La televisión chilena -y principalmente también las redes sociales- han difundido declaraciones y actuaciones comprometedoras de algunos de los ministros, convertidos en memes e imitaciones de comediantes, standaperos y humoristas de diferentes pelajes.
José Luis Córdova. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 10/5/2026. Desde el 18 de septiembre de 1810, cuando Mateo de Toro y Zambrano fue electo presidente de la primera Junta de Gobierno en nuestro país, nuestras máximas autoridades han sido objeto de críticas por su edad, posición social, virtudes y defectos. Toro y Zambrano por avanzada edad: 83 años; más tarde, varios ministros del presidente Salvador Allende por sus orígenes obrero y recientemente, el gabinete del presidente Gabriel Boric por estar integrado por jóvenes egresados recientemente de la educación superior.
Las autoridades designadas en marzo pasado por el Presidente José Antonio Kast también muestran débiles flancos dignos de cuestionamientos. Fernando Barros y Fernando Rabat fueron abogados testaferros de la familia del dictador Pinochet; Francisco Pérez Mackenna es un poderoso plutócrata integrante de directorios de importantes empresas y otros son agentes inmobiliarios, especuladores financieros y representantes de los más grandes grupos económicos del país.
La televisión chilena -y principalmente también las redes sociales- han difundido declaraciones y actuaciones comprometedoras de algunos de los ministros, convertidos en memes e imitaciones de comediantes, standaperos y humoristas de diferentes pelajes.
Unos de los personajes más imitados o citados en tono sarcástico es la vocera, actriz y periodista Mara Sedini, por sus reiterados yerros, dubitaciones, imprecisiones y omisiones deliberadas. El comediante Stefan Kramer hace una celebrada imitación del ministro de Hacienda Jorge Quiroz, quien aparece hasta ahora como el empoderado vocero de gobierno.
Mientras, el ministro de Vivienda, Iván Poduje, realiza sus propias perfomances histriónicas, enfrentando a pobladores y vecinos en forma irrespetuosa y hasta grosera. Incluso se permitió desafiar al ,inistro de Hacienda, afirmando que su “único jefe es el presidente Kast”, desautorizando los oficios de Quiroz. Además de faltarle el respeto al senador Alfonso de Urresti, asignándole responsabilidad en la ley de humedales urbanos, calificada de “locura” por el irascible ministro.
Además, la polémica exfiscal de Tarapacá, María Trinidad Steiner, salió a la palestra acusada de arbitrariedades con sus subalternos en el Ministerio Público que obligó al director de la PDI a asumir responsabilidad en la desvinculación de una autoridad de Inteligencia y por el traslado de diez abogados en causas contra el crimen organizado. En tribunales se dirimirá la demanda por injurias y calumnias de la ministra contra el senador Daniel Núñez, quien denunció que el exesposo de Steinert fue abogado en un caso de narcotráfico.
La ministra de Ciencias, Ximena Lincolao -llamada Hartsock-Gates en Estados Unidos- quien manifestó ante las cámaras de televisión: “Haber sido pobre fue uno de los mejores regalos que me dio la vida”, al comentar sus inicios profesionales becada -y casada- en EU. Y Natalia Duco, secretaria de Deportes: “El ministerio se ocupará de entregar ropa linda a los deportistas cuando representen a Chile”.
Tampoco fue muy feliz la “explicación” del ministro Jorge Quiroz sobre el oficio de la Dipres que plantea “discontinuar” 142 programas sociales, entre ellos los fondos para alimentación escolar y otros beneficios indispensables en educación, salud, seguridad, vivienda y otros.
Curiosamente, hasta ahora, los medios de comunicación han sido complacientes con la ministra de la Mujer, Judith Marín, conocida por sus posturas retrógradas, antifeministas y hasta odiosamente confesionales y con los ministros -exconcertacionistas- Ximena Rincón y Jaime Campos. Ni Tomás Mosciatti, José Antonio Neme, Constanza Santa María, ni Julio César Rodríguez se han atrevido a consultar a cada uno de ellos sobre su polémico “paso por el Rubicón”, como se dice cuando alguien atraviesa al bando contrario donde siempre estuvo.
Una vez más las redes sociales -Instagram, Tik Tok, Reels- y memes, han reemplazado a los medios de comunicación en la tarea de informar sobre nuestras nuevas autoridades, sus dichos y actividades.
