Operación Albania: 36 años de la cruel venganza de la CNI

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El 15 y 16 de junio de 1987, doce miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) fueron asesinados de manera selectiva y despiadada por agentes represivos durante la Operación Albania, conocida también como “Matanza de Corpus Christi” por efectuarse en víspera de esa celebración religiosa. Han pasado más de tres décadas y sigue vigente el recuerdo de estos rodriguistas que lucharon contra la dictadura civil-militar de Pinochet y a quienes se les arrebató la vida a modo de venganza en un montaje planificado.

Úrsula Fuentes Rivera. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 16/6/2023. Tras el atentado al dictador Augusto Pinochet en septiembre de 1986, la Central Nacional de Informaciones (CNI) se propuso terminar con la cúpula del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) y para ello le encargó a la División Antisubversiva “Bernardo O’Higgins”, secundada por la Unidad Antiterrorista y la Brigada de Asaltos de la Policía de Investigaciones, ejecutar la Operación Albania. 

Para ello, trazaron la estructura del FPMR que hasta el momento conocían y elaboraron una lista para identificar a sus militantes que, según las órdenes superiores, no debían sobrevivir al operativo. Desde las 6 de la mañana del 15 de junio hasta la madrugada del 16, las fuerzas represivas se desplegaron sobre Santiago para dar con el paradero y asesinar a los frentistas que estaban en sus registros.

El primero en caer fue Recaredo Ignacio Valenzuela Pohorecky, el comandante “Benito”, miembro de la Dirección Nacional del FPMR y estrecho colaborador del líder del Frente (el comandante “José Miguel”, Raúl Pellegrin). Valenzuela fue abatido por la espalda en la mañana del 15 de junio, en plena vía pública, en la calle Alhue de la comuna de Las Condes, a metros de la casa de su madre. 

Cerca de las 18:30 horas, en calle Varas Mena, comuna de San Joaquín, fue asesinado tras salir de su domicilio Patricio Acosta Castro, identificado por la CNI como jefe del destacamento especial del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Una vez muerto, un agente le puso en sus manos un revólver y un gorro pasamontañas, luego lo filmaron y le sacaron fotografías.

A la medianoche, en el número 417 de la calle Varas Mena, donde funcionaba una casa de seguridad y una escuela de instrucción del FPMR, fue asesinado el oficial rodriguista Juan Henríquez Araya junto a Wilson Henríquez Gallegos, quienes defendieron la retirada de la escuela de instrucción, permitiendo la huida de nueve compañeros y un niño de dos años, de los cuales tres -junto al menor- serían detenidos por Carabineros. Paradójicamente, eso fue lo que les salvó la vida.

En forma paralela, al interior del departamento donde arrendaba una pieza en la Villa Olímpica de Ñuñoa, fue acribillado Julio Guerra Olivares, conocido como “Guido” o el “Flaco”, quien se encontraba clandestino desde su participación como fusilero en el atentado a Pinochet.

El 15 de junio otros siete rodriguistas también fueron detenidos, pero a diferencia de los anteriores, fueron trasladados al cuartel de la CNI en la calle Borgoño, siendo víctimas de interrogatorios y torturas. Luego, durante la madrugada del 16 de junio, fueron trasladados en caravana a una casa abandonada en el número 582 de la calle Pedro Donoso, en la comuna de Recoleta, donde la CNI armó un burdo montaje. Distribuidos entre las habitaciones de la vivienda, los frentistas fueron ejecutados al mismo tiempo, recibiendo disparos desde arriba hacia abajo presumiblemente mientras estaban agachados. En tanto, otros agentes de la CNI percutían disparos al aire para simular un enfrentamiento.

Entre los siete rodriguistas asesinados en calle Pedro Donoso se encontraba el comandante “Ernesto”, José Joaquín Valenzuela Levy, el “Roro” para los combatientes formados en Bulgaria, quien sería el segundo miembro de la Dirección Nacional del FPMR aniquilado durante la Operación Albania. Los demás caídos fueron Esther Cabrera Hinojosa, Elizabeth Escobar Mondaca, Patricia Quiroz Nilo, Ricardo Rivera Silva, Manuel Valencia Calderón y Ricardo Silva Soto. 

Los familiares de los doce frentistas abatidos no sólo debieron reponerse a las muertes de sus seres queridos. Por más de una década debieron lidiar con la justicia para demostrar que estos rodriguistas no fallecieron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad del régimen de Pinochet, sino que fueron asesinados de manera despiadada, mediante un montaje planificado en que la CNI, junto a medios de comunicación oficialistas, se confabularon para entregar una falsa información a la sociedad.

Casi veinte años después de la “Matanza de Corpus Christi”, un dictamen de la Corte Suprema del año 2007 confirmó la condena de cadena perpetua para el exdirector de la Central Nacional de Informaciones, Hugo Salas Wenzel, y elevó de 15 a 20 años de prisión la sentencia del exjefe operativo de la CNI, Álvaro Corbalán, en el marco del caso Operación Albania.