El tiempo más tenso de Julian Assange

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En semanas o meses un Tribunal británico decidirá si el periodista y programador puede ser extraditado a Estados Unidos. En ese país, podría ser condenado a presidio perpetuo, 175 años de cárcel o a la pena de muerte. El fundador de WikiLeaks tiene en su contra decenas de cargos penales en EU, después que reveló información confidencial respecto a operaciones y planes de ese país, de espionaje, intervenciones militares y acciones ilegales. La defensa del comunicador apuntó que si se accede a la extradición, se violaría el tratado británico-estadounidense de extradición por ser los delitos imputados de carácter político y en contra de la libertad de expresión”. Los presidente de México y Brasil, la Relatora sobre Tortura de Naciones Unidas, son parte de quienes solidarizan con Assange y dicen que su condena atentaría contra el derecho a la información. En muchos países se produjeron esta semana cientos de manifestaciones reclamando que Julian Assange no sea extraditado y que sea liberado.

Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. 24/2/2024. Pueden pasar semanas o meses. Tiempo de tensa espera para el periodista y programador australiano Julian Assange.

Y es que no tiene fecha fija la decisión que tomen Victoria Sharp y Jeremy Johnson, magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra y Gales, respecto a si dan luz verde o no a la extradición del fundador de WikiLeaks desde el Reino Unido a Estados Unidos.

Esta semana se efectuaron las audiencias en Londres para evitar la medida de extradición y ante el Tribunal hablaron los defensores del periodista y los acusadores por la parte estadounidense.

Tensión y preocupación si se tiene en cuenta que, llegado a Estados Unidos (EU), Assange puede ser condenado a presidio perpetuo, 175 años de cárcel y también ser condenado a pena de muerte.

Edward Fitzgerald y Mark Summers, abogados del comunicador, dijeron en Londres que las acusaciones de entidades judiciales estadounidenses contra su defendido, pueden conllevar la aplicación de la pena de muerte.

En esa línea, la representación judicial de EU en Reino Unido, indicó ante el Tribunal británico, que “sería muy difícil ofrecer garantías para evitar que se imponga la pena de muerte” de Julian Assange.

A eso se suma que en el proceso, que lleva años, se descubrió y se informó que grupos de la Central de Inteligencia Americana (CIA), montaron una operación para secuestrar a Assange e incluso se habló de que buscaron asesinarlo.

El periodista y programador digital tiene encima decenas de cargos penales por parte del Poder Judicial de EU por revelar información militar y de Inteligencia de ese país. Las autoridades estadounidenses llevan años buscando su extradición desde Reino Unido para juzgarlo y condenarlo.

La persecución se inició en 2010. En 2012, Julian Assange se asiló en la embajada de Ecuador en Reino Unido, y el entonces presidente ecuatoriano, Rafael Correa, le otorgó el refugio, que duró hasta el 2019, cuando el nuevo mandatario de ese país, Lenín Moreno, a instancias del Gobierno de EU, le negó la continuidad del asilo, lo que posibilitó que fuera detenido por la policía británica y colocado en prisión bajo altas medidas carcelarias y de seguridad, en Belmarsh.

En junio de 2019, Estados Unidos presentó al Gobierno británico una solicitud de extradición del comunicador y programador.

Si el Tribunal británico decide otorgar la extradición, Assange podría recurrir al  Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Sería su última opción. Si la extradición es rechazada, igual seguiría en prisión en Reino Unido por cargos existentes en ese país.

Lo que irrita a las autoridades estadounidenses

Julian Assange tiene en su contra decenas de cargos penales en Estados Unidos (EU), después que reveló información confidencial respecto a operaciones y planes de ese país, de espionaje, intervenciones militares y acciones ilegales, e información respecto a actividades militares y de Inteligencia de entidades estadounidenses en muchos países, particularmente Afganistán, Irak, y la base militar ilegal de Guantánamo (territorio ocupado por EU en Cuba).

Información reveladora reproducida por decenas de los más importantes medios de prensa del mundo, como The New York Times, Der Spiegel, El País, Le Monde y The Guardian, y que aún sirve de fuente informativa crucial.

Básicamente, las autoridades judiciales estadounidenses acusan al periodista de divulgación de “documentos clasificados relacionados con la Defensa Nacional”, de conspiración para robar material clasificado, y obtención ilegal de información militar clasificada y difundirla públicamente.

Se indicó en su momento, que Assange, a través de WikiLeaks, publicó unos 700 mil documentos confidenciales con revelaciones de operaciones y planes estadounidenses que demostraron acciones ilegales y represivas en varias naciones.

Fueron dados a conocer otros materiales, como un video confidencial donde se veía el ataque de militares de EU en Bagdad, la capital de Irak, que terminó con la muerte de civiles iraquíes y dos periodistas de la agencia Reuter.

Hay informes de que Assange tuvo la colaboración de Chelsea Manning, analista de inteligencia del Ejército estadounidense.

