La fascinación, los apetitos y los trazados ante un posible cambio de gabinete

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Está notoriamente instalado en la agenda política que en las próximas semanas vendrá una modificación y enroque en los ministerios, en un clima que suele ser tenso y desafiante. “Hoy tenemos una baja representación y sería importante tener más”, declaró la presidenta del PPD. “Eso suena como un segundo factor y no el primero. El primero es la eficacia, eficiencia” de un gabinete, indicó el secretario general del PC. Ahora se difundió que los cambios deben incluir a la Secom y el equipo del Segundo Piso de La Moneda. Las especulaciones abundan y el jefe del Ejecutivo advirtió: “Los cambios los decide el Presidente de la República, no los editorialistas ni los partidos”. A pesar de versiones de que esta modificación podría ocurrir en mayo, todo apunta a que será ahora en marzo.

Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 3/3/2023. Es inevitable. Cuando se asoma la versión fuerte de la posibilidad de cambio de ministras y ministros, se abren apetitos, muchos se colocan nerviosos mientras otros tratan de mantener la calma, se filtran nombres para posicionarlos o quemarlos, se presiona, se gatilla contra integrantes del gabinete, se especula, se quiebran lealtades, se buscan datos que den luces y se repite hasta el cansancio que, en todo caso, “es una facultad exclusiva del Presidente”.

Eso último, como última palabra. Porque es cierto que en un cambio ministerial incide la realidad política, los errores no forzados y deficiencias de integrantes del Gobierno, las presiones y planteamientos de directivas de partidos. Hasta cómo reforzar la correlación de fuerzas en el Congreso. No es el Presidente sólo en una habitación moviendo tarjetas con nombres.

La columnista Paula Walker, exdirectora de la Secom (Secretaría de Comunicaciones de La Moneda) y exjefa de prensa de la ex presidenta Michelle Bachelet, escribió en La Tercera que “en la política los cambios de gabinete generan una fascinación imposible de describir para el resto de los mortales”.

En esa fascinación pueden existir muchas movidas y aprontes, pero en este caso, el Presidente Gabriel Boric advirtió que “los cambios de gabinete se hacen y no se anuncian”.

Fue un poco más allá para frenar ansias: “Los cambios los decide el Presidente de la República, no los editorialistas ni los partidos”.

Y es que esos actores y actrices han estado jugando fuerte estas semanas, lo que incluyó reuniones en las oficinas de Interior, del jefe de gabinete del mandatario, en casonas de partidos políticos y residencias personales, así como trabajo de búsqueda desde la prensa, establecimiento de líneas editoriales sutiles o explícitas, y otorgamiento de espacios destacados con el tema.

En estos trazados se provoca una tragedia. Cuando en la prensa y en los pasillos de la política empiezan a salir nombres, repetidamente, de quienes en teoría -a veces es más que teoría- están mal evaluados, han cometido muchos errores, o tienen baja aprobación ciudadana (medido por encuestas).

Por cierto, poco se habla de quienes tienen una meritoria gestión, un buen reconocimiento de la población, una positiva instalación política y mediática.

Ahora juega otro factor. Las directivas del Partido Socialista (PS) y del PPD (Partido por la Democracia), y se supone que también del Partido Radical (PR) y el Partido Liberal (PL), todos del conglomerado Socialismo Democrático, están exigiendo “equilibrio político” en el gabinete ministerial, las subsecretarías y seremis.

Eso, en concreto, es tener igual cantidad de cupos o equilibrar mejor cuantitativamente la repartición de cargos. Socialismo Democrático lo puede comparar con lo que tienen las colectividades del Frente Amplio, el Partido Comunista, Frente Regionalista Verde Social y Acción Humanista que conforman la alianza Apruebo Dignidad. En eso se cuentan los ministerios, las subsecretarías y seremis.

Es así que Paulina Vodanovic, presidenta del Partido Socialista (PS), declaró en la prensa que “tiene que haber una adecuada representación de lo que significa la participación del Socialismo Democrático en el Gobierno, no solo a nivel de ministros y ministras”. La presidenta del PPD, Natalia Piergentili, expresó en Ex – Ante que “lo que decimos es que hoy tenemos una baja representación y sería importante tener más”.

Hay otras miradas, por cierto. Lautaro Carmona, secretario general del Partido Comunista, dijo en Canal 13 que “he visto móviles de sectores de partidos que más se relacionan con tener mejor presencia en cantidad” y precisó: “La verdad es que eso suena como un segundo factor y no el primero. El primero es la eficacia, eficiencia, el mejor servir, el hacer una política de Estado que esté a la altura de las expectativas que tiene la población”.

