8M. Estación Central: Desafíos para crecimiento con equidad de género

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Los avances en las luchas de las mujeres son avances para toda la sociedad. Es importante detener cualquier intento de retroceso en sus derechos y fomentar la participación activa de las mujeres en la vida pública como un paso hacia una sociedad más justa y equitativa para todos y todas.

Deborah Dinamarca Gajardo. Colectivo Central Feminista. Pedro Tapia Correa. Concejal de Estación Central. Santiago. 8/3/2024. En este nuevo 8 de marzo, desde la Concejalía Popular de Estación Central reivindicamos las luchas de las mujeres que nos antecedieron y las que lo siguen haciendo en nuestros tiempos.

Rendimos un homenaje simbólico -que atraviesa el tiempo- a esas valientes que en 1908 fueron masacradas dentro de una fábrica por demandar condiciones laborales dignas: algo tan básico como la reducción de la jornada laboral, la igualdad salarial con sus compañeros varones en labores equivalentes y el derecho a trabajar sin ser acosadas por sus superiores. Estas son cuestiones que, lamentablemente, aún en pleno siglo XXI, siguen siendo tema de debate a nivel global. A pesar de algunas iniciativas que buscan acabar con estas desigualdades de género.

La conciliación entre la vida familiar y laboral sigue siendo una lucha que las mujeres y las organizaciones feministas y sindicales siguen disputando. La sociedad muchas veces invisibiliza el trabajo no remunerado que dedican las mujeres al cuidado de hijos, personas mayores o discapacitadas. Este 8 de marzo se vuelve a poner sobre la mesa estas demandas. A pesar de los avances, cualquier dificultad local o global puede hacer retroceder a las mujeres en sus derechos conquistados y en sus justas demandas actuales.

La pandemia que sacudió al mundo en 2020, por ejemplo, ha supuesto un retroceso significativo para la incorporación de las mujeres al ámbito laboral. En Chile, muchas tuvieron que volver a casa para encargarse de las tareas de cuidado, lo que ha generado un retroceso de al menos una década y cuyos efectos aún no son cuantificados.

Los recientes procesos electorales por un cambio constitucional también han representado una amenaza para los derechos conquistados por las mujeres. Esos derechos, como el acceso al aborto en tres causales o la Ley Papito Corazón, estuvieron en peligro de ser anulados por la ultraderecha. Afortunadamente, muchas mujeres participaron activamente en este proceso electoral, votando en contra de dichas medidas regresivas, lo que muestra una clara conciencia con el avance de sus derechos.

Es fundamental entender que las cuestiones que afectan a las mujeres no son solo temas de género, sino avances para toda la sociedad. En este sentido, la reforma previsional, aunque beneficie principalmente a las mujeres al tener menores ahorros, es una cuestión que afecta al conjunto de la población. Este sistema previsional nos condena a la pobreza a la gran mayoría, por lo tanto, es tarea de todos y todas levantarse para promover los cambios, no mañana, sino hoy.

La Presidenta Michelle Bachelet, en su intento por promover la justicia social, implementó una reforma en 2008 que permitió a los grupos más vulnerables acceder a una pensión básica solidaria. En su discurso inaugural señaló: “Chile valora su vida dedicada al trabajo de hombres y mujeres, de ricos y pobres, de quienes tuvieron la fortuna de contar con un trabajo estable como de quienes no tuvieron esa fortuna. De las familias y de los abuelos, de la madre que tuvo que quedarse en su casa cuidando a sus hijos, de los jóvenes que quieren más oportunidades. De todos los chilenos y chilenas”.

Este fue un primer reconocimiento a la postergación del desarrollo de las mujeres en lo laboral y profesional, considerando su labor como una contribución al desarrollo del país. Una tarea que el Estado aún no termina de ejecutar a cabalidad como institución garante de derechos.

Los avances en las luchas de las mujeres son avances para toda la sociedad. Es importante detener cualquier intento de retroceso en sus derechos y fomentar la participación activa de las mujeres en la vida pública como un paso hacia una sociedad más justa y equitativa para todos y todas.

Este nuevo 8 de marzo, con sus múltiples expresiones culturales y políticas, nos permite reflexionar en perspectiva sobre la comuna y el país que estamos construyendo, como así también hacia el lugar dónde queremos llegar. La Estación Central que observamos hoy es radicalmente distinta a la que vio crecer a nuestras madres y abuelas. Ni mejor ni peor, solo distinta, propia de este nuevo siglo y de nuestros tiempos. No tiene sentido abrazar la añoranza nostálgica de que “todo tiempo pasado fue mejor”. Plantarse desde esa posición sería hacer lo opuesto a lo que nos enseñaron las que estuvieron antes. Las instituciones políticas y quienes toman decisiones deben adaptarse a estos tiempos, respondiendo las demandas de una ciudadanía activa, canalizando los problemas en soluciones concretas y tendiendo puentes de participación. Las ciudades deben ser pensadas como espacios seguros de integración, no de violencia y exclusión sistemática.

Nuestro desafío como centralinos y centralianas que amamos nuestra comuna es hacerla más próspera, con mayor justicia social, donde se puedan desarrollar con plenitud y equidad todos y todas.