Según el mandatario, Chile está en un marco de “no aguanta más” y “en peores condiciones de lo que podíamos imaginar”. Es la línea mediática de que “Chile se cae a pedazos”. El libreto de una situación catastrófica, un país al borde del abismo, un desorden generalizado, un ambiente sombrío, de inseguridad y de crisis. Entonces, surge el libreto de la acción rápida y efectista, de instalar la percepción de autoridad con carácter, de llamar al orden con sentido de Patria. Todo acompañado del concepto de “palo y bizcocho”; golpear al que se porta mal, premiar al que se porta bien.
Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 15/3/2026. Parece una característica de los personeros de la extrema derecha. Establecer un diseño comunicacional caótico para aparecer, ellos, con la vara del orden. José Antonio Kast no es la excepción.
Para el mandatario, Chile está en un contexto de desorden, caos, emergencia, en un marco de “no aguanta más” y “en peores condiciones de lo que podíamos imaginar”. Es la línea mediática de que “Chile se cae a pedazos”.
“El terror” está instalado en cada barrio, no hay respeto a las policías ni a la autoridad, la delincuencia, el crimen organizado y los narcos copan el territorio, las fronteras están desprotegidas y entran los ilegales. La violencia inunda al país y los vándalos acechan.
Se suma que del gobierno saliente se podrían detectar irregularidades, amarres, malas gestiones administrativas y financieras. El país tiene “sus finanzas públicas debilitadas” dijo Kast y, como aseguró un dirigente de la ultraderecha, “las arcas fiscales quedaron vacías”. El Ministro de Hacienda habló de un “Fisco sin caja”.
Es el libreto de una situación catastrófica, un país al borde del abismo, un desorden generalizado, en un ambiente sombrío, de inseguridad y crisis.
Es la línea discursiva que deriva, entonces, en la tesis de “poner orden en casa”, plantear todo desde el salvataje con autoridad y mano dura, con eficacia y prontitud, en un tono de sentido común para la gente.
Así las cosas, el de Kast es el “gobierno de emergencia”, de la presidencia “con carácter”, de la imposición del orden y la disciplina, de las medidas de impacto. La administración que hará una “auditoría total” al pasado gobierno. Se aplicarán decretos del Ejecutivo esquivando el trámite legislativo, se raya la cancha desde la autoridad remarcando la “normalidad institucional”. Como enfatizó el propio presidente, “un gobierno de emergencia no es un eslogan. Es orden donde hay caos”.
Sumado un tono teocrático, evocando a Dios para reforzar el ordenamiento de la gente. La idea de Patria se esgrime para beneficio de las ideas de extrema derecha y los propósitos del gobierno, es decir, es antipatriota el que se contrapone. Será recurrente la invocación/amenaza de la acción de Carabineros, la PDI y las Fuerzas Armadas. Todo acompañado del concepto de “palo y bizcocho”; golpear al que se porta mal, premiar al que se porta bien.
Se aplica el sentido de la inmediatez, de la emergencia, como elemento de fijación comunicacional, aunque ello no signifique dar soluciones de fondo, atender las causas y el origen de los problemas, sino salir con una medida, una operación, una acción, que tiene el sentido de responder rápido, en el corto plazo.
El relato de Kast, y seguro de sus ministras y ministros, apuntará, sobre todo en los primeros meses, a proyectar una imagen de acción rápida, de instalación de una percepción de autoridad, establecer que llegó el orden, la seguridad, la respuesta efectista, la administración de la acción. “Trabajando para usted” es la consigna del nuevo gobierno. Habrá que ver si este libreto aguanta los cuatro años de gestión.
