Ese sector político, junto a la extrema derecha, priorizó por su discurso ideológico contrario a Cuba y dejó en segundo plano que no haya insumos para atender niños cubanos con cáncer, que no haya combustible para el funcionamiento de hospitales, escuelas, servicios públicos y el transporte, que no se puedan enviar medicinas y alimentos para cubanas y cubanos. Arturo Squella indicó que si el gobierno chileno “quiere dar una ayuda de verdad, tiene que respaldar iniciativas que pongan fin a una de las dictaduras más crudas y violentas”. En la tesis de Trump, Ernesto Ottone señaló que lo que ocurre en la isla es responsabilidad del régimen cubano y que con la ayuda humanitaria se busca “victimizar al régimen”. Felipe Kast sostuvo que “en vez de celebrar que por fin la dictadura está a punto de caer, (se) decide salir a ayudar con limosnas a la dictadura”. Jorge Alessandri subrayó que “el régimen cubano merece las más grandes sanciones”. Eric Aedo cuestionó “apoyar a un régimen que es dictatorial, que no respeta las libertades ni los derechos humanos”.
Patricia Ryan. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 15/2/2026. Los representantes de los partidos de derecha y extrema derecha, junto a algunos personeros democratacristianos y socialdemócratas condenan la ayuda humanitaria al pueblo cubano.
Están en contra de que lleguen medicinas, alimentos, insumos y petróleo a la isla y desvirtúan las condiciones y origen de la situación, claramente explicada, por ejemplo, por altos funcionarios de Naciones Unidas.
Ese sector político, junto a la extrema derecha, prioriza por su discurso ideológico e interesado contrario a Cuba y deja en segundo plano que no haya insumos para atender niños cubanos con cáncer, que no haya combustible para el funcionamiento de hospitales, escuelas, servicios públicos y el transporte, que no se puedan enviar medicinas y alimentos para cubanas y cubanos. Se torpedea la iniciativa de ayudar a la población infantil, por ejemplo, a través de UNICEF y pasan por arriba de mensajes de instituciones como Naciones Unidas de condena a las sanciones de Estados Unidos contra Cuba, y la preocupación por las afectaciones a su población. En definitiva, la UDI, RN, Evópoli, Republicanos, Nacional Libertarios e incluso personeros de la Democracia Cristiana y de la socialdemocracia, se suman al relato y la tesis política de Donald Trump de intervenir en la nación caribeña por la vía de afectar y asfixiar a su pueblo.
En clara línea ideológica, de respaldo a la política de Trump y echando por tierra las condiciones humanitarias de la población cubana, el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, indicó que si el gobierno chileno “quiere dar una ayuda de verdad, lo que tiene que hacer es respaldar las iniciativas de la comunidad internacional que pongan fin de una vez a una de las dictaduras más crudas y violentas que ha tenido que sufrir un pueblo latinoamericano durante los últimos 100 años”.
El exjefe del segundo piso presidencial en la administración de Ricardo Lagos, Ernesto Ottone, circunscribió todo esto a un tema político del Partido Comunista, no a un asunto humanitario. “Hay un sector político (PC) que lo plantea por razones políticas, de solidaridad política”. Y suscribió la tesis estadounidense y de la derecha de lo que ocurre no es por las medidas coercitivas contra Cuba, como lo indican expertos de la ONU, mandatarios y personalidades de todo el mundo; la culpa es del gobierno cubano. Así, afirmó: “¿Quién es responsable de esa situación humanitaria? Bueno, es responsable un régimen” y que con el apoyo a la isla se busca “victimizar al régimen” cubano.
Bien cayó en la derecha, la ultraderecha y otros sectores políticos la afirmación en X del legislador estadounidense, Carlos Giménez, quien señaló que “los chilenos, sobre todo, deben estar al lado de la democracia y no de una dictadura militar. Chile enfrentará las consecuencias de este patético accionar”, haciendo referencia a la decisión del gobierno chileno de hacer llegar apoyo al pueblo cubano.
Coincidente con eso, el senador de Evópoli, Felipe Kast, sostuvo que el gobierno de Gabriel Boric está “una vez más del lado equivocado de la historia. En vez de celebrar que por fin la dictadura está a punto de caer, decide salir a ayudar con limosnas a la dictadura más cruel y longeva de América”.
Jorge Alessandri, diputado de la Unión Demócrata Independiente, sintonizó con la política de Trump y de asfixia al pueblo cubano subrayando que “el régimen cubano merece las más grandes sanciones por tener a ese país sumido en la pobreza por más de 70 años”.
