NOTAS DEL REPORTEO. Reporteando a los zapatistas

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Este año se cumplen tres décadas de la llegada a escena del EZLN. Parece que pocas y pocos lo recuerdan ya. El reporteo a episodios derivados de la irrupción de la guerrilla indígena, algunos ligados a Chile, el olvido de hoy y la evocación de las FLN, cuna del EZ.

Hugo Guzmán. Periodista. Santiago. 10/5/2024. 1.-En 1994 un numeroso grupo de periodistas llegamos a La Realidad, en Chiapas, a territorios zapatistas. Se produciría un encuentro políticamente histórico y comunicacionalmente de impacto, entre el Subcomandante Marcos, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), y el entonces candidato presidencial del progresismo y la izquierda mexicana, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. Fue uno de los tantos episodios que convocó a reporteras y reporteros mexicanos y extranjeros en un año convulso y dramático: el 1 de enero se había producido la sorprendente irrupción del EZLN, la guerrilla indígena zapatista, partía el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre México, Canadá y Estados Unidos, se realizarían las elecciones presidenciales y fueron asesinados el candidato presidencial y el secretario general del oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI).

2.-Varias y varios corresponsales extranjeros nos tocó seguir la campaña de Cárdenas. No nos despegábamos. Menos después del fiasco de las y los periodistas que seguían a Luis Donaldo Colossio, el candidato del PRI, porque no cubrieron, una tarde, un acto de campaña en Lomas Taurinas (Tijuana) donde fue asesinado, porque estaban despachando los reportes del día. El encuentro del Sub y Cárdenas era nota privilegiada. Un viaje desde Ciudad de México a San Cristóbal de las Casas y de ahí, largas horas, a La Realidad. Era la cobertura del día a día que suelen hacer reporteras y reporteros, corresponsales extranjeros, la talacha cotidiana (trabajo, en mexicano) tan necesaria para informar y después, quizá, construir historias. Porque no todas y todos los reporteros del día a día llegan a tener tiempo para escribir libros o notorios textos. No todas y todos tuvimos la oportunidad, por ejemplo, de entrevistar esos meses a Marcos, y nos limitamos, con gusto, a leer entrevistas como las de Blanche Petrich en La Jornada, Dauno Tótoro en Punto Final o del maestro del periodismo, Julio Scherer, en Proceso. Una de quienes llegó a esa cita en la selva indígena fue doña Rosario Ibarra de Piedra, la Sola Sierra de México, cabeza del movimiento Eureka dedicado a la búsqueda de detenidos desaparecidos en su país. Ella, que en una entrevista me dijo que siempre lamentó que dirigentes de la izquierda chilena, en los años setenta, “no pudieran” solidarizar con la lucha del pueblo mexicano por los derechos humanos y verdad y justicia, por “sus compromisos” con el PRI y el Gobierno de México. Hubo otros reporteos que recordar a 30 años de la irrupción zapatista. La Caravana Zapatista, “La marcha del color de la tierra”, que recorrió muchas provincias y rincones de México, las primeras negociaciones en San Cristóbal de las Casas, la presentación de Comandantas y Comandantes en el Congreso, historias como las de “Ramona”, las Declaraciones de la Selva Lacandona, los encuentros masivos en Chiapas. Entre medio, situaciones anecdóticas, como cuando la cineasta Carmen Castillo pidió que el Subcomandante Marcos enviara un saludo a un acto de homenaje a Miguel Enríquez, secretario general del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) muerto en combate en 1974, y nos tocó recibir de manos del zapatista Javier Elorreaga el CD con las palabras del Sub, y adjunto las hojas de papel con el texto, cada una con la firma de Marcos. El CD se envío a Santiago. “Agradecemos a los hermanos y hermanas que hoy nos dieron la oportunidad de que nuestra palabra llegue hasta el Chile rebelde” dijo el Sub y terminó aquel mensaje diciendo que “sólo queríamos aprovechar este acto para pedirles a todos ustedes, humildemente, respetuosamente, que, en nuestro nombre, pongan un rojo copihue en la tierra que lo guarda, y que le digan a él que acá, en las montañas del sureste mexicano, Octubre también se llama Miguel”.

