Nadie nos ha regalado nada

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Recién en 2010 obtuvimos la promulgación de la primera ley de derechos sexuales y reproductivos. Tras una nueva conmemoración del Día Internacional de la Mujer, es importante no sólo recordar, sino que ensalzar la lucha histórica de millones de mujeres por un país más democrático para todos y todas.

María José Guerrero. Socióloga. Claudia Ortiz. Ingeniera Civil Mecánica. Santiago. 18/3/2024. Tras una nueva conmemoración del Día Internacional de la Mujer, es importante no sólo recordar, sino que ensalzar la lucha histórica de millones de mujeres por un país más democrático para todos y todas.

Es justo entonces mencionar que todo lo avanzado en materia de derechos humanos para niñas y mujeres ha sido esfuerzo y trabajo de otras mujeres, que en su época fueron capaces de desafiar el estatus quo por lograr que tuviéramos acceso a distintos derechos. Aquí nadie nos ha regalado nada. Si bien se recuerda el decreto que autorizó a las mujeres a rendir exámenes para obtener títulos profesionales, con el apellido de quién lo firmó, Amunátegui. No se puede invisibilizar el rol clave que jugó Antonia Tarragó en la obtención de tal derecho, ya que fue ella en su rol de directora de liceo, quien en 1872 presentó al Consejo de Instrucción Pública, una solicitud para que los exámenes de sus estudiantes fueran validados para que pudieran optar a grados académicos.

Asimismo, debemos tener presente que fue a inicios del siglo XX, que el movimiento femenino obrero impulsó la lucha para la obtención de las primeras leyes de protección social. En un contexto donde el trabajo asalariado de las mujeres era considerado como un complemento al del hombre y, por lo tanto, se traducía en un menor salario y una mayor jornada laboral. En la misma época, fueron las mujeres quienes pelearon por el voto, el que si bien fue negado en la Constitución de 1925, no apaciguó los sentimientos de lucha. Así el 15 de enero de 1934 se aprueba el voto femenino para las municipales y el 8 de enero de 1949 se obtiene el voto para las presidenciales.

En plena dictadura militar las mujeres también se levantaron a pelear por la democracia, realizando el 8 de marzo de 1978, el primer “caupolicanazo”. Primer acto masivo desde el inicio del golpe de Estado. Pero no nos detuvimos ahí. En el período de transición a la democracia, las mujeres seguimos peleando por nuestros derechos incluso con una base discursiva conservadora, donde todo era “en la medida de lo posible”, lo que significaba que cualquier discurso disruptivo de la moral dictatorial estipulada en la constitución del dictador, era vetado. Así no fue de extrañar, los más de 10 años que tomó obtener la ley de acoso sexual laboral (aprobada en 2005) y divorcio (aprobada en 2004).

El debate en torno a la autonomía de nuestros cuerpos también ha sido una lucha constante, no olvidar que, en 2007, 31 parlamentarios (mayoritariamente hombres) presentaron un requerimiento de inconstitucionalidad para prohibir el suministro de pastillas anticonceptivas en los servicios públicos de salud, lo que tuvo como consecuencia que el Tribunal Constitucional decretara inconstitucional su entrega, congelando así el suministro público entre 2008-2010. Recién en 2010 obtuvimos la promulgación de la primera ley de derechos sexuales y reproductivos.

El trabajo de las mujeres para conseguir derechos plenos en torno a su cuerpo y sexualidad ha sido largo. Recién en el año 2017, durante el Gobierno de Michelle Bachelet, se consigue reponer un derecho negado desde la dictadura de Pinochet, la interrupción voluntaria del embarazo en 3 causales, la cual, entre otras cosas, permite la posibilidad que niñas sigan siendo niñas y no madres. Es importante recordar que hasta antes de esta legislación los derechos humanos a niñas eran negados. Basta con recordar lo que en 2013, el presidente de la época pensaba respecto a una niña de 11 años con un embarazo producto de la violación de su padrastro, señalando que la niña mostró “profundidad y madurez” y que ella “quería tener a su hijo”. Una niña de 11 años.

Larga data podemos seguir mencionando aquí respecto a lo conseguido por la lucha constante de mujeres, desde las cuotas en las parlamentarias como la ley de acoso sexual callejero, hasta la reciente aprobación de la Ley Integral Contra la Violencia hacia las Mujeres.

Por lo anterior, resulta clave apoyar a aquellas candidatas o candidatos que harán posible desde las instituciones implementar los cambios para avanzar en derechos que buscan reducir las brechas de género e igualar la cancha para construir una sociedad equitativa. Esto significa votar por legisladoras y legisladores que impulsen iniciativas que apuesten por un enfoque de género. Apoyando así a las personas adecuadas que apostarán por aprobar una legislación que nos permita luchar por los derechos de la mujer que aún se encuentran pendientes.