Crespo, el “rock star” de la extrema derecha

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Absuelto de haber dejado ciego a un estudiante después de dispararle a su cara. Se demostraba su inocencia. Celebró eufórico, algo histérico, elevando feliz sus brazos, riendo. Recibió el eufórico saludo de Johannes Kaiser, Camila Flores, militantes del Partido Nacional Libertario y simpatizantes del Partido Republicano. La noche del martes habría celebrado contento, en privado. “Cagaste, flaco, cagaste. Te vamos a sacar los ojos, culiao. ¿Escuchaste, o no?”, es una de sus frases reveladoras, él promueve su libro G3: Honor y Traición” y capaz que ahora termine de comentarista en algún matinal o alguna radio. El sueño de cualquier represor.

“El Siglo”. Santiago. 14/1/2026. Claudio Crespo que mantiene su corte de pelo militar, salió de Tribunales eufórico, algo histérico, elevando feliz sus brazos, riendo, desafiando como él lo sabe hacer.

Estaba absuelto de haber dejado ciego a un estudiante después de dispararle a su cara. Se demostraba su inocencia. Él volvía a reivindicar que actuó contra violentistas y zurdos, defendiendo a ciudadanas y ciudadanos y que al disparar su escopeta lo hacía en defensa propia. En todo eso coincidieron las dos juezas y el juez que dictaron su libertad. Cero sanción pese a que no cumplió protocolos, que quiso inculpar a otro carabinero -correligionario de sus filas-, y que quiso mentir al decir que no pudo disparar porque su escopeta estaba estropeada.

Se sabe que en un lugar privado la noche de este martes celebró alegre el dictamen de la justicia y lo acompañaron familiares, seguidores, probablemente gente que fue o es de Carabineros, recibió llamadas de felicitaciones y muchos abrazos.

En público, Crespo pudo exhibir el apoyo y el abrazo de gente de la política. Johannes Kaiser, el extremista de derecha, candidato presidencial, lo fue a saludar a Tribunales y lo felicitó efusivamente por quedar libre, absuelto. Ahí llegó la legisladora de extrema derecha Camila Flores, también a saludar y festejar junto al excarabinero. Había hartos militantes del Partido Nacional Libertario y simpatizantes del Partido Republicano. Flores fue elocuente: “Se ha hecho justicia. Desde el día uno hemos estado apoyando al comandante Claudio Crespo. Siempre hemos creído en su total inocencia y hoy ha sido absuelto. Luego de más de 200 días de persecución judicial, del activismo judicial de nuestro país, se comprueba finalmente que él era inocente”.

En su lógica mediática, Crespo, que hace tiempo anda dando charlas, concurriendo a programas radiales y televisivos, escribiendo textos, proclamó que “este triunfo se lo doy a los carabineros de Chile, a todos aquellos carabineros funcionarios que día tras día, abnegadamente, cumplen con su labor, arriesgan su vida e incluso hoy día su libertad”.

Y sentenció: “Se hizo justicia porque no puede ser que en este país, en Chile, la Fiscalía, en este caso el Ministerio Público, haya perseguido de tan magnitud a los Carabineros que lo único que hicimos, lo único que hicimos en el estallido, y yo le digo estallido delictual, fue defender a los vecinos, defender a las víctimas y tratar de poner orden”.

Claro que Claudio Crespo tiene a su haber otras llamativas expresiones.  Revelaciones en el Portal Web CiperChile de grabaciones, se escucha al exoficial, en ese año de la revuelta social decir: “Cagaste, flaco, cagaste. Te vamos a sacar los ojos, culiao. ¿Escuchaste, o no?”. Y cuando se le informó que había una persona quemándose en medio de las manifestaciones, Crespo dijo: “Que se queme, el culiao. Que se queme. Qué te preocupai de hueás”, le indicó a un carabinero subalterno.

¿Qué pensará de eso las dos juezas y el juez que absolvieron a Claudio Crespo? Lo que piensen de eso Kaiser, Flores y otros de ese sector, es presumible.

El oficial estaba en un grupo de WhatsApp llamado “La tijera” y ahí relató que le arrancó pelo a un detenido, afirmando: “Le hice un peinado a la moda a un encapuchado. Quedó súper lindo”.

Como se publicó en ElSiglo.cl hace tiempo, en la reivindicación de su proceder criminal, llegó a escribir un libro, con el apoyo de personas de extrema derecha que alavaron todo su accionar en diversas actividades que incluían coctel y palabras de reconocimiento al exoficial policial. Así, publicó y puso a la venta su libro G3: Honor y Traición”, convertido en un texto obligado de los sectores de extrema derecha y entre el mundo policial y de la “familia militar.

Seguro ahora continuará su carrera mediática, o en el partido de Kaiser, en algún programa de televisión o quién sabe si retorne a Carabineros, su institución querida. Es ya un rock star de la extrema derecha, de los acusados de violar derechos humanos.

Debe haber pocos países en el mundo en que un uniformado que dejó ciego a un joven disparandole a la cara, hecho acreditado por un Tribunal de Justicia, pueda quedar libre y además celebrar alegremente con los suyos. El sueño de cualquier represor.