloques militares”.

Para los chinos, es momento de mantener posiciones “racionales y actuar con moderación, abstenerse de avivar las llamas y agravar las tensiones, y evitar que la crisis de Ucrania se deteriore aún más o incluso se salga de control. Todas las partes deben apoyar a Rusia y Ucrania a trabajar en la misma dirección y reanudar el diálogo directo lo más pronto posible”. Se insiste en que “el diálogo y la negociación son la única solución viable a la crisis de Ucrania”. Se enfatiza que “las armas nucleares no deben ser utilizadas, y las guerras nucleares no deben ser libradas”.

China sostuvo que “las sanciones unilaterales y la máxima presión no pueden resolver la cuestión, y sólo crean nuevos problemas. China se opone a las sanciones unilaterales no autorizadas por el Consejo de Seguridad de la ONU” y que “todas las partes deben defender efectivamente el existente sistema económico mundial y oponerse a usar la economía mundial como una herramienta o arma para fines políticos”.

 

Gobierno chileno se cuadró con Ucrania

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile emitió un comunicado a un año de declararse la guerra en Ucrania, donde el Gobierno se cuadró junto a los países y organismos internacionales como la Otan, que apoyan a Ucrania y condenan a Rusia

“El Gobierno de Chile reitera su condena al país agresor y hace un llamado para que la Federación de Rusia respete la independencia, soberanía e integridad territorial de Ucrania, así como el Derecho Internacional y los Convenios de Ginebra”, se indicó en la declaración.

Se dijo: “Solidarizamos con el pueblo ucraniano y con las víctimas de este conflicto, el que ha desencadenado una irreparable tragedia humanitaria, con un creciente saldo de muertes, destrucción y desplazamientos, constituyéndose en una amenaza para la estabilidad global”. 

El comunicado de la Cancillería, que ya fue conocido en Ucrania como en Rusia, y las esferas de la Otan, sostuvo que “Chile reafirma su apoyo a Ucrania en el ámbito humanitario, en línea con los aportes de asistencia ya realizados -tanto a través de Cruz Roja como de ACNUR- y reitera su disposición para apoyar todas las iniciativas de carácter humanitario que puedan desarrollarse en el post conflicto”.

Esta postura del Gobierno chileno contrasta con la de administraciones latinoamericanas, como la de México y Brasil, que tienden más a intentar cumplir un rol de mediación, de llamados al diálogo y desprenderse de la política exterior establecida por Estados Unidos en torno de este conflicto.