La actividad se efectuó en el ICAL y la presidieron el embajador del país asiático, Niu Qingbao, y el presidente del PC de Chile, Lautaro Carmona, quien resaltó que el PC chino es “una de las organizaciones políticas más influyentes de la historia contemporánea y protagonista de una de las transformaciones políticas, sociales, económicas y culturales más profundas que ha conocido la Humanidad”.
“El Siglo”. Santiago. 13/7/2026. La reafirmación de lazos constructivos entre China y Chile, y específicamente los vínculos positivos entre los partidos comunistas de ambas naciones, fue destacado en la actividad de conmemoración de los 105 de existencia del Partido Comunista de Chile, efectuada en la sede del Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz (ICAL), en la capital chilena.
El acto político fue presidido por el embajador de la República Popular China en Chile, Niu Qingbao, el Consejero de la embajada, Yang Zhongàn, y el presidente del Partido Comunista de Chile, Lautaro Carmona, quienes reafirmaron y ratificaron los históricos lazos de amistad y cooperación política y hermandad que unen a ambas organizaciones.
Asistieron representantes del cuerpo diplomático, dirigentes políticos y de organizaciones sociales y académicos, y se destacó que a lo largo de poco más de un siglo, el Partido Comunista Chino ha liderado una transformación del país sin precedentes, sacando de la pobreza a más de 700 millones de personas, consolidándose el país, además, como la primera economía global y promoviendo un orden multipolar basado en la justicia y “destino compartido” de la Humanidad.
Lautaro Carmona expresó: “Celebramos los 105 años de la fundación del Partido Comunista de China, una de las organizaciones políticas más influyentes de la historia contemporánea y protagonista de una de las transformaciones políticas, sociales, económicas y culturales más profundas que ha conocido la Humanidad”. (Ver discurso al final de la nota).

El embajador Niu Qingbao, destacó los principales desafíos y experiencias del Partido Comunista de China en materias como gobernanza, lucha contra la corrupción, innovación, desarrollo económico y formación de cuadros, destacando que el país continuará promoviendo el desarrollo pacífico, el multilateralismo y la cooperación internacional como parte de su política exterior.
Particularmente felicitó al ICAL por la creación del Departamento de Estudios sobre el Pensamiento de Xi Jinping y el Socialismo con Características Chinas, señalando que espera que esta instancia contribuya a fortalecer la investigación sobre China en Chile y América Latina.
En la actividad se valoró la relación en distintos ámbitos entre China y Chile a lo largo de 55 años, desde que el Presidente Salvador Allende, en 1970, estableciera las relaciones diplomáticas con la potencia asiática.
El Partido Comunista de China fue fundado el 1 de julio de 1921, y cuando se celebró la efeméride el presidente chino, Xi Jinping, elogió los 105 años de historia afirmando que se trata de la “más grandiosa epopeya” de la nación china, a la vez que urgió al PC a seguir adelante para convertir a China en un país socialista moderno según lo planeado.
La totalidad del partido debe adherirse a la teoría básica, la línea básica y la política básica para “no dejarse intimidar por las nubes pasajeras y mantener el rumbo a pesar del viento y las olas”, señaló Xi. “El desarrollo de China está ahora en un período en el cual las oportunidades estratégicas coexisten con riesgos y desafíos, y en el que los factores inciertos e impredecibles están en aumento. Debemos estar siempre preparados para soportar grandes pruebas de vientos fuertes, olas furiosas e incluso tormentas violentas”, enfatizó el estadista chino.
El líder de la nación asiática enfatizó que “el desarrollo de China está ahora en un período en el cual las oportunidades estratégicas coexisten con riesgos y desafíos, y en el que los factores inciertos e impredecibles están en aumento. Debemos estar siempre preparados para soportar grandes pruebas de vientos fuertes, olas furiosas e incluso tormentas violentas”.
De acuerdo con el último censo, el PCCh cuenta actualmente con casi 101.29 millones de miembros y más de 5.43 millones de organizaciones de base del Partido.

