Michelle Bachelet dio paso a otro hito histórico: confirmó el primer gabinete ministerial paritario, con equidad de género en las representaciones ministeriales. Los antecedentes y datos indican que, en efecto, durante el mandato de Michelle Bachelet se avanzó en derechos, en justicia, en solidaridad, en condiciones más igualitarias para chilenas y chilenos. Se fortaleció el sistema democrático, se ampliaron las redes y beneficios sociales, se dieron respuestas en educación y salud, se atendieron situaciones negativas en servicios, se reforzó la labor en derechos humanos y en derechos de las mujeres.
“El Siglo”. El Editorial. Santiago. 31/3/2026. El 11 de marzo de 2006, la doctora Michelle Bachelet Jeria, asumió como Presidenta de la República. Fue la primera mujer en ocupar ese cargo.
Había obtenido el 53.5% de los votos en la segunda vuelta electoral, derrotando al financista Sebastián Piñera, que representaba a la derecha. Bachelet era la líder del progresismo y la izquierda.
Junto con ser la primera chilena en asumir la Presidencia de la República, Michelle Bachelet dio paso a otro hito histórico: confirmó el primer gabinete ministerial paritario, con equidad de género en las representaciones ministeriales.
Es lógico y justo que en la historia de Chile quede registrado de manera preponderante ese hecho, el de la llegada de una mujer al principal puesto en La Moneda, reflejo de una incesante batalla de las chilenas por sus derechos, por sus reivindicaciones, por sus capacidades y oportunidades, por su protección ante el abuso y la violencia, por la democracia y la libertad.
Junto a eso, el gobierno de la primera mujer tuvo un sello social, de igualdad, de participación y de gestión eficaz ante contingencias políticas, financieras, climáticas, estudiantiles y sociales en general.
El objetivo buscado por Michelle Bachelet se puede resumir en estas palabras pronunciadas en La Moneda el día que asumió como jefa de Estado. “…Quiero que Chile sea de todas y todos…quiero que Chile sea la patria que todos queremos que sea. Por eso vamos a trabajar con fuerza, con energía, para que nuestra patria sea más justa, más humana, más solidaria, más igualitaria. Porque ese es el sueño que todos los que estamos aquí compartimos, ese es el sueño que recorre nuestro país de Arica hasta la Antártica Chilena”.
Los antecedentes y datos indican que, en efecto, durante el mandato de Michelle Bachelet se avanzó en derechos, en justicia, en solidaridad, en condiciones más igualitarias para chilenas y chilenos. Se fortaleció el sistema democrático, se ampliaron las redes y beneficios sociales, se dieron respuestas en educación y salud, se atendieron situaciones negativas en servicios, se reforzó la labor en derechos humanos y en derechos de las mujeres. Hubo momentos complicados, se cometieron errores, en algunas áreas no se avanzó lo esperado.
Cuando se mira esa etapa y el inicio de ese gobierno, necesariamente se produce el contraste con la situación actual donde, parafraseando las aseveraciones de la expresidenta, no se observa un camino de más justicia social, más humanos, más solidario y de respeto a derechos humanos y civiles de las y los compatriotas.
Ese sello transformador, épico, alegre, enérgico que imprimió la presidencia de Bachelet, no sólo aparece lejanos sino como un contrapropósito con la actual administración ultraconservadora.
En todo caso, lo relevante este marzo de 2026, es poder recordar y reivindicar el significado de la llegada a la Presidencia de la República de la primera mujer en cumplir ese objetivo, después de ser una partícipe de la lucha contra la dictadura, de militancia permanente con la democracia, impulsora de los derechos humanos, solidaria con el pueblo y haber cumplido tareas ministeriales trascendentes.
Queda en los anales de la historia del país aquel 11 de marzo de 2006 en que Michelle Bachelet llegó a La Moneda.
