Enterrar la plata

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En mi opinión, pienso que enterrar la plata, es la misma preocupación del actual Ministro de la Vivienda, Carlos Montes, quien pone énfasis, solamente, en cumplir su meta de construir 260.000 viviendas durante su mandato, olvidando el resto de las líneas de acción, propuestas por él mismo en otras materias como, por ejemplo, atender las demandas de los campamentos.

Miguel Lawner(*). Santiago. 18/34/2024. Habían transcurrido pocos días desde que asumimos nuestras responsabilidades durante el Gobierno de Allende, cuando llegó a mi oficina, Laura Allende, hermana del Presidente, quien era entonces diputada por el Distrito de Barrancas, correspondiente hoy día a las comunas de Lo Prado, Pudahuel y Cerro Navia.

Laurita estaba muy molesta, porque se había enterado que en la población Herminda de la Victoria, correspondiente a una toma ocurrida un par de años antes, el MINVU había acordado, según expresión de ella misma, “enterrar la plata”. Yo la verdad es que no estaba enterado de este programa, ya que era una obra a cargo de CORVI, pero la diputada llegó a mí, porque manifestó que era la única autoridad del nuevo Gobierno a quién ella ubicaba en el MINVU (Ministerio de Vivienda y Urbanismo).

Le solicité un momento para comunicarme con Hiram Quiroga, Vicepresidente Ejecutivo de CORVI (Corporación  de la Vivienda), el cual respondió que, en dicho campamento, como era lógico, la CORVI había resuelto iniciar las obras de urbanización, comenzando con las instalaciones de alcantarillado y agua potable.

Intenté aclararle a la diputada la lógica de las obras programadas, pero no hubo caso. Insistía majaderamente: ¿Cómo se les ocurre enterrar la plata? ¿Quién se va a enterar de las obras realizadas? Hay que iniciar inmediatamente la construcción de viviendas, para que todo el mundo vea las obras de nuestro Gobierno.

Yo hice esfuerzos por explicarle que era imposible la construcción de viviendas definitivas sin tener ejecutadas, previamente, las obras de urbanización. Imposible. Se retiró indignada de mi oficina y manifestó que llevaría su queja al Presidente.

A los pocos días, me llamó telefónicamente el edecán militar de Allende, quién me dijo: “Aquí lo estuvo pelando la hermana del Presidente, quién la calmó y le dijo que tendría presente su preocupación, pero a reglón seguido me solicitó llamarlo, para decirle que no se preocupe y continúe con las obras programadas en esa población”.

En mi opinión, pienso que enterrar la plata, es la misma preocupación del actual Ministro de la Vivienda, Carlos Montes, quien pone énfasis, solamente, en cumplir su meta de construir 260.000 viviendas durante su mandato, olvidando el resto de las líneas de acción, propuestas por él mismo en otras materias como, por ejemplo, atender las demandas de los campamentos.

Como señalé en una carta abierta enviada al Sr. Ministro unos 10 días atrás, solicité informar acerca del avance en el programa llamado Construyendo Barrios, incluido en el Plan de Emergencia Habitacional, que se propone la radicación de 300 asentamientos precarios. Me ha sido imposible recibir respuesta alguna oficial y tampoco, a través de los colegas altos funcionarios del MINVU, con los cuales compartimos un chat.

Sólo he recibido copia del ORD.N°559, de fecha 23 de enero de 2024, emitido por el Director del SERVIU de la Región de Valparaíso, en el cual se constata que, desde el 2020, hasta enero de este año, en toda la Región de Valparaíso, que es la que cuenta con el mayor número de asentamientos precarios en todo el país, solo se ha contratado el diseño de la topografía, diseño de loteo en conformidad con la ley 20.234, la ingeniería básica y especialidades, de dos campamentos: Tiro al Blanco y Copas de Agua, ambos integrados por un pequeño número de familias, como se constata por el bajo monto de los contratos: 22 millones en un caso y 83 millones en el otro.

No he recibido información alguna de otras Regiones, pero presumo que ocurre lo mismo en todas partes.

Los recientes hechos delictuales ocurridos en dos campamentos de la Región Metropolitana, no pueden llevarnos a la conclusión que ocurre lo mismo en los más de mil campamentos existentes a lo largo de todo Chile. De ninguna manera. Por el contrario, en la inmensa mayoría, existe una sana y aceptable organización.

Es efectivo que no pueden compararse con la alta conciencia de clase que caracterizaron a estas organizaciones antes de la dictadura. 50 años de neoliberalismo han erosionado la fraternidad y la solidaridad, valores característicos en los campamentos del siglo pasado, pero, aun así, son agrupaciones de familias modestas que luchan honestamente y con toda legitimidad, por tener un lugar digno donde vivir.

Nos permitimos hacer presente a las autoridades del MINVU, la necesidad de no olvidar los compromisos contraídos durante la campaña presidencial de Gabriel Boric, en el emocionante y multitudinario acto de cierre de su campaña efectuado en el anfiteatro de La Castrina, cuando ante 5.000 representantes de organizaciones poblacionales, contrajimos 12 compromisos muy concretos para enfrentar las demandas de los sectores más humildes de nuestra sociedad.

En definitiva, es imperativo enterrar la plata, es decir: ejecutar los planos de loteo y llevar a cabo las obras de urbanización de los más de 300 campamentos comprometidos, por el propio ministro Montes, en el Plan de Emergencia Habitacional, a fin de transformarlos en un asentamiento normal. Se trata de un compromiso que tenemos la obligación de asumir.

(*)Miguel Lawner. Premio Nacional de Arquitectura, fue director ejecutivo de la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU) en el Gobierno de Salvador Allende, académico en universidades chilenas y del extranjero.