El trámite en manos de los fiscales Todd Blanche y Jason A. Reding y la declaración del secretario de Estado, Marco Rubio, de que el líder cubano “se convirtió en un fugitivo de la justicia de los Estados Unidos”. El derribo, en 1996, de dos avionetas de un grupo anticubano, después de más de 25 penetraciones ilegales en cielo y territorio cubano durante dos años y las peticiones que le hizo Fidel Castro a Bill Clinton. José Basulto, jefe de las operaciones ilegales declaró que “fui capacitado como terrorista por Estados Unidos”. Los decidores documentos del National Security Archive. “¿Estados Unidos permitiría que violen hostil y provocadoramente su espacio aéreo?”, una pregunta surgida reiteradamente en la isla. La especulación en torno a la posibilidad del secuestro de Raúl Castro.
Hugo Guzmán. Periodista. Santiago. 24/5/2026. 1.-A petición o promovido por un grupo de congresistas ultraconservadores y anticubanos, el Tribunal Federal del Distrito de Miami emitió una “acta de imputación” en contra del General de Ejército, Raúl Castro Ruz, de 94 años, acusándolo de conspiración y asesinato de tres estadounidenses y un ciudadano en residencia, por el derribo de dos avionetas que violaron el espacio aéreo de Cuba en 1996. La imputación fue replicada por el Departamento de Estado y ampliamente difundida por medios estadounidenses y de muchas partes del mundo. La acusación también es contra cinco pilotos de guerra, de la DAAFAR (Defensa Aérea y Antiaérea de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba) que habrían derribado las aeronaves provenientes de Miami. El fiscal general, Todd Blanche, y el fiscal federal del Distrito Sur de Florida, Jason A. Reding, hicieron las imputaciones. En 1996, Raúl Castro era el ministro de las FAR.
2.-Las avionetas eran de la organización anticomunista “Hermanos al Rescate”, que realizaba operaciones de penetración ilegal en territorio cubano. Entre 1994 y 1996 aeronaves de ese grupo entraron al espacio aéreo cubano de forma ilegal, violaron leyes internacionales, y llegaron a sobrevolar La Habana, lanzando panfletos contra la Revolución Cubana. En esos años hubo más de 25 violaciones al espacio aéreo isleño. En esas ocasiones las autoridades cubanas y los mandos militares de la isla se preocuparon porque no se sabía si esas avionetas pudieran lanzar proyectiles, atacar algún edificio público o a la población. Por eso, el gobierno de Cuba planteó al gobierno de Estados Unidos (en esa época el presidente era Bill Clinton) que impidiera el despegue de esas avionetas y que, sobre todo, evitara que ingresaran al espacio aéreo cubano. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba emitió 16 notas diplomáticas a EU planteando el cese de esas incursiones y pidió la retirada de las licencias a esos pilotos. Sin embargo, las autoridades estadounidenses no hicieron nada. El que algo hizo fue un agente cubano infiltrado en “Hermanos al Rescate” que envió información oportuna a La Habana sobre los planes de esa organización. Había un peligro y una incertidumbre de lo que pudieran hacer sobre territorio de la isla y se buscaba la manera de proteger a la población y entidades públicas de un posible ataque. Se quería evitar que las avionetas siguieran lanzando panfletos sobre las ciudades. La inquietud incluía el hecho de que el jefe del grupo era José Basulto, un reconocido y confeso agente de la CIA (Central de Inteligencia Americana), entrenado en sabotaje e infiltración, quien declaró hace un tiempo al Miami Herald que “fui capacitado como terrorista por Estados Unidos”. Se tenía en cuenta una información proporcionada por el agente cubano, René González, quien infiltró grupos terroristas en Miami, en cuanto a que se planeaban acciones como “entrar a Cuba con un avión, aterrizar cerca de las líneas de transmisión eléctrica de alto voltaje y volar una línea para agravar los problemas energéticos”. En las ocasiones que las avionetas -entre 1994 y 1996- entraron al cielo cubano, desde la Torre de Control de Cuba se advirtió a los pilotos que debían salir. Todo fue inútil. El 24 de febrero de 1996, cuatro miembros del grupo anticubano despegaron de Miami en dos avionetas Cessna 337 con la intención de entrar al espacio aéreo de la isla y efectuar una operación ilegal. Fueron advertidos por los controladores cubanos pero hicieron caso omiso; entonces, ante lo reiterado de esos operativos y con el objetivo de defender el territorio cubano y a la población, dos aviones Mig-29 de combate de la DAAFAR procedieron a derribar las avionetas, pereciendo sus tripulantes. Hoy el gobierno de EU quiere imputar, procesar y condenar a Raúl Castro y cinco pilotos cubanos por ese hecho.
3.-En 1996, en entrevista con la revista Time, el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, dijo que “yo asumo la responsabilidad por lo que ha sucedido”, e indicó que fue correcta la forma en que, finalmente, actuaron las autoridades cubanas ante la seguidilla de penetraciones de avionetas. El jefe de Estado, en una entrevista televisiva, contó que “le mandamos a decir a Clinton, con Richardson, que pararan los vuelos, que era imposible que permitiéramos que sobre la ciudad volaran los aviones”. Fidel preguntó, “y qué haría Estados Unidos si un avión cubano vuela sobre Washington regando panfletos. Bueno, ¿cuánto dura ese avión?”. Y enfatizó: “Nosotros dijimos, ya nuestro país no lo admite”.
