¿Quién llega, realmente, al sillón principal de La Moneda?

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José Antonio Kast Rist, abogado, con un patrimonio de 5 mil millones de pesos, líder de la extrema derecha chilena, simpatizante de Augusto Pinochet, ferviente participante del grupo ultrareligioso “Schoenstatt”, defensor del modelo neoliberal, antiabortista y antimigrante, vinculado fuertemente a las organizaciones de extrema derecha a nivel internacional.

“El Siglo”. Santiago. 10/3/2026. José Antonio Kast Rist tiene 60 años. Es abogado, egresado de la Pontifica Universidad Católica de Chile. Está casado con María Pía Adriasola y tienen, juntos, nueve hijos. Su padre, Michael Kast, fue señalado en medios de prensa y comentarios como militante del Partido Nazi de Alemania que llegó a Chile huyendo. Tiene seis hermanas y hermanos, uno de los cuales fue ministro de la dictadura. Trabajó en el área inmobiliaria, como profesor universitario, ejerció como abogado y laboró en el bufete de abogados “Kast, Pinochet, De la Cuadra & Cía”. Es un ferviente participante del grupo ultrareligioso “Schoenstatt” creado en Alemania. Se le señalan vínculos con sociedades inmobiliarias, acciones financieras y negocios varios, y se indicó que su declaración patrimonial al asumir como Presidente de la República este 11 de marzo, es de 5 mil millones de pesos.

Kast siempre fue un ferviente partidario de la dictadura y se identificó con la acción política ultraconservadora y ligada al pinochetismo. Ingresó a la Unión Demócrata Independiente (UDI), colectividad fundada por partidarios del régimen militar, entre ellos Jaime Guzmán, a quien Kast admira ética e intelectualmente. Fue concejal y diputado por ese partido. Pero luego, dadas sus posiciones más confrontacionales, fundó y lideró del Partido Republicano, la principal expresión de la extrema derecha en el país, rompiendo con la llamada “derecha tradicional”.

En casi todas las fichas que se hacen de su trayectoria política, se indica que es un personaje de extrema derecha, populista, antimigrante y antiabortista, promotor del modelo económico neoliberal, adherente a la corriente gremialista, inclinado a medidas autoritarias, anticomunista y amigo de la tendencia ultraconservadora mundial. Fue director de la Fundación Jaime Guzmán y ha sido impulsor de centros de estudios de la extrema derecha como Ideas Republicanas.

José Antonio Kast asume la presidencia de la República liderando las ideas y las fuerzas de la extrema derecha chilena, privilegiando posiciones cercanas al gran empresariado, corrientes religiosas ultraconservadoras, colocando en el centro de su gestión la seguridad pública, el crecimiento económico y el combate a los migrantes. Además, está apuntando a desmantelar varios logros del gobierno de Gabriel Boric en materia tributaria, laboral, presupuestaria y de derechos, y a efectuar una inédita “auditoría” a la administración saliente en la lógica de establecer supuestas irregularidades y situaciones de supuestos “amarres” de funcionarios públicos.

Este abogado ultraconservador ganó la elección presidencial en segunda vuelta en diciembre de 2025 con el 58% de los votos. Fue candidato del Partido Republicano, sin aliarse con ninguna otra colectividad, aunque en el balotaje lo respaldaron los partidos del conglomerado de derecha “Chile Vamos” y el ultraderechista Partido Nacional Libertario. Contó con el respaldo de los gremios empresariales y patronales, de la “familia militar”, de evangélicos ultraconservadores, de medios de prensa de línea editorial conservadora y del mundo académico conservador y ligado a la extrema derecha. Recibió el explícito y amable respaldo del gobierno de Estados Unidos a través del jefe de la Casa Blanca, Donald Trump, y de su embajador en Chile.

Cercano a la dictadura y a Pinochet

Uno de los principales perfiles de quien será mandatario desde este miércoles 11 de marzo, es su simpatía con el dictador Augusto Pinochet y su adhesión a la dictadura.

Promovió el voto del Sí a la continuidad de la tiranía en el plebiscito de 1988. Afirmó hace un tiempo que “en el gobierno militar se hicieron muchas cosas por los derechos humanos” y que “se hicieron muchas cosas positivas que yo digo con orgullo”.

Considerándose cercano al dictador, en la elección presidencial de 2021 expresó conmovido que si Pinochet estuviera vivo, “votaría por mí”. Hace un tiempo afirmó que “defiendo el gobierno militar, sí”, también “a mi hermano por ejemplo (Miguel Kast), que fue ministro del gobierno militar”.

El presidente reivindicó repetidas veces el modelo económico impuesto por la dictadura y defendió la Constitución pinochetista, atribuyéndole un aporte al desarrollo de la transición democrática. Sostuvo que el texto constitucional instalado por los militares fortaleció la institucionalidad y la democracia en el país.

Kast, en su momento, defendió y mostró empatía con violadores de derechos humanos del régimen militar como los exoficiales del Ejército, Miguel Krassnoff, Cristian Labbé y Julio Castañer. Ha sido partidario de conmutarle la pena de cárcel a exuniformados y civiles condenados por violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.

Hay diferentes investigaciones, relatos e informaciones que vinculan a la familia de José Antonio Kast a un apoyo decidido a la dictadura, al punto que aparecen miembros del grupo Kast mencionados en actos represivos y de violación a los derechos humanos, sobre todo en Paine, comuna donde están instalados. Cristian Kast, hermando de José Antonio, fue citado a declarar en 2003, por la causa de 70 campesinos asesinados y hechos desaparecer en Paine. Hay muchos testimonio de cómo los Kast apoyaron de diversa manera a militares y carabineros en actividades represivas.

Como broche de oro, Kast decidió imitar a Pinochet y, pasando por encima de una normativa respetada por los mandatarios y la mandataria posdictadura, le colocó el escudo nacional a la banda presidencial, en un gesto de estética pinochetista.

Sus vínculos internacionales ultraconservadores

En el plano internacional es un activo protagonista de los grupos de ultraderecha, supremacistas, xenófobos, homófobos, antifeministas, nacionalistas radicalizados, es así que presidió la red internacional de la extrema derecha “Political Network for Value” (“Red Política por Valores”), firmó la ultraconservadora Carta de Madrid, ha trabajado y es cercano con instancias como la Fundación Heritage, Foro de Madrid, Conservadores y Reformistas Europeos, Conferencia de Acción Política Conservadora, MAGA (Make America Great Again), Fundación Libertad y Progreso, y Patriotas por Europa.

Entre sus referentes internacionales para gestión de medidas de gobierno, sobre todo en materias como combate a los migrantes y la delincuencia, se cuentan a los mandatarios Nayib Bukele de El Salvador, Donald Trump de Estados Unidos, Javier Milei de Argentina, Giorgia Meloni de Italia, y Víktor Orban de Hungría, y seguidor de tesis enarboladas por Santiago Abascal, de Vox de España, Jair Bolsonario, exmandatario brasileño y Mauricio Macri, expresidente argentino.

Hace unas semanas, de gira por Europa, el nuevo presidente chileno exhortó a sus aliados de la extrema derecha a “participar, influir y ganar: ganar ideas, debates, elecciones e instituciones”.