Despertó una sensibilidad mundial destinada a apoyar a la ciudadanía cubana, a sus niñas y niños, adultos mayores, para enfrentar los problemas sociales derivados de las sanciones de EU. Están en curso acciones para fortalecer la llegada de ayuda humanitaria a la isla caribeña y permitir la satisfacción de necesidades básicas de la población, que es la receptora del apoyo internacional. Hay una argumentación de expertos de la ONU, diversas personalidades y organismos en cuanto a que se viola el Derecho Internacional y principios de igualdad soberana y de no injerencia en naciones independientes en las medidas contra Cuba. En este cuadro, quedan reducidas a un tono mezquino, inhumano, ignorante, cavernario, las declaraciones de personeros de la derecha, la extrema derecha, algunos democratacristianos y socialdemócratas, que critican la ayuda humanitaria a Cuba. La despiadada afirmación de que la ayuda humanitaria decidida por el gobierno fue producto de “las presiones del Partido Comunista”.
“El Siglo”. El Editorial. Santiago. 15/2/2026. Los relatores independientes de las Naciones Unidas, George Katrougalos (promoción de un orden internacional democrático y equitativo), Ben Saul (protección de los derechos humanos en la lucha contra el terrorismo) y Michael Fakhri (derecho a la alimentación), indicaron que las medidas tomadas por el gobierno de Donald Trump contra Cuba y países que colaboren con la nación caribeña, son coercitivas, alteran el Derecho Internacional, y violan principios de igualdad soberana y de no injerencia en naciones independientes.
Es otra señal más, de tantas, en cuanto a que Estados Unidos (EU) está aplicando sanciones indebidas y arbitrarias contra la isla, como lo han manifestado decenas de gobiernos e instituciones internacionales y cientos de organizaciones sociales y políticas en todo el mundo.
Junto a eso, tal como lo estableció el secretario general de Naciones Unidas, entre otros dignatarios, hay una preocupación sensible por la situación del pueblo cubano, que es el afectado por el bloqueo y las sanciones, con serios problemas de abastecimiento energético, alimentario, en servicios de salud y transporte, y atención a la niñez.
Se podría agregar la intensa campaña interna en Estados Unidos, donde participan cientos de personalidades y organismos de diversos ámbitos de la sociedad estadounidense, incluidos decenas de congresistas de ese país, repudiando las acciones de Trump y exigiendo que se levantan las sanciones y restricciones a Cuba, llamando a “dejar vivir” a esa nación.
De allí que la evidencia, reconocida mundialmente, apunta a que la nación caribeña vive una sensible situación humanitaria, que es más relevante que consideraciones políticas sobre su institucionalidad y sistema económico y político.
Por eso tiene “sentido y razón” que los gobiernos de Chile, México, Brasil, China, Rusia, Vietnam, entre otros -dando cuenta de la diversidad-, decidieran enviar ayuda humanitaria a la isla para mitigar los negativos efectos sobre cubanas y cubanos, sobre todo niñas y niños, de las medidas implementadas por el gobierno de EU. La ayuda de estos y otros países, así como de multiplicidad de organizaciones de los cuatro continentes que están enviando apoyos a Cuba, contribuye a atender emergencias sociales en la isla, sobre todo en rubros como salud y alimentación. Eso es sustancialmente de lo que se trata con la ayuda humanitaria.
En este cuadro de argumentos y acciones desde la ONU, gobiernos y comunidad internacional, quedan reducidas a un tono mezquino, inhumano, ignorante, cavernario, las declaraciones de personeros de la derecha, la extrema derecha, de algunos democratacristianos y socialdemócratas, que critican la ayuda humanitaria a Cuba.
Son posiciones oscurantistas, retrógradas, limitadas, que van en contra de posiciones establecidas por organismos internacionales, amplias capas de intelectuales y personalidades de todo el mundo, por decenas de jefas y jefes de Estado. Son posturas anquilosadas y maniqueas que afectan la racionalidad, el sentido común, la argumentación sólida y transversal indicada por personalidades y organismos internacionales. También, implícita o explícitamente, se suman a la tesis de Trump y los sectores ultraconservadores de agredir a Cuba, asfixiar a su población y provocar un daño humanitario de serias consecuencias.
Se llegó al punto de realizar despiadadas declaraciones y notas de prensa afirmando que la decisión del gobierno chileno de enviar ayuda humanitaria a la isla obedeció a “las presiones del Partido Comunista”. Primero, dirigentes y legisladores del PC sólo plantearon con claridad y legitimidad la necesidad de apoyar al pueblo cubano. Segundo, esa posición la tuvieron el Partido Socialista, el Frente Amplio y diversidad de sectores políticos y sociales del país. Una vez más se quiso poner en un rol ficticio el papel del PC para golpear al gobierno.
En todo caso, lo principal hoy es que despertó una sensibilidad mundial destinada a apoyar a la ciudadanía cubana, a sus niñas y niños, a sus adultos mayores, para enfrentar los problemas sociales derivados de las sanciones y presiones de EU y sus aliados. Están en curso acciones para fortalecer la llegada de ayuda humanitaria a la isla caribeña y permitir la satisfacción de necesidades básicas de la población cubana, que es la receptora del apoyo internacional.
Por lo demás, se trata de apoyar en las actuales circunstancias a un país que durante muchas décadas dio su apoyo en muchos ámbitos a naciones latinoamericanas, africanas y asiáticas sin pedir nada a cambio.