4.-Que después de 30 años autoridades judiciales y congresistas ultraconservadores estadounidenses reabrieran el caso para imputar al líder de la Revolución Cubana, puso sobre la mesa la conclusión de que este trámite forma parte de las presiones de la administración de Donald Trump contra Cuba, accionada por el bloqueo comercial y económico, alrededor de 250 medidas coercitivas que incluyen a otros países, y las amenazas de ataque militar. Se puede tener en cuenta, por ejemplo, que de acuerdo a documentación del National Security Archive, hubo reiteradas insistencias de Fidel Castro y del gobierno cubano al gobierno de Bill Clinton para que tomara medidas y frenara los vuelos ilegales; esos documentos dan cuenta asimismo de que la Administración de Aviación Federal (FAA) de EU había iniciado una investigación sobre “Hermanos al Rescate” y sus operaciones, y se había reunido con Basulto, a quien se le advirtió que no continuara con sus acciones ilegales en cielo y territorio cubano. La intencionalidad política en la acusación contra Raúl Castro la dio, paradójicamente, un funcionario judicial de EU. El fiscal general, Todd Blanche, declaró que “anunciamos una acusación contra Raúl Castro y varios otros por conspiración para asesinar a nacionales estadunidenses”, y afirmó que “por primera vez en casi 70 años, altos mandos del régimen cubano han sido imputados en Estados Unidos por presuntos actos de violencia que resultaron en la muerte de ciudadanos estadunidenses”. En tanto, el secretario de Estado, Marco Rubio, de conocida posición anticubana, declaró que Raúl Castro “se convirtió en un fugitivo de la justicia de los Estados Unidos”.
5.-Desde Cuba hubo declaraciones inmediatas del gobierno rechazando la imputación a Raúl Castro y señalando que se trata de otra operación hostil y agresiva desde la administración Trump. Gerardo Hernández, Héroe de la República de Cuba, uno de los cinco antiterroristas que infiltraron grupos anticubanos en EU, indicó que “la respuesta de Cuba ante la agresión reiterada de su espacio aéreo constituyó un acto de legítima defensa. Es un derecho inalienable de cualquier nación y una obligación velar por la seguridad de sus ciudadanos”. Se preguntó: “¿Acaso Estados Unidos permitiría que violen hostil y provocadoramente su espacio aéreo? Claro que no. Ellos mismos actuarían con el uso de la fuerza”. El jurista cubano, Rolando López Meriño, señaló que la acción judicial de EU es “absolutamente fraudulenta e ilegítima”. Hizo ver que está en marcha la tergiversación y manipulación de hechos históricos y objetivos, “ampliamente documentados y que fueron denunciados oportuna y formalmente por nuestras autoridades al gobierno de Estados Unidos, el que es el responsable por la pérdida de vidas humanas y daños económicos por los actos terroristas y el bloqueo contra el pueblo de Cuba”. “La imputación hacia nuestro General de Ejército, Raúl Castro Ruz, carece de toda legitimidad y va en contra del derecho internacional, que tiene una base sólida en la igualdad soberana de los Estados. Estados Unidos no puede ejercer su jurisdicción en un asunto que ocurrió fuera del territorio de su Estado y contra los nacionales cubanos”, enfatizó el jurista.
6.-Esta situación abrió análisis y especulaciones sobre la posibilidad de que fuerzas militares de EU penetren Cuba y secuestren a Raúl Castro. Algunos establecieron un símil con lo que fue el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, en una operación de un comando militar estadounidense. El académico Sergio Ángel, dijo a France24 que “ahora vemos un incremento de estas presiones (de EU a Cuba) a través de una imputación de cargos, lo que abre la posibilidad directa de que se llegue a condenar en este caso a la cabeza del régimen cubano y la posibilidad de algún tipo de captura internacional”. Sin embargo, más reservadamente, varios analistas y conocedores de la realidad cubana, señalan que es altamente improbable que un secuestro del líder de la Revolución Cubana pueda materializarse conociéndose “la disponibilidad combativa” de uniformados del Ministerio del Interior y las FAR, lo que se comprobó en la defensa y actitud combativa de un grupo de cubanos cuando se produjo la captura de Maduro. Eso lo sabrían los oficiales y funcionarios estadounidenses. Así, expertos descartan la opción que, se dice, generaría un hecho de guerra y sangre, con bajas de ambos lados, y produciría una crisis regional. Hay también un elemento político clave: la cohesión y solidez de la dirección política cubana es muchísimo mayor y robusta que la que tenía el gobierno venezolano. Varios comentaristas hablaron esta semana de la inutilidad del secuestro del General de Ejército, primero, porque no tiene ningún cargo formal y, segundo, porque ello no produciría ninguna variación en el gobierno o el Partido Comunista de Cuba. Seguramente la CIA y otras entidades de Inteligencia de EU están sobre pistas de Raúl Castro, pero también está la acción de la Inteligencia cubana. Hay un elemento en la historia personal del exministro de las FAR que se podría considerar: participó en múltiples combates armados desde el asalto al Cuartel Moncada en 1953, mostrando arrojo incluso al desarmar a unos soldados, hasta la Sierra Maestra donde realizó varias acciones riesgosas. Combatió en el desembarco del yate “Granma”, donde los guerrilleros sufrieron un duro revés, y fue parte de quienes resistieron. Raúl Castro también tuvo un papel protagónico cuando la invasión de Playa Girón y durante la “crisis de los misiles”. Así cobran sentido las palabras de su hija, Mariela Castro Espín, quien consultada sobre qué le ha comentado su padre sobre la situación que vive, contó que le respondió: “A mí nadie me lleva vivo. A mí me cogen combatiendo”. Ella añadió que “a mi padre nadie lo va a secuestrar. Eso se lo puedo asegurar. Ni a él ni a nadie”. El propio Raúl dijo en su momento que él seguirá “con el pie en el estribo” en defensa de su país y su revolución. Como sea, otra tensión se instaló en torno de Cuba por parte del gobierno de EU, y pasó a ser parte de la contingencia internacional y regional que se sigue con atención.
