México. Entrevista a líder de partido que respalda candidatura de Claudia Sheinbaum

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El diputado Alberto Anaya, Coordinador Nacional del Partido del Trabajo (PT), analizó las perspectivas de triunfo de la candidata de la “continuidad con cambio” que representa a las fuerzas que actualmente respaldan al Presidente Andrés Manuel López Obrador. “La experiencia de otros procesos electorales nos ha enseñado a no bajar la guardia y continuar haciendo los mejores esfuerzos para que la cifra de votos que alcancemos sea lo más elevada posible”, aseguró. Advirtió que “estamos alertas porque a nuestros adversarios se les suma una peligrosa tendencia de extrema derecha internacional, que alienta a desconocer los resultados electorales”. En entrevista con ElSiglo.cl el dirigente explicó el contenido de la Cuarta Transformación que impulsan López Obrador y Sheinbaum, el desafío de tener mayoría en el Congreso y se refirió a la ola de agresiones y asesinatos a candidatas y candidatos en el proceso electoral de junio próximo en México.

Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. 11/5/2024. Todas las encuestas dan como ganadora de la elección presidencial del 2 de junio a Claudia Sheinbaum y los análisis serios apuntan a que será la nueva Presidenta de México. ¿Eso está asegurado, ustedes igual mantienen una campaña fuerte?

En efecto, la mayoría de las encuestas arrojan resultados a favor de nuestra candidata, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo. No obstante, la experiencia de otros procesos electorales nos ha enseñado a no bajar la guardia y continuar haciendo los mejores esfuerzos para que la cifra de votos que alcancemos sea lo más elevada posible. Para graficar esto, nosotros decimos a nuestros seguidores que, como en el beisbol, esto no se acaba hasta que “cae la parte baja de la última entrada”. Las campañas electorales -la presidencial y demás cargos en disputa- deben cerrar con el mayor esfuerzo y estar acompañadas con una amplia movilización del pueblo para que se evidencie el respaldo popular a la propuesta de Gobierno y transformación que impulsamos desde la coalición “Sigamos haciendo historia”. Aspiramos a que un buen resultado permita poner en marcha lo que llamamos el Plan C, que consiste básicamente en alcanzar además de la presidencia, la mayoría calificada en Cámara de Diputados y de Senadores y así poder superar el boicot legislativo de las fuerzas de oposición. En este sexenio que termina, hemos aprendido que para avanzar en la profundización del proceso de cambios iniciado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador son imprescindibles algunas modificaciones constitucionales que otorguen certeza jurídica al proceso de transformación. De allí entonces la importancia de llevar las campañas electorales a esforzarse hasta el último día por obtener los mejores resultados y que se escuche la voluntad mayoritaria del pueblo.

Claudia Sheinbaum es la candidata de Morena, del PT y del Partido Verde, fuerzas que apoyan al Presidente Andrés Manuel López Obrador. Él instaló esto de la Cuarta Transformación en base a un proyecto de profundos cambios progresistas en México. ¿Representa el continuismo, en qué fase encuentra a Sheinbaum este proceso de la Cuarta Transformación?

La noción de Cuarta Transformación tiene un significado histórico. El término “cuarta transformación” se refiere a la visión del Presidente López Obrador que califica así a su proyecto político, que busca vincularse a tres momentos clave en la historia de México. La guerra de Independencia, que inició en 1810 y concluyó en 1821, un movimiento encabezado por Miguel Hidalgo y José María Morelos contra el vínculo colonial y marcó los primeros pasos para proclamar la abolición de la esclavitud. La Guerra de Reforma, un periodo de transformación comprendido entre 1858 y 1861 encabezado por el Presidente Benito Juárez que impulsó las Leyes de Reforma para separar la Iglesia del Estado. La Revolución Mexicana, una lucha en contra la dictadura de más de 30 años de Porfirio Díaz. Ese movimiento fue liderado por Francisco I. Madero y Emiliano Zapata. Al final del conflicto, se promulgó la Constitución de 1917, que rige actualmente en el país. Como se puede ver, se trata de procesos de largo aliento y el espíritu de la Cuarta Transformación consiste en dar una continuidad estratégica a la modernización y democratización de México, ambas vinculadas a la idea de buscar el bien de todos dando prioridad a los sectores más afectados por el sistema anterior. Así entonces, sí podemos afirmar como efectiva la idea de continuidad, pero en esa visión de sumar nuevas etapas a un largo proceso histórico de transformaciones. Al mismo tiempo, cada etapa implica la actualización de las instituciones y ampliar las formas de participación del pueblo en la construcción de una nueva sociedad. Es decir, continuidad con cambio. Continuidad del proyecto histórico y profundización en el avance hacia nuevas etapas para construir un México con equidad y justicia social.

