EL EDITORIAL. La gente molesta, intranquila, en la incertidumbre

Compartir

A las negativas medidas adoptadas por la administración de Kast, se suman actitudes y vocerías de ministras y ministros con rasgos de prepotencia, altanería, impericia, despropósitos y peligrosos como aquella de declarar en quiebra al Estado chileno. Algunos recordaron a exministros que llamaron a comprar flores porque habían bajado de precio o a hacer vida social en la fila de los consultorios en la madrugada. Parece un libreto repetitivo.

“El Siglo”. El Editorial. Santiago. 29/3/2026. De distintas maneras se constató en estos días que la gente, en todo el país, está molesta, intranquila, en la incertidumbre. Es el impacto más palpable de un grupo de medidas aplicadas por el gobierno de José Antonio Kast en sus primeros días de mandato.

No se trató sólo de la subida en los precios de combustibles. Hubo otras acciones de parte del gobierno que, al final de cuentas, generarán alza en el costo de la vida, mayor gasto de parte de las familias chilenas, menos oportunidades como acceder a la educación universitaria o al empleo formal, afectaciones en derechos humanos y medioambiente, y restricciones severas en derechos laborales.

Fue tal el cúmulo e impacto de las medidas adoptadas que, en el plano subjetivo -que tiene su importancia-, se notó en la ciudadanía el enojo, la sorpresa, la desesperanza y vivir un shock ante las noticias que recibió las últimas semanas.

Es algo que, de alguna manera, se advirtió. Que este sería un gobierno contrario a los derechos sociales, negativo para los sectores populares y sectores medios, restrictivo en gasto social, tentado a tomar medidas vía decretos sin pasar por el Congreso, provocador de mayor costo en el diario vivir de las personas, alterador de agendas progresistas y promotor de una serie de beneficios para las grandes empresas y los sectores más ricos del país.

A las negativas medidas adoptadas por la administración de Kast, se suman actitudes y vocerías de ministras y ministros con rasgos de prepotencia, altanería, impericia, despropósitos y peligrosos como aquel de declarar en quiebra al Estado chileno. Algunos recordaron a exministros que llamaron a comprar flores porque había bajado su precio o a hacer vida social en la fila de los consultorios en la madrugada. Parece un libreto repetitivo.

No sólo se estarían haciendo mal las cosas, sino que se estarían diciendo mal. En ello tiene una responsabilidad directa el Presidente Kast, porque es quien orienta las acciones de gobierno, y es quien se ha sumado a declaraciones que no logran sintonizar con el real sentido de los hechos.

Lo que agrega una dosis de tensión a todo esto, es que se trata de una situación complicada y extendida a sólo dos semanas de asumida esta administración. La frase dicha por un ciudadano, “chuta, parece que llevamos un año de este gobierno, parece una eternidad”, cobra todo sentido. Y la queja de que el eslogan de La Moneda de que se está “Trabajando para usted” va pareciendo una broma. La gente siente el impacto negativo de las medidas, sufre en su vida cotidiana las alzas de precios, observa cómo avanza a tener menos derechos y oportunidades, y tiene incertidumbre respecto a si realmente las cosas podrán mejorar. No se trata de catastrofismos, sino de apuntar a la realidad que se están viviendo.