En WikiLeaks, entre otras cosas, se publicaron unos 250.000 cables diplomáticos confidenciales estadounidenses y detalles de la forman en que trabajaban o trabajan agentes de entidades militares y de Inteligencia de Estados Unidos.

Esta semana, la abogada que representa a Estados Unidos ante el Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra y Gales, Clair Dobbin, planteó la tesis de que las autoridades estadounidenses no acusan políticamente a Assange, sino de “delitos penales basados en pruebas” y estableció que quieren al periodista en sus manos por haber conspirado contra EU junto a la exsoldado Chelsea Manning y poniendo en peligro a “numerosos informantes inocentes de Estados Unidos”.

La palabra de la defensa

Los abogados defensores de Julian Assange, Edward Fitzgerald y Mark Summers, plantearon esta semana, durante las audiencias del Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra y Gales, que si se accede a la extradición, se violaría el tratado británico-estadounidense de extradición por ser los delitos imputados de carácter político y en contra de la libertad de expresión.

Los juristas hicieron ver la gravedad de la situación porque de llegar Assange a EU, podría ser condenado a la pena de muerte. Abogados y expertos de Reino Unido cuestionan que se extradite al periodista con la posibilidad de que sufra esa condena por parte de instancias judiciales estadounidenses.

Los defensores del acusado hicieron ver también, que es improbable que el fundador de WikiLeaks tenga un proceso judicial justo y neutro en Estados Unidos, ya que la Corte a la que llegaría el caso y el jurado elegido, dadas las acusaciones contra Assange, obviamente estarían en la línea establecida por el Gobierno de EU, sus Fuerzas Armadas e incluso jueces y abogados de ese país.

No se ve ninguna posibilidad de “un juicio justo” señalan juristas, expertos y activistas de varios países y que solidarizan con el comunicador detenido.

Al mismo tiempo, en muchos países se produjeron esta semana cientos de manifestaciones reclamando que Julian Assange no sea extraditado y que sea liberado, acusando que hay una violación a la libertad de expresión, se vulnera el derecho a la información y se atenta contra los derechos humanos al encarcelar y pretender aumentar el castigo penal contra alguien que realizó una labor de revelación de información clave para que la comunidad internacional supiera cómo actúa el Ejército de Estados Unidos, la CIA y otros organismos de Inteligencia y qué decisiones toman entidades del Gobierno estadounidense.

En decenas de países se realizaron esta semana manifestaciones de solidaridad y apoyo a Julian Assange, se condenó la postura de EU y se llamó a respetar el derecho a la información y la labor de la prensa en la búsqueda de información.

Alice Jill Edwards, Relatora Especial sobre Tortura de Naciones Unidas, advirtió que las repercusiones del caso podrían influir significativamente en el periodismo internacional y en la libertad de expresión e hizo un llamamiento a las autoridades británicas para que “detengan cualquier posible extradición por temor a que la salud de Assange pueda verse irreparablemente dañada”. Expresó su preocupación por la salud mental y física de Assange y afirmó que “el mundo está siguiendo este caso muy, muy de cerca”, debido a las posibles implicaciones del resultado para la libertad de expresión en todo el mundo.

Stella Assange, esposa del periodista, declaró que “su salud está empeorando, física y mentalmente. Su vida corre peligro cada día que permanece en prisión y si es extraditado morirá”.

El expresidente ecuatoriano, Rafael Correa, declaró que Assange “ha envejecido, está enfermo, pasó en nuestra embajada siete años, ahora lleva cinco años preso. Ya lleva 12 años perdidos de su vida por decir la verdad, no por mentir, no por difamar”. Añadió que el periodista y programador publicó la verdad “sobre un asunto de interés mundial”, y que la pretensión de EU de que “crímenes de guerra son secretos nacionales y que nadie los tiene que conocer es una barbaridad que demuestra la doble moral, lamentablemente, de Estados Unidos”.

El Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, manifestó que “nosotros vamos a seguir demandando la libertad de Assange, esa es nuestra postura, porque esa es una gran injusticia lo que se está cometiendo con la libertad de expresión en el mundo”. Cuestionó que, por ejemplo, Assange le dio información veraz a The New York Times, “la publicaron y se quedaron callados, y siguen sin decir nada a favor de Assange”.

En su momento, el jefe de Estado de Brasil, Luiz Inacio “Lula” Da Silva, sostuvo que “si llega ser extraditado, con seguridad será prisión perpetua y él morirá en la cárcel. Y tenemos que preguntarnos: ¿qué crimen cometió Assange? Él sólo dijo la verdad”.

Desde Reporteros sin Fronteras, se indicó en un comunicado que “el procesamiento de Assange puede tener consecuencias alarmantes para el futuro del periodismo y supondría un golpe sin precedentes a la libertad de prensa”.

En estos días se ha recordado que Julian Assange, nacido en Australia, recibió varios premios y reconocimientos, como la nominación al Premio Mandela de la ONU (2015) y nominaciones en seis años consecutivos al Premio Nobel de la Paz (2010-2015).