Zhang Jieyu, investigadora del Instituto de Estudios Internacionales de China (CIIS), sostuvo que desde 2017 una veintena de países latinoamericanos son parte de los acuerdos e intercambios con China en una “articulación estratégica”.
La Franja y la Ruta se constituye así en un “nuevo modelo de desarrollo, apertura, innovación y beneficio mutuo”. Entregó datos de volúmenes comerciales y financieros. Resaltó los extensos intercambios culturales entre el país asiático y Latinoamérica. La experta habló del factor estadounidense en la región y sostuvo que “América Latina está constituida en uno de los principales campos de batalla en la consolidación de la hegemonía estadounidense, lo que incluye una presión y oposición de EU a la colaboración entre Latinoamérica y China. En esa línea, la experta señaló que está en desarrollo una política coercitiva y unilateral de parte de la Casa Blanca”.
Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. Beijing. 30/6/2026. Zhang Jieyu, investigadora del Instituto de Estudios Internacionales de China (CIIS), entregó detalles del proyecto de la Franja y la Ruta implementado en América Latina como base fundamental de las relaciones comerciales, financieras y culturales de la potencia china con Latinoamérica, y no dejó de hablar del factor Estados Unidos, sobre todo con la aplicación de la llamada “Doctrina Donroe”, en relación al segundo mandatado de Donald Trump.
La experta señaló que desde 2025 China ha firmado 237 documentos de cooperación de la Franja y la Ruta con 157 países y 33 organizaciones internacionales. Esto significa cubrir el 80% de las naciones del mundo.
Explicó que ese proceso se inició en Asia y Europa y luego se expandió a América Latina. La región “es una extensión natural de la ‘ruta marítima de la seda en el siglo XXI y es un participante indispensable en la construcción conjunta de la Franja y la Ruta” promovida desde China. Recalcó que es considerada “una plataforma básica y pragmática del futuro compartido entre los pueblos”.
Desde 2017 una veintena de países latinoamericanos son parte de los acuerdos e intercambios con China en una “articulación estratégica”. La Franja y la Ruta se constituye así es un “nuevo modelo de desarrollo, apertura, innovación y beneficio mutuo”, precisó, y añadió que se perfeccionan mecanismos de cooperación con un positivo marco institucional.
La investigadora del Instituto de Estudios Internacionales de China hizo ver que en 2025, el volumen comercial de China y Latinoamérica llegaba a 549 mil millones de dólares y en 2024 el stock de inversión directa de China en la región era de 600 mil millones de dólares. Dijo que hay unos 200 proyectos de infraestructura que, por cierto, generan miles de empleos.
Explicó que el Banco de Desarrollo de China ha proporcionado de forma acumulada apoyo a inversión y financiación a 21 países latinoamericanos, sumando aproximadamente 165 mil millones de dólares. En tanto, el Banco Popular de China ha firmado y aprobado acuerdos bilaterales de permutas de divisas locales con bancos centrales de Argentina y Brasil, al tiempo que siete naciones del continente de unieron al Banco Asiático de Inversión e Infraestructura.
La investigadora resaltó que la Franja y la Ruta, como parte esencial de los vínculos chino-latinoamericanos, es una plataforma esencial para “construir la comunidad de futuro compartido”, “hay beneficios mutuos, con principios de igualdad, y no es una herramienta hegemónica”, Además, enfatizó, “aporta al modelo Sur-Sur, a una nueva gobernanza global, a fomentar el desarrollo y la prosperidad conjunta, y a reforzar el multilateralismo”.
Destacó que en este marco se aporta en ámbitos como la seguridad civil, la reducción de la pobreza, la infraestructura y el transporte, y el avance digital y científico-tecnológico.
En este marco, la integrante del Instituto de Estudios Internacionales planteó que “China demuestra activamente la responsabilidad de una gran potencia”, al tiempo que sostuvo que “la aceptación de las ideas propuestas por China ha crecido notablemente en América Latina” en estos años.
Asimismo, resaltó los extensos intercambios culturales entre el país asiático y Latinoamérica, destacando los vínculos en el ámbito de la academia, las becas, la literatura, la tendencia a aprender y usar el idioma chino, y la existencia de 57 institutos Confucio en el continente, “un puente importante para difundir la cultura china y fomentar el aprendizaje mutuo entre civilizaciones”.
