“Violencia en los colegios”. Memoria

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El gobierno y su ministra de Educación, parecen no entender que la inseguridad y la violencia no se enfrentan limitando libertades. Envían un proyecto de ley que entre otras medidas, pretende allanar a los y las estudiantes, a profesores y profesoras, en su ingreso a lo que algunos llaman templo del saber. Habrase visto tanta insolencia y desprecio por niños, niñas y jóvenes, por la profesión docente, por los procesos educativos.

Guillermo Scherping. Profesor. Valparaíso. 8/4/2026. El homicidio de una Inspectora, otra Inspectora y tres alumnos gravemente heridos, en un colegio particular subvencionado de Calama, ha generado natural conmoción en toda la ciudadanía. Ello dado el artero ataque en un establecimiento educacional, su premeditación y alevosía. Por cierto que debe llamar la atención, generar discusión colectiva en toda la sociedad. Escuelas y liceos son espacios sociales de aprendizaje y desarrollo humano integral, ciudadano. Son espacios de paz y no de violencia. La comunidad escolar toda debe reflexionar sobre ello. Las contradicciones que se viven en dichos espacios deben enfrentarse y no negarse. La respuesta debe ser educativa, pedagógica, la colaboración por sobre la competencia, la solidaridad por sobre el individualismo, la democracia por sobre el autoritarismo.

“Violencia en los colegios”, titulan los medios de comunicación escritos y televisivos hegemónicos. Como si esto fuese un fenómeno generalizado. Mala educación.

Lo que sí es cierto, es que escuelas y liceos han sufrido violencia históricamente, desde sectores de ultraderecha. Baste recordar al líder del Partido Nacional, Pedro Montt, que en su primer año de gobierno ordenó la Matanza de la Escuela Santa María de Iquique, o, sin ir tan lejos, la intervención física con militares en escuelas y liceos a partir del golpe civil-militar de 1973. Estudiantes, profesores, profesoras, académicos y académicas presos, torturados, masacrados, desaparecidos hasta hoy. De una escuela secuestraron al Inspector Manuel Guerrero Ceballos para luego torturarlo y llevarlo a un sitio baldío donde fue degollado.

Sin embargo, el gobierno y su ministra de Educación, parecen no entender que la inseguridad y la violencia no se enfrentan limitando libertades. En menos de un mes de gobierno, según Fiscalía, los homicidios han aumentado de 36,8% a 42,3%, al que hago referencia es uno de ellos.

Envían un proyecto de ley que entre otras medidas, pretende allanar a los y las estudiantes, a profesores y profesoras, en su ingreso a lo que algunos llaman templo del saber. Habrase visto tanta insolencia y desprecio por niños, niñas y jóvenes, por la profesión docente, por los procesos educativos. ¿Qué se aprende en escuelas y liceos, si todos los días eres sospechoso? ¿A qué escuela envían los padres a sus hijos e hijas, que les humilla antes de entrar? ¿Qué concepción pedagógica es esa?

Ministra, pida que se retire el proyecto de Ley. Más que discusión parlamentaria, se requiere dialogar pedagógicamente con las comunidades educativas de todo el país, directivos, profesoras y profesores, asistentes de la educación, Centros de Padres y Madres, Consejos Directivos de Slep, Consejos Locales de Slep, colegios particulares subvencionados, fortaleciendo en escuelas y liceos una cultura educativa, democrática, de paz y ciudadanía. Por último quisiera recordar que, por pedagogía y educación, hechos de esta naturaleza no son lo habitual en nuestras escuelas y liceos. Perseverar es parte del camino.