A través de un video difundido en sus redes, la vocera de Gobierno buscó contraponer datos reales a las narrativas del miedo y reforzar el mensaje de que, lejos del desastre anunciado, Chile ha sostenido indicadores que contradicen los diagnósticos más alarmistas.
Simone Pavin. “El Siglo”. Santiago. 28/11/2025. En un nuevo video difundido en sus redes sociales, la ministra Secretaria General de Gobierno, Camila Vallejo recuerda los titulares que aparecieron el día después del triunfo de Gabriel Boric en las presidenciales 2021: “se desploma la bolsa”, “la inversión huye”, “el peso chileno cae”. Según plantea, esos pronósticos expresaban el temor de que un gobierno progresista llevaría la economía chilena al desastre.
Vallejo afirma que, pese a ese clima alarmista, el Gobierno no se paralizó y optó por una gestión “seria y responsable”, respaldada en hechos y no en miedo. Y para demostrarlo, presentó una serie de indicadores que contradicen los augurios catastrofistas de entonces.
Entre los datos que destaca, recuerda que en 2022 el Banco Mundial proyectaba un crecimiento de solo 1,7%, pero ese año Chile terminó expandiéndose un 2,2%.
Para 2026, el organismo estima un 2,6%, situando al país sobre el promedio latinoamericano. También subraya que la inversión extranjera cerró con cifras “nuevamente récord”, lo que desmiente la idea de un país al borde del colapso.
Asimismo, aborda el debate sobre el Royalty minero, recordando que algunos vaticinaron el fin de la inversión y la pérdida de miles de empleos. “¿Qué pasó al final?”, pregunta. Según la ministra, la reforma hoy recauda 450 millones de dólares anuales, distribuidos en más de 300 comunas del país.
Vallejo también destaca la fuerte caída de la inflación, que pasó del 14,1% —tras la pandemia— a 3,4%, la cifra más baja desde 2021. Sin embargo, reconoce que, aunque las cifras mejoren, la economía familiar sigue siendo un desafío: “No queremos decir que está todo solucionado, porque mejorar la economía es un camino que continúa”.
El video busca contraponer los datos reales a las narrativas del miedo y reforzar el mensaje de que, lejos del desastre anunciado, Chile ha sostenido indicadores que contradicen los diagnósticos más alarmistas.