Prioridades chinas
Zhang Jieyu precisó que su país tiene prioridades respecto a satisfactores que se pueden lograr a través de la implementación del proyecto de la Franja y la Ruta.
Mencionó que esto tiene que ver con rubros como la seguridad alimentaria, la seguridad energética y el impulso de la transformación y la actualización de China.
Es así que, por ejemplo, se importa trigo, soja, y carne de vacuno desde Argentina y Brasil y algunos minerales desde otros países.
Estados Unidos y el nuevo “monroísmo”
La búsqueda de colaboración y acuerdos desde China con América Latina es contrastante con la reinstalación de la Doctrina Monroe de Estados Unidos (EU) que tiene que ver con una nueva estrategia de seguridad nacional estadounidense y la búsqueda de su dominio en la región. Zhang hizo ver que en el segundo mandato de Donald Trump se aplica abiertamente el monroísmo con el objetivo de consolidar la hegemonía de EU en AL.
Señaló que América Latina está constituida en uno de los principales campos de batalla en la consolidación de la hegemonía estadounidense, lo que incluye una presión y oposición de EU a la colaboración entre Latinoamérica y China.
En esa línea, la experta apuntó a que está en desarrollo una política coercitiva y unilateral de parte de la Casa Blanca, y queda comprobado que para EU la región tiene una importancia estratégica.
La investigadora del Instituto de Estudios Internacionales de China expresó que “Estados Unidos se opone fuertemente al plan de la Franja y la Ruta, busca asfixiar a China en las cadenas de suministro de sectores clave y busca controlar los minerales estratégicos de América Latina para frenar la transición ecológica económica y la modernización industrial de China”.
Zhang enfatizó que Trump “concentrará esfuerzos en sabotear la colaboración de China con América Latina, continuará socavando la cooperación y levantando narrativas como la del ‘imperialismo chino’”. Insistió en la implementación de la llamada “Doctrina Donroe” e indicó que “los daños que provoca Estados Unidos no pueden ser subestimados”. “Las conductas de acoso, hegemónicas y arbitrarias de la Doctrina Monroe son sumamente dañinas y generan un efecto rebote, de una reacción favorable a China”, agregó.}
Planteó que “Estados Unidos sólo ofrece promesas vacías y no puede aportar recursos concretos para satisfacer las aspiraciones de desarrollo de la región”.
Riesgos y perspectivas en la región
Zhang Jieyu no desconoció la existencia de riesgos en la implementación de la Franja y la Ruta en América Latina, así como también en otras áreas de intercambio. Básicamente mencionó “elevados riesgos políticos y normativos” dados por la frecuente alternancia de gobiernos, que pasan de izquierda a derecha o viceversa, provocando escasa continuidad en las políticas públicas y no mucha estabilidad, muchas veces afectando acuerdos y planes tomados.
También expuso que hay empresas chinas que no saben adaptarse a las realidades locales latinoamericanas, se presentan problemas laborales y con sindicatos, se producen divergencias y también incomprensiones de parte de sectores dentro de los países.
En elementos generales, la investigadora señaló factores como una situación regional inestable, crisis económicas, llegada de gobiernos de extrema derecha, mayor polarización, procesos de integración regional en dificultades, agravamiento de la situación de seguridad y problemas en la gobernanza local. Sumó que en países del continente hay sectores que tienen “actitudes favorables hacia Estados Unidos y muestran preferencias por las políticas estadounidenses”.
En todo caso, la investigadora resaltó que “a pesar de riesgos y desafíos, se presenta una tendencia irreversible y se sitúa en una etapa de oportunidades” las relaciones de China con América Latina y específicamente todo lo relacionado con la Franja y la Ruta.
Añadió que hay un rechazo al hegemonismo y “un clamor por la equidad y la justicia”, al tiempo que se comprueba que existe “una desconfianza en el neoliberalismo y en el Consenso de Washington” como vía de solución a los problemas latinoamericanos.
Zhang sostuvo que en la perspectiva de China, se buscará, con América Latina, el diálogo, el interés mutuo, priorizar la estabilidad, aplicar políticas diferenciadas según cada país, adoptando una mentalidad innovadora.