En tanto, el diputado Eric Aedo, de la Democracia Cristiana, expresó que “el gobierno se deja pautear por el PC para enviar ayuda a Cuba”, y enfatizó que “una cosa es ayudar al pueblo cubano, que vive oprimido por una dictadura y un régimen totalitario. Una cosa distinta es apoyar a un régimen que es dictatorial, que no respeta las libertades ni los derechos humanos”.
Hasta un excanciller de la dictadura pinochetista se puso a opinar. Hernán Felipe Errázuriz planteó que “no se trata de ayuda humanitaria. Es cooperación con el gobierno cubano para que siga gobernando indefinidamente bajo un sistema comunista”.
Llevar juzgamiento al Congreso
En la línea de golpear por las posturas y decisiones respecto a la nación caribeña, desde la derecha y la extrema derecha están amenazando con llevar todo al ámbito de juzgamiento y presión en el Congreso. El senador de Evópoli, Luciano Cruz-Coke, dijo que van a citar al Canciller, Alberto van Klaveren, a la Cámara Alta para que dé cuenta sobre el aporte a organismos de Naciones Unidas para canalizar ayuda a niñas y niños cubanos.
Esto sería orquestado y respaldado por legisladores de la Unión Demócrata Independiente, Renovación Nacional, Partido Republicano y Partido Nacional Libertario que buscarían también llevar al Ministro de Relaciones Exteriores a la Cámara Baja, en el camino de criticar el apoyo a la población cubana.
Otra línea abierta por la actual oposición, es cuestionar que se envíe ayuda a la isla mientras en el país hay miles de damnificados, sobre todo por los incendios forestales. “No es aceptable que se mande ayuda a una dictadura cuando en tu propio país tienes a casi 4.600 personas con sus casas destruidas”, declaró el futuro ministro de Vivienda, Iván Poduje. Eso no da cuenta de que el Estado chileno tiene distintos ámbitos de gasto financiero que no afectan destinos diferentes de recursos. De hecho, este problema no fue planteado cuando se entregó ayuda a Ucrania, a Gaza y a Haití.
En todo caso, el Canciller Van Klaveren, precisó que lo decidido por el gobierno chileno “es una ayuda humanitaria a Unicef. No es ayuda humanitaria al gobierno de Cuba, tampoco al Partido Comunista de Cuba. Es por medio de una organización internacional de gran solvencia, de gran prestigio”.

Medios de prensa afines a la derecha, en la línea de cuestionar la ayuda humanitaria
En la línea de cuestionar la ayuda humanitaria a la nación caribeña resaltó la intencionalidad editorial de los diarios afines a la derecha, El Mercurio y La Tercera, expresada sobre todo en la redacción de sus titulares. El viernes pasado, cuando se supo que el gobierno canalizaría el apoyo a través de organismos internacionales, sobre todo para ir en ayuda de niñas y niños cubanos, los dos medios pusieron como titulares principales de sus ediciones el tema de Cuba. El Mercurio tituló “En medio de presiones del PC, La Moneda decide enviar aporte económico a Cuba y surgen críticas en la centroizquierda y la oposición”. La Tercera, indicó: “Gobierno confirma envío de ayuda a Cuba y desata cuestionamientos”.
Ambos titulares buscaron resaltar la posición de la derecha y la extrema derecha sobre este tema, desechando o equilibrando resaltar las posiciones favorables a la decisión del gobierno chileno de apoyar a la isla; los titulares no optaron por colocar algo así como “Gobierno confirma ayuda a Cuba en medio de respaldo de varios sectores” o “surgen muestras de respaldo a la medida”. Ahí, por tanto, es clara la decisión editorial de esos medios, incluidas sutilezas como señalar que se “trata de aporte económico” a Cuba, cuando en realidad es un aporte en insumos y materiales y ayuda humanitaria destinada a paliar carencias en ámbitos de salud y alimentarios.
También los dos periódicos se sumaron al relato de la derecha y la extrema derecha en el sentido de que la decisión de La Moneda de ayudar a la población cubana fue por “las presiones del Partido Comunista”, en una sobreinterpretación comunicacional de declaraciones de dirigentes comunistas que tan sólo plantearon la urgencia de apoyar a la isla. Por lo demás, el Partido Socialista y el Frente Amplio, entre otros partidos, también entregaron argumentos y peticiones de apoyo al país caribeño.
Por cierto, ambos medios, junto a noticieros radiales y televisivos -cuyos dueños son trasnacionales extranjeras- resaltaron versiones como que la crisis de Cuba “es porque Venezuela ya no proporciona petróleo”, “después de la detención de Nicolás Maduro”… omitiendo totalmente que la situación es por las más de 200 medidas del gobierno de Donald Trump contra el país caribeño, por la amenaza de aplicar aranceles a quienes vendan o proporcionen petróleo a la isla, y de establecer arbitraria y ridículamente que Cuba es una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos y un centro de propagación del comunismo en la región.