El siguiente es el discurso íntegro del presidente del PC de Chile, Lautaro Carmona, en la actividad de conmemoración de los 105 años del Partido Comunista de China:
Queridas compañeras y compañeros, representantes del Partido Comunista de China y del Partido Comunista de Chile; representantes del cuerpo diplomático acreditado de la República Popular China en Chile; saludo con especial afecto al Excelentísimo Embajador de la República Popular China, señor Niu Qingbao; académicas y académicos, sinólogos, dirigentes sociales, amigas y amigos:
Reciban un fraternal y afectuoso saludo en nombre del Partido Comunista de Chile, en esta actividad en que celebramos los ciento cinco años de fundación del Partido Comunista de China, una de las organizaciones políticas más influyentes de la historia contemporánea y protagonista de una de las transformaciones políticas, sociales, económicas y culturales más profundas que ha conocido la humanidad.
Nuestros partidos, situados en extremos geográficos opuestos del planeta, han construido una historia de lucha que ya supera el primer siglo de existencia. Son trayectorias marcadas por la defensa de los intereses de los trabajadores, por la búsqueda de la emancipación humana, por la lucha contra la explotación y por el propósito permanente de mejorar las condiciones de vida de nuestros pueblos.
Cuando ampliamos nuestra mirada más allá de la escala de la vida individual y observamos los grandes procesos históricos que modelan el destino de las naciones, un siglo puede parecer un período breve. Esto resulta aún más evidente cuando hablamos de una civilización milenaria como es la de China. Sin embargo, precisamente desde esa perspectiva histórica, debemos expresar nuestro profundo reconocimiento por la extraordinaria capacidad de conducción política del Partido Comunista de China, que en poco más de un siglo ha encabezado una transformación sin precedentes, llevando a una nación que padeció invasiones, guerras, fragmentación y pobreza a convertirse en una de las principales fuerzas económicas, científicas y tecnológicas del mundo.
La historia del Partido Comunista de China comenzó en julio de 1921, en Shanghái, cuando un pequeño grupo de revolucionarios, entre ellos Chen Duxiu y Li Dazhao, fundaron una organización destinada a cambiar el curso de la historia china y mundial. Aquellos pioneros comprendieron que la liberación nacional y social del pueblo chino exigía una fuerza política organizada, disciplinada y guiada por el marxismo.
Durante los años siguientes, el Partido Comunista de China debió enfrentar enormes desafíos. Inicialmente desarrolló una política de cooperación con el Kuomintang en la lucha por la reunificación nacional. Sin embargo, bajo la dirección de Chiang Kai-Shek, sectores de la derecha rompieron esa alianza y desencadenaron una brutal persecución contra los comunistas, provocando el asesinato de miles de militantes y dando origen a la guerra civil china.
A pesar de las dificultades, el Partido resistió y protagonizó episodios heroicos que forman parte del patrimonio revolucionario universal, como la Larga Marcha, símbolo de perseverancia, sacrificio y convicción política. Más tarde encabezó la resistencia contra la invasión japonesa, contribuyendo decisivamente a la liberación nacional.
Tras la rendición de Japón en 1945, la guerra civil se reanudó. Finalmente, el 1 de octubre de 1949, bajo la dirección de Mao Zedong, el Partido Comunista de China obtuvo la victoria y proclamó la fundación de la República Popular China. Chiang Kai-Shek y sus fuerzas se replegaron a Taiwán. Comenzaba así una nueva etapa histórica marcada por la reforma agraria, la planificación económica y la construcción de las bases de una sociedad socialista.
La magnitud de esa epopeya humana y política no puede comprenderse sin reconocer el sacrificio de millones de militantes comunistas. Más de 3,7 millones de miembros del Partido dieron sus vidas en las luchas por la independencia nacional, la liberación social y la construcción de una nueva China. A ellos se suman cerca de 1,8 millones de militantes que entregaron sus vidas en las campañas destinadas a erradicar la pobreza, contribuyendo a una de las mayores hazañas sociales de la historia moderna: sacar a cientos de millones de personas de la pobreza extrema. La mayor cantidad de personas alcanzan movilidad social en un plazo históricamente breve, en comparación con las distintas experiencias que ha vivido el planeta.
Ese legado de entrega y compromiso constituye una de las características más admirables del Partido Comunista de China: un partido que nunca se ha amedrentado ante los sacrificios exigidos por las grandes transformaciones históricas y que ha sabido mantener la vigencia del marxismo adaptándolo creadoramente a las condiciones concretas de su país.
Cuánta vigencia y sentido de futuro tienen los planteamientos expresados por el compañero Xi Jinping secretario general del PC CH y presidente de la República Popular de China, en su discurso con motivo de la celebración del centenario de La fundación del PC de China, en el que sostuvo:
“En nombre del Partido y el pueblo, declaro aquí solemnemente que, a través de la ininterrumpida lucha de todo el Partido y el pueblo de todas las etnias del país, hemos cumplido el objetivo de lucha fijado para el primer centenario, culminando la construcción integral de una sociedad modesta mente acomodada en el extenso territorio chino, con la cuestión de la pobreza absoluta ya históricamente resuelta, y avanzando con vigor hacia el objetivo de lucha fijado para el segundo: culminar la construcción integral de un poderoso país socialista moderno”.
“Las salvas de los cañones de la revolución de octubre trajeron el marxismo-leninismo a China. En respuesta a las necesidades de los tiempos, nació el PCCH en el proceso tanto del gran despertar del pueblo y la nación china como de la estrecha integración del marxismo-leninismo con el movimiento obrero chino. El nacimiento del partido comunista en China, acontecimiento trascendental que hizo época, cambio profundamente el rumbo y proceso del desarrollo que llevaba la nación china desde los tiempos modernos, el porvenir y destino de ella y del pueblo, y la tendencia y configuración del desarrollo mundial”.
“La apertura del futuro con la historia como espejo exige el continuo impulso de la chinización del marxismo. Este es el pensamiento guía fundamental para mantener a nuestro Partido y a nuestro país, y es el alma y bandera de la organización. Persistiendo en los fundamentos del marxismo y en la búsqueda de la verdad en los hechos, partiendo de la realidad China, observando con visión clara la tendencia general de la época y dominando la iniciativa histórica, el PCCH ha realizado arduas exploraciones para promover sin cesar la chinización del marxismo y su adaptación a nuestro tiempo , y ha guiado al pueblo chino al continuo impulso de la gran revolución social.
En la nueva expedición, debemos adherirnos al marxismo-leninismo, el pensamiento de Mao Zedong, la teoría de Deng Xiaoping.”
La experiencia china demuestra que el marxismo no es un dogma inmóvil, sino una guía para la acción transformadora. Por ello, tras las primeras décadas de construcción socialista, el Partido impulsó nuevas etapas de desarrollo.
Particular relevancia tuvieron las reformas y la política de apertura promovidas por Deng Xiaoping a partir de finales de los años setenta y durante la década de los ochenta. Estas transformaciones permitieron combinar planificación estratégica, modernización tecnológica, apertura económica y fortalecimiento de las capacidades productivas nacionales, sentando las bases del extraordinario desarrollo posterior.
De esta manera, el socialismo con particularidades chinas fue consolidándose como una experiencia original, nacida de la propia historia, cultura y realidad nacional del pueblo chino. Esta experiencia posee un valor universal no porque pueda copiarse mecánicamente, sino porque demuestra que cada pueblo puede construir su propio camino hacia el socialismo conforme a sus condiciones históricas, culturales y nacionales.
Hoy el Partido Comunista de China cuenta con más de 96 millones de militantes organizados en alrededor de cinco millones de organizaciones de base, constituyéndose en el mayor partido gobernante del mundo. Esta enorme capacidad organizativa refleja no solo su dimensión cuantitativa, sino también la profunda relación que mantiene con amplios sectores de la sociedad china.
En poco más de un siglo, el Partido Comunista de China ha conducido a su país desde condiciones de atraso y dependencia hacia una posición de liderazgo mundial. Ha erradicado la pobreza extrema para cientos de millones de personas, ha construido la segunda economía del planeta y la primera medida por paridad de poder adquisitivo, ha desarrollado capacidades científicas y tecnológicas de primer nivel y ha elevado significativamente los estándares de vida de su población.
Pero la relevancia histórica de China no se limita a sus logros económicos. También se expresa en su creciente participación en los grandes debates de nuestro tiempo: el cambio climático, la salud global, el desarrollo tecnológico, la reforma de la gobernanza internacional y la construcción de un orden mundial más equilibrado.
Vivimos una época marcada por profundas contradicciones. El capitalismo neoliberal atraviesa una crisis estructural que se manifiesta en el aumento de las desigualdades, la precarización del trabajo, las guerras, el deterioro ambiental y la concentración extrema de la riqueza. La superación de este modelo no constituye únicamente una aspiración ideológica; se ha convertido en una necesidad objetiva para la preservación de la vida humana y del planeta.
Frente a esta realidad, China surge como un contraste significativo. Su desarrollo demuestra que es posible construir alternativas al paradigma neoliberal, fortaleciendo el papel de la planificación pública, la propiedad social en sectores estratégicos y la orientación de la economía hacia objetivos colectivos de largo plazo.
Por ello, desde nuestra perspectiva, el Partido Comunista de China no solo ha encumbrado las esperanzas del pueblo chino, sino que también ha abierto nuevas expectativas para todos los pueblos que aspiran a construir sociedades más justas. En momentos en que algunos proclamaban el fin de la historia y la supuesta desaparición de toda alternativa al capitalismo, la experiencia china ha demostrado la vigencia del socialismo y la capacidad de los pueblos para imaginar y construir caminos diferentes. Marca una referencia clave para la conquista y construcción soberana de los pueblos en los desafíos emancipadores, el marxismo implementado de acuerdo con las peculiaridades de cada pueblo, que implementados con rigor de análisis caracterizan los procesos transformadores con perspectiva socialista que de acuerdo con el contexto histórico corresponde a los distintos desafíos.
Valoramos igualmente los esfuerzos orientados a la construcción de un orden internacional multipolar, basado en la paz, el respeto mutuo, la autodeterminación de los pueblos, la no injerencia en los asuntos internos de los Estados y la cooperación de beneficio compartido. Compartimos la idea de que nunca más la hegemonía mundial debe concentrarse en un solo país y que el futuro de la humanidad requiere relaciones internacionales más equilibradas y democráticas.
En este contexto, apreciamos los llamados a construir una comunidad de destino compartido para la humanidad y reconocemos el aporte que China realiza al fortalecimiento del multilateralismo frente a las tendencias unilateralistas y hegemónicas que amenazan la estabilidad internacional.
La relación entre nuestros pueblos tiene profundas raíces históricas. Desde los viajes de Pablo Neruda a China y la fundación del Instituto Chileno Chino de Cultura junto a Salvador Allende y José Venturelli, hasta los actuales intercambios políticos, académicos, científicos y culturales, se ha construido una sólida amistad basada en el respeto mutuo.
Celebramos también los 55 años de relaciones diplomáticas entre Chile y la República Popular China. Chile fue el primer país de América Latina en establecer relaciones diplomáticas con la nueva China en 1970, abriendo un camino que posteriormente seguirían muchas otras naciones.
Hoy esa relación se expresa en múltiples ámbitos: comercio, inversiones, ciencia, tecnología, educación, cultura e intercambio entre pueblos. Valoramos especialmente la presencia de inversiones productivas, científicas y culturales de China orientadas al desarrollo de América Latina, y rechazamos las pretensiones imperialistas y neocoloniales que buscan imponer formas exclusivas de control o subordinación sobre nuestra región.
Pese a la distancia geográfica, seguimos con gran interés el desarrollo del proceso chino. Para nuestro Partido resulta fundamental estudiar y comprender esta experiencia histórica. No nos basta reconocer sus resultados; queremos destacar el papel decisivo desempeñado por el Partido Comunista de China como vanguardia organizada del pueblo chino, como fuerza dirigente capaz de combinar eficacia política, rigor ideológico, capacidad de planificación y adaptación creativa a los desafíos de cada época.
Desde esta convicción, saludamos la creación del Departamento dedicado al Pensamiento de Xi Jinping y al Socialismo con Características Chinas en el ICAL, nuestro instituto anfitrión, como una contribución al estudio serio y riguroso de una experiencia que seguirá influyendo en los debates sobre el futuro de la humanidad.
Compañeras y compañeros:
Celebrar estos ciento cinco años no es solo mirar hacia el pasado. Es también proyectar el futuro. Es reafirmar la necesidad de fortalecer la cooperación entre nuestros pueblos, profundizar los intercambios culturales y académicos, promover relaciones internacionales basadas en la igualdad soberana y continuar construyendo alternativas de desarrollo que pongan en el centro al ser humano y no al lucro.
La historia del Partido Comunista de China demuestra que los pueblos organizados pueden transformar su destino. Demuestra que las grandes victorias exigen perseverancia, visión estratégica y compromiso colectivo. Demuestra que el socialismo sigue siendo una fuerza viva capaz de responder a los desafíos del siglo XXI.
Vaya entonces nuestro