Junto al conteo del cuoteo, está el elemento de incidencia política al interior del gabinete ministerial. Por ejemplo, se dijo que fue un logro de Socialismo Democrático que militantes de esa coalición asumieran Interior, Hacienda, Secretaría General de la Presidencia, Cancillería, Defensa…puestos clave. De hecho, pensando en un cambio ministerial, ¿ese conglomerado querrá más ministerios estratégicos sin salir de los que ya ocupa?

En tanto, desde Apruebo Dignidad más que hablar de “equilibrios”, están hablando de “eficacia” en el gabinete ministerial, lo que no quita, también especulativamente, que en el cambio que vendrá asuman alguna cartera que tiene hoy Socialismo Democrático, pierdan otras, se sometan a enroques. Algunos dirigentes expresaron, en todo caso, tener “confianza en lo que hará el Presidente”.

 

¿Se tocará al Segundo Piso?

En estos días, además, surgieron versiones de que el cambio podría incluir la Secom y el equipo presidencial del llamado Segundo Piso de La Moneda.

Hacia esos espacios también estaría apuntando Socialismo Democrático. Claro, hay versiones transversales de que una nueva fase del Gobierno podría, naturalmente, requerir de nuevas personas en esos espacios.

Natalia Piergentili indicó: “Que haya solo representantes del Frente Amplio en el Segundo Piso le quita una amplitud de la mirada a lo que puedan hacer. Por cierto que me gustaría que en el Segundo Piso haya gente de Socialismo Democrático, para ayudar a esa amplitud de miradas”.

En Socialismo Democrático de nueva cuenta se alude a la experiencia y a los equilibrios para encontrar funciones en la Secom y el Segundo Piso para reforzar su apoyo a La Moneda y al jefe del Ejecutivo.

 

El momento

El otro punto que saltó esta semana, es el momento. Algo siempre importante política y comunicacionalmente cuando está instalado que habrá cambio de ministras y ministros. Por cierto, en años pasados hubo modificaciones de gabinete absolutamente sorpresivos, donde no hubo tiempo siquiera para especulaciones o debates previos. Ahora, para bien o para mal, van varias semanas de bailes en torno de un posible cambio en los ministerios, al punto que el presidente del PC, Guillermo Teillier, habló de intenciones de desgastar al gabinete.

Hace por los menos tres semanas existía la apreciación en privado, de que sería mejor hacer el cambio de gabinete esperando el resultado electoral de los comicios para elegir al Consejo Constitucional, porque habría mediciones sobre los dos conglomerados oficialistas y sus partidos. Eso significaba concretar el cambio después del 7 de mayo.

Se dijo que así las decisiones que se tomaran incluirían la evaluación de desempeños de colectividad políticas con datos en la mano y medir las consecuencias de ir en dos listas, algo promovido con mucha fuerza desde el PPD.

Pero, de acuerdo a información extraoficial, se mantendría este suceso político en torno del 11 de marzo, fecha en que la administración del Presidente Gabriel Boric, cumple un año.

El mandatario aclaró que “no me siento presionado ( ) estoy totalmente tranquilo”.  También desde La Moneda se escuchó que “no hay apuros”

Y pasó algo desapercibido que el mandatario puso el acento en que el 11 de marzo buscará que las ministras y los ministros hablen de gestión, de logros, de avances, de iniciativas en estos primeros doce meses, y con ello desplazó el tener como prioridad de la agenda el cambio ministerial. “Es el aniversario del primer año de Gobierno y me interesa que todos nuestros colaboradores puedan dar cuenta de que estamos trabajando en terreno, como corresponde”.

Otros factores secundarios son que el 8 de marzo están las actividades por el Día Internacional de la Mujer, el 9 de marzo podría haber algún dominio de la agenda por las manifestaciones estudiantiles anunciadas.

Lautaro Carmona sostuvo, en todo caso, que “los cambios de gabinete deben estar vinculados, más que a una fecha cronológica, a una motivación política”.

El secretario general apuntó a una mirada que está más instalada en Apruebo Dignidad: “Se trata que el equipo del Presidente, que es el gabinete, tenga todas las capacidades para ser eficaces y atender todas las necesidades política del Gobierno y relacionarse correctamente con la comunidad, que es el propósito de fondo”.

También se insiste en que el nuevo gabinete ministerial refuerce un trabajo tendiente a mantener y concretar el programa de Gobierno, algo no menor.

Vienen días de continuidad de especulaciones, tensiones, recados por los medios, disputas no visibilizadas, pero sobre todo de análisis y decisiones en las oficinas de La Moneda, todo con el propósito natural de salir hacia adelante en lo que parece un ya definido cambio de gabinete.