3.-Este año se cumplen tres décadas de la llegada a escena del EZLN. Parece que pocas y pocos lo recuerdan ya. Pareciera que poco queda del impacto mundial- y local- de la sorpresiva irrupción del EZLN, que derivó hasta en un “turismo revolucionario” de la época. Es como si volvieran a invisibilizarse los rostros de aquellas y aquellos indígenas y a estar ocultas sus vidas, sus luchas, sus palabras, sus rostros. Tanto que se criticaron sus pasamontañas porque ocultaban sus rostros y hoy, como ellos lo dijeron, no hacen falta porque no los quieren mirar. “Estamos solos, como hace 30 años” dijo en enero pasado el Subcomandante Moisés…aunque precisó que “solos hasta ahorita hemos descubierto ese nuevo camino que vamos a seguir: el común”. Paradójico que hace 30 años se dijo que era el  “inicio de la guerra contra el olvido”. Algunos se acordarán del Subcomandante Marcos, que ahora es Capitán Marcos. Como sea, el EZLN está vivo, sobre todo en las comunidades indígenas. En un despacho para el diario La Jornada, la periodista Gloria Muñoz escribió, desde Ocosingo, Chiapas, sobre esta celebración: “Una demostración de músculo juvenil, una parada militar al ritmo de Panteón Rococo y Los Ángeles Azules, una multitudinaria asistencia zapatista, nacional e internacional”. La misma Gloria presentó en febrero pasado el libro “¿De qué nos van a perdonar?”, un proyecto de la revista digital “desInformémonos”, que contiene grabados, testimonios y textos de gente de México y otras latitudes. Ahí andan vivas y vivos los zapatistas y reporteras y reporteros siguiéndoles los pasos.

4.-Claro que son más de 30 años. Son 55. Porque reporteando en 1994, descubrimos o nos informamos, gracias a fuentes que aún deben permanecer sin citar, que el EZLN, en verdad de verdades, tuvo su origen en las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), una organización guerrillera fundada en 1969 y que llegó a desplazarse en Monterrey, Ciudad de México y Chiapas. En 1974 la organización sufrió golpes represivos tremendos, uno en la “Casa Grande”, refugio clandestino de los combatientes en Neplanta, Estado (provincia) de México, y otro en Oconsingo, Chiapas, donde cayeron, entre otros y otras, el fundador y jefe, César Yáñez (“Pedro”), Carlos Vives («Ricardo»), Alfredo Zárate (“Salvador”), Dení Prieto (“María Luisa”), Carmen Ponce, Graciano Sánchez («Gonzalo»), Elisa Sáenz («Murcia»), Julieta Glockner («Aurora») y Alberto Ríos. Ellos tenían el lema “Vivir por la Patria o morir por la libertad”. Gloria Benavides, que logró sobrevivir y años después sería la Comandanta Elisa del EZLN, fue una de las tantas y tantos estudiantes y profesionales que llegaron a las zonas indígenas en años pretéritos, como el Subcomandante Marcos y el Subcomandante Pedro que murió el 1 de enero de 1994. Tuvimos la posibilidad de reportear la Casa Museo Doctor Margil, en el sector de Apodaca, Monterrey, lugar que en los setenta fue centro de operaciones de las FLN. Ahí está plasmada la historia de esa guerrilla y del EZ. Una presentación de hace muchos años se tituló “La rebelión de los 70 nace en silencio, crece en silencio, vive en silencio” que sintetiza con mucho la trayectoria de la guerrilla zapatista. En el lugar se ve el poema “Relación de hechos” firmado por El Capitán, que fue un seudónimo del Sub Marcos. Casi nadie debe saber en Chile que en esa Casa Museo se exhibe un dibujo firmado por Diego Rivera y dedicado en 1934 a Pablo Neruda, que fue un regalo “de una organización guerrillera chilena” a las FLN; aún no se revela cuál.

5.-El EZLN, desde siempre y hasta ahora, reúne en su seno rebelde a indígenas de los pueblos tzeltal, tzotzil, chol y tojolaba, entre otros. “Trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz” fueron y son sus reivindicaciones. En estos años desarrollaron los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas con sus Juntas de Gobierno y luego los Caracoles Zapatistas en función de territorios y gestión propia. Continúan con territorios zapatistas en sus manos, y ahora además de la pobreza, el olvido, el hambre, los paramilitares, la represión, enfrentan el crimen organizado y a carteles de narcotráfico. Chiapas es lo que son muchos pueblos en toda América Latina, con cifras terribles que marcan la pobreza, la desigualdad, la falta de acceso a educación, salud y vivienda. Sean 30 o 55 años, prevalece aquello que enunciara el Subcomandante Marcos hablando de lo que hablan los indígenas: “Nos están cambiando las hojas del árbol y las raíces están malas. Lo que nosotros decimos es: levantemos la raíz y volvamos a sembrarlo”.