¿Qué peligros ve en las campañas y operaciones de la derecha frente al proceso electoral y el posible triunfo de Sheinbaum? Se habla mucho de ataques en redes sociales, de que recurran a tecnicismos para declarar anulado el proceso electoral.

En efecto, desde los sectores más conservadores de la derecha opositora se comienzan a alzar voces que se adelantan a los hechos y desde ya cuestionan la legitimidad del proceso electoral que se avecina. Al ver que se anuncia una victoria desde nuestra coalición, en lugar de aceptar su derrota, es probable que se levanten argumentos para justificar la anulación parcial o total de los resultados. Incluso el Presidente López Obrador ha alertado sobre un eventual “golpe técnico” como él lo llamó. Por eso mismo, como ya señalamos, es de vital importancia no solo garantizar la limpieza y legitimidad de los comicios, sino también que la masiva participación ciudadana neutralice cualquier intento desestabilizador. Creemos que cualquier acción que busque desconocer la voluntad popular está destinada al fracaso; en especial si se trata de millones de mujeres y hombres que en las urnas expresan su deseo de consolidar y profundizar un proceso que representa sus aspiraciones. Desde luego estamos atentos y alertas porque a nuestros adversarios locales se les suma una peligrosa tendencia de extrema derecha internacional, que alienta a desconocer los resultados electorales cuando les son adversos y recurren a la guerra sucia en los grandes medios de comunicación en un intento de deslegitimar las elecciones y, eventualmente, el triunfo de nuestras fuerzas. Estamos comprometidos a que el proceso electoral se desarrolle con absoluta limpieza y genere plena confianza en la opinión pública nacional e internacional. Las maniobras que se apresuran a adelantar la descalificación se enfrentarán a la evidencia del voto y a la disposición del pueblo a hacer respetar su voluntad de cambios pacíficos y en libertad.

¿Cómo se explica que una candidatura, la de Xóchitl Gálvez, que marca segunda, esté respaldada por el Partido Acción Nacional que es de derecha, y por el Partido Revolucionario Institucional y el Partido de la Revolución Democrática que se suponen socialdemócratas o liberales?

En México, al igual que ocurre en otros países, la vida interna de los partidos políticos está viviendo procesos de cambio donde su accionar obedece muchas veces a intereses materiales de corto plazo y donde las ideologías y las ofertas programáticas ceden el espacio al pragmatismo de las prebendas y beneficios derivados de ocupar un cargo público. En el Partido del Trabajo aspiramos a ocupar cargos de elección popular para siempre servir al pueblo, pero nuestros adversarios más bien buscan ganar espacios para servirse de ellos. Ninguna alianza política de oposición nos resulta anómala porque ellos sacrifican ideas por beneficios. Por eso no debe extrañarnos que lo que anteriormente representaba la clásica división de derecha, centro e izquierda, hoy represente una sumatoria de intereses unidos por un objetivo destructor. La candidatura de la oposición expresa, más que un proyecto de Gobierno, la voluntad de descarrilar el proceso de la Cuarta Transformación. Así entonces, por encima de posiciones que podrían parecer encontradas, se unen partidos políticos, organizaciones elitistas y asociaciones empresariales de distinto signo aglutinadas en torno a un objetivo común: dar marcha atrás al proceso de cambios iniciado en nuestro país y recuperar sus privilegios. Aprovecho la pregunta para señalar que este es un tema que requiere un análisis que va más allá de la crisis de representatividad de los partidos de derecha de México y su orfandad política/ideológica. Desde esa perspectiva, la interrogante de hoy en América Latina y el Caribe es: ¿Estamos asistiendo al fin de los partidos políticos o, por el contrario, estamos viviendo una etapa de replanteamiento de las formas de representación política y, por lo tanto, de los mecanismos de mediación entre el Estado y la sociedad?

