EL EDITORIAL. Deficiencias de autoridades ministeriales

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El seguimiento de desempeños de ministras y ministros del actual gobierno estará derivando en la continua detección de “errores no forzados”, traspiés, mala comunicación, contradicciones, gestiones deficientes y pugnas intra-ministerios.

“El Siglo”. El Editorial. Santiago. 17/5/2026. Nuevamente la opinión pública, legisladores y expertos en el área, quedaron consternados e insatisfechos con las últimas comparecencias de la ministra de Seguridad Pública, Trinidad Steinert, desde su deficiente calidad expositora, hasta la ausencia de presentación de un plan estructurado y claro respecto a seguridad, incluido principalmente el combate al crimen organizado y el narcotráfico.

La titular de Ciencia y Tecnología, Ximena Lincolao, volvió a la escena de las controversias al recibir la renuncia del subsecretario de la cartera en medio de confusiones y desmentidos, con la información de que no reportó un par de sociedades en su declaración de intereses diciendo que otros ministros tampoco lo hicieron, y lanzándose contra la labor de la prensa cuestionando las líneas informativas respecto a su gestión.

El Canciller, Francisco Pérez, está gestionando más como gerente de empresa o encargado de comercio exterior, apartado de las contingencias geopolíticas, regionales y diplomáticas de calado, pero dedicado a andar en el mundo de los negocios, como lo demostró el hecho de que sus primeras giras importantes fueron a Estados Unidos y la India, pretendiendo captar inversiones, abriendo negocios, buscando acuerdos para el sector empresarial.

No paran los cuestionamientos a la ministra vocera, Mara Sedini, tanto por sus deficiencias comunicacionales como por declaraciones polémicas como, esta vez, colocar en duda las “cartas de democráticas” de un partido legal e institucional.

Durante la semana que termina fueron persistentes los cuestionamientos a la forma de gestión y las decisiones que siguió tomando el titular de Hacienda, Jorge Quiroz, incluidas las diferencias y tensiones con otras ministras y ministros por la obligada reducción en presupuestos.

En realidad, hay controversias de todo tipo en torno de muchas y muchos ministros y se fue instalando la percepción de que el gabinete ministerial tiene muchas deficiencias, errores, desatinos y gestiones deficitarias que no despegan.

La más reciente polémica desatada desde el gabinete ministerial tuvo origen en el Ministerio del Interior que dirige Claudio Alvarado, con un proyecto para que instituciones estatales y entidades privadas -escuelas, hospitales, jardines infantiles, Fonasa, Isapres, AFP, etc.- tengan la obligación de suministrar al Servicio Nacional de Migraciones los datos y antecedentes de migrantes y así ubicarlos e incluso expulsarlos. Un ejemplo claro del choque entre ministerios lo puso May Chomali, la ministra de Salud, quien afirmó que no podrían cumplir con esa iniciativa de Interior porque se saltarían la ley ya que cualquier paciente está resguardado por el Código Sanitario y por la Ley de Deberes y Derechos de los Pacientes.

El seguimiento de desempeños de ministras y ministros del actual gobierno estará derivando en la continua detección de “errores no forzados”, traspiés, mala comunicación, contradicciones, gestiones deficientes y pugnas intra-ministerios. Una situación que, apenas con dos meses en ejercicio, pone a la actual administración en un escenario negativa y de incertidumbre, sumado a las críticas por las medidas y proyectos que está instalando de clara afectación a los derechos sociales.