¿Qué dijo el representante del PC en la Comisión Experta?

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El discurso del sociólogo y representante del Partido Comunista, Alexis Cortés, en el Pleno de la CE, en medio de un controversial, tenso y decisivo debate en el organismo que está analizando el nuevo texto constitucional.

Alexis Cortés. Integrante de la Comisión Experta por el Partido Comunista. Santiago. 12/10/2023. La Comisión Experta tenía una disyuntiva: reeditar un acuerdo transversal y habilitante como lo fue el anteproyecto o respetar la decisión política del Consejo Constitucional de plebiscitar en diciembre un texto programático en muchos aspectos maximalista, innecesariamente detallista, de derecha y conservador.

Difícilmente esta Comisión Experta resolvería en 5 días, lo que políticamente no se pudo solucionar en meses. Pero, nunca perdí la esperanza de que pudiéramos proponer al Consejo una corrección al rumbo que ha tomado el proceso. Lamentablemente no fue así.

Con todo, la Comisión Experta no puede rehuir su rol de corregir o mejorar el texto emanado. El que adolece de graves problemas técnicos, desprolijidades y efectos negativos insuficientemente ponderados. Concurriré con mi voto, cuando estime que ese rol se cumple.

¿Por qué si antes lo logramos ahora no se pudo, a pesar de los esfuerzos desplegados de lado y lado? Es cierto que hubo una elección que le entregó legítimamente a un sector político la conducción del proceso en el Consejo. De ese modo, la propuesta en discusión es un reflejo de la abrumadora mayoría que tiene la derecha en el órgano electo. El Consejo Constitucional tiene un mandato popular, también es cierto, pero debo preguntar ¿el mandato fue para redactar una Constitución de acuerdo exclusivamente a sus ideas o fue para redactar una Constitución que permita la convivencia de las ideas que nos constituyen como país?

Aclaro: es legítimo que la derecha ejerza su mayoría, pero cuando se redacta una Constitución no es necesariamente lo más recomendable, puesto que quien posee la mayoría tiene la responsabilidad de conducir el proceso para que sea exitoso, o sea usar la mayoría para construir la Casa de todos, no su propio condominio cerrado. Debo advertir que quienes con su mayoría buscan plebiscitar un texto solo con su identidad, terminarán plebiscitándose a sí mismos. Lo que esta Comisión o el propio Consejo no pueda corregir, que el pueblo lo corrija.

Por mi parte, puedo decir que hice todo lo que estuvo a mi alcance para buscar el máximo entendimiento, no me negué a discutir ningún tema o incluso a aprobar normas que jamás imaginé que pudiera hacerlo. Por eso, quiero ser muy enfático: no es intransigencia pedir que nuestras ideas, nuestras propuestas de políticas públicas dejen de ser inconstitucionales.

Por lo mismo, guié mis observaciones y guiaré mis votaciones por los siguientes criterios: evitar consagrar normas que pongan en peligro los avances legislativos recientes, evitar constitucionalizar o constitucionalizar políticas públicas, incluso aquellas con las que no estoy de acuerdo; buscar coherencia con los tratados internacionales de derechos humanos que Chile ha firmado, por ejemplo, en materia de derechos laborales y sociales; y, sobre todo, dejando abierto al debate democrático aquello que no se debe cerrar forzadamente en una Constitución. Estoy convencido de que una Constitución no puede ser el espacio para constreñir al adversario político para que cuando gobierne tenga actuar del mismo modo que lo haría quien impuso su visión a la hora de redactar la Constitución.

Es probable que fracase en cada uno de estos objetivos, y en este punto no puedo dejar de citar al antropólogo brasileño Darcy Riveiro: “Mis fracasos son mi victorias, detestaría estar en el lugar de quien me venció”.