Llama la atención la cantidad de candidatas y candidatos y representantes políticos y sociales asesinados en estos meses, en medio de las campañas.

El tema debe ser abordado con seriedad porque la violencia asociada a las elecciones ha tenido una tendencia de incremento preocupante en México. Desde junio del año pasado se han registrado 158 agresiones a aspirantes y personas relacionadas con el proceso electoral actual, de las cuales 52 terminaron en asesinatos, de entre ellos 28 eran precandidatos y candidatos. Además, hubo nueve secuestros y 75 amenazas. Debemos precisar que, según el segundo “Reporte sobre Violencia Electoral, Proceso 2023-2024”, elaborado por Laboratorio Electoral -un centro independiente de investigación, reflexión y análisis en temas electorales- señala que Morena es el partido con el mayor número de aspirantes asesinados, con once; el Partido Acción Nacional (PAN) con cinco, seguidos del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI).  Esta violencia política está dirigida a imposibilitar por medio del homicidio que aspirantes de distintas fuerzas lleguen a las posiciones a las que aspiran. Es decir que estos crímenes buscan impedir, inhibir o torcer el ejercicio de la voluntad popular. Pensamos que la violencia política coincide con la violencia verbal y propagandística que se vale de las fake news para descalificar a partidos y personas que participan en la contienda; en ella participan activamente medios informativos, organismos de la llamada sociedad civil, operadores de bots en redes sociales e incluso instancias políticas y mediáticas del extranjero. La “guerra suciano es ajena a la violencia política y, sin caer en teorías conspirativas, nos preocupa mucho que el crimen organizado, que en varios casos comprobados y documentados resulta vinculado a políticos corruptos, esté operando de manera planificada en alterar el proceso electoral, sus resultados y su accionar futuro. A la coalición “Sigamos Haciendo Historia” el incremento de acciones delictivas durante la campaña electoral nos parece nocivo. No podemos decir lo mismo de nuestros adversarios, que de manera oportunista buscan sacar provecho con una propaganda basada en el miedo.

El 2 de junio, además, se eligen 128 senaduría y 500 diputaciones. ¿Cuál es la perspectiva de esos resultados, habrá mayoría del actual oficialismo, estará muy fragmentada la votación, podrán tener buenos resultados la derecha y la actual oposición?

No somos inclinados a hacer pronósticos o adelantar cifras. Somos más bien cautelosos. Sin embargo, llegamos con confianza a los comicios porque además de las encuestas hemos constatado en la voluntad mayoritaria de la ciudadanía el deseo de salir a votar y dar su respaldo a las candidaturas de la coalición “Sigamos haciendo historia”. En estas elecciones se enfrentan básicamente dos propuestas: la de continuar y profundizar el proceso de transformaciones en beneficio de la población contra la intención de revertir los progresos alcanzados y el retornar al sistema de privilegios de una minoría. Nuestra opinión es que una amplia mayoría optará por que se mantenga el camino del bienestar y la democratización de la vida nacional bajo la consigna “por el bien de todos, primero los pobres”. Sin duda las corrientes de derecha todavía conservan algunos espacios de respaldo, a los que se sumarán sectores resentidos o afectados por los cambios realizados, pero no al punto de poner en peligro el avance del proyecto popular. Es probable que algunos bastiones de la derecha se mantendrán en manos del bloque opositor, pero eso no hace más que ratificar que este es un proceso democrático de libre determinación y amplia participación. Nosotros no hacemos conjeturas, nosotros contamos con la voz del pueblo.