Mandatarios progresistas, de izquierda y de derecha de AL acercaron visión común 

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En cumbre en Brasil se reafirmó mirada común de América del Sur como una región de paz y cooperación, basada en el diálogo y el respeto a la diversidad de los pueblos. Se comprometieron a trabajar por el incremento del comercio y de las inversiones entre los países de la región; así como la mejora de la infraestructura y logística; el fortalecimiento de las cadenas de valor; la aplicación de medidas de facilitación del comercio e integración financiera; la eliminación de medidas unilaterales; y el acceso a los mercados por medio de la red de acuerdos de complementación económica.

“Telesur”. “Rusia Today”. Brasilia. 31/5/20233. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil compartió la declaración final del encuentro de presidentes de América del Sur celebrado este martes en ese país, denominado “Consenso de Brasilia”.

En el documento, de nueve puntos, se precisa que los líderes de los países suramericanos se reunieron, por invitación del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, para intercambiar puntos de vista y perspectivas para la cooperación e integración de la región.

Entre los puntos establecidos se reafirmó la visión común de que América del Sur constituye una región de paz y cooperación, basada en el diálogo y el respeto a la diversidad de los pueblos, “comprometida con la democracia y los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la justicia social, el Estado de derecho y la estabilidad institucional, la defensa de la soberanía y la no injerencia en asuntos internos”.

Además, coincidieron en que el mundo se enfrenta a múltiples retos ante un escenario de crisis climática, riesgos de nuevas pandemias, aumento de desigualdades sociales, amenazas a la estabilidad institucional y democrática, entre otros.

“Concordaron en que la integración regional debe ser parte de las soluciones para afrontar los desafíos compartidos en la construcción de un mundo pacífico; el fortalecimiento de la democracia; la promoción del desarrollo económico y social; la lucha contra la pobreza, el hambre y todas las formas de desigualdad y discriminación; la promoción de la igualdad de género; la gestión ordenada, segura y regular de migraciones; el enfrentamiento al cambio climático, incluso por medio de mecanismos innovadores de financiamiento de la acción climática”, indicó el texto.

Los mandatarios se comprometieron a trabajar por el incremento del comercio y de las inversiones entre los países de la región; así como la mejora de la infraestructura y logística; el fortalecimiento de las cadenas de valor; la aplicación de medidas de facilitación del comercio e integración financiera; la eliminación de medidas unilaterales; y el acceso a los mercados por medio de la red de acuerdos de complementación económica.

Igualmente, reconocieron la importancia de mantener el diálogo regular para impulsar el proceso de integración en Suramérica y proyectar la voz de la región en el mundo.

Otro punto fue la decisión de establecer un grupo de contacto, encabezado por los cancilleres, con el objetivo de evaluar las experiencias de los mecanismos suramericanos de integración y la elaboración de una hoja de ruta para la integración de América del Sur, que será sometida a la consideración de los jefes de Estado.

Acordaron promover iniciativas de cooperación suramericana “bajo un enfoque social y de género, en áreas que atañen a las necesidades inmediatas de los ciudadanos, en particular las personas en situación de vulnerabilidad”.

Los mandatarios también prevén volver a reunirse en una fecha y lugar que próximamente se determinarán para repasar el curso de las iniciativas de cooperación suramericana y precisar los siguientes pasos que se tomarán.

En un comunicado oficial, titulado Consenso de Brasilia, se comunicó que los líderes de los países suramericanos “reafirmaron la visión común de que América del Sur constituye una región de paz y cooperación”.

Los mandatarios reconocieron la importancia de mantener el diálogo regular y en esa línea acordaron volver a reunirse, en fecha y lugar a ser determinados, “para repasar el curso de las iniciativas de cooperación sudamericana y determinar los próximos pasos a tomarse”.

Fijación de posiciones

La cumbre de jefes de Estado de América del Sur cerró en Brasilia con un llamado unánime de unión regional, a pesar de las diferencias políticas, tras años de distanciamiento por la escisión reciente de bloques como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). 

El primero en tomar la palabra fue el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, principal impulsor de la cita, para resaltar que “la integración de América del Sur depende del sentimiento de permanecer a la misma comunidad”.

“Una Sudamérica fuerte, segura y políticamente organizada amplía las posibilidades de afirmar, a nivel internacional, una verdadera identidad latinoamericana y caribeña”, remarcó.

Lula presentó 10 propuestas para el futuro de la zona, como profundizar la identidad sudamericana en el ámbito monetario; reducir la dependencia de monedas extrarregionales; ampliar los mecanismos de cooperación de última generación; y priorizar proyectos de alto impacto para la integración física y digital.

“Mientras estemos desunidos, no lograremos hacer de América del Sur un continente desarrollado en todo su potencial”, enfatizó.

Indicó que la integración debe ser un objetivo permanente. “Necesitamos dejar raíces fuertes para las próximas generaciones”, señaló.

Desde 2014, cuando se efectuó la última cumbre de la Unasur en Ecuador, no se realizaba un encuentro de jefes de Estado de América del Sur.

El mandatario de Argentina, Alberto Fernández, manifestó que la unidad regional debe ser una política de Estado en cada uno de los países de América del Sur. “Aprendamos de nuestros errores, no nos sirvió de nada estar tan divididos y el mundo nos encontró dividido en su peor momento, y mostrando su peor cara, la pandemia. Que no nos vuelva a encontrar desunidos”, subrayó.  

Durante su discurso, también coincidió con Lula en que es necesario hacer “más ágil” el funcionamiento de la Unasur. “Evidentemente el sistema debe variar y que las decisiones se tomen más por mayorías que por consenso, que a veces hace todo muy difícil”, apuntó.

En su turno, el dignatario de Bolivia, Luis Arce, abogó por un mecanismo de concertación y diálogo que permita “proyectar a la región como fuerza colectiva y coordinada en un mundo multipolar”.

“Este mecanismo debería aprender de experiencias pasadas y a través de la complementariedad de nuestros pueblos abarcar temáticas en el ámbito social, económico, ambiental y cultural”, expresó.

“Por experiencia y camino recorrido, es más fácil corregir y cambiar lo que sea necesario y consensuado de nuestra Unasur, que conformar una nueva institucionalidad que demoraría años y que no asegura que llegue a su meta, debido a los intereses sobre nuestras riquezas naturales”, dijo.

El mandatario de Colombia, Gustavo Petro, exhortó a formar “una voz unificada” de la región latinoamericana como mecanismo de defensa ante un panorama mundial, que consideró “crítico”. “América Latina tiene en sus manos, en su propio territorio, varias de las soluciones más importantes a la crisis integral que hoy vive la humanidad”, declaró a medios de comunicación en el Palacio Itamaraty, donde dialogaron los líderes desde la mañana del pasado martes. Destacó que esta reunión tuvo como objetivo “clarificar ese papel…buscar una voz unificada de América Latina en el mundo”.

El presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, sostuvo que se trató de una “cumbre importante para el futuro de Sudamérica”. “Creemos que la integración tiene que servirnos para mejorar la vida de los ciudadanos: su salud, su seguridad, su educación, el ambiente son esenciales”, señaló Lasso antes de la reunión internacional, que se celebró a puerta cerrada.

A través de la red social Twitter, la Presidencia del Ecuador informó que Lasso “hizo énfasis en el fortalecimiento de la democracia, la libertad y el respeto de los derechos humanos”.

En representación del Perú estuvo el titular del Consejo de Ministros, Alberto Otárola, ante la imposibilidad de Dina Boluarte de salir al exterior porque la normativa interna se lo impide.

Boluarte intervino mediante un video en el cual opinó que “debe existir pragmatismo en el establecimiento de una agenda común”.

“Necesitamos respetar las orientaciones políticas y los procesos internos de los distintos países miembros”, aseguró, al tiempo que recomendó aplicar “una gestión flexible y eficaz, sin grandes estructuras o esquemas burocráticos”.

 Otro que insistió en acabar con la “tendencia de crear organizaciones” fue el dignatario de Uruguay, Luis Lacalle Pou, durante su pronunciamiento. “Basta de instituciones”, llamó Lacalle Pou, quien aclaró que tiene serias diferencias con la Unasur, pero instó a “utilizar los mecanismos que tenemos” para estrechar lazos.

En ese sentido, resaltó el “ánimo constructivo” de la cita y en específico la convocatoria de Lula. “No perdamos el tiempo, que la vida se termina y aunque algunos crean que no, los gobiernos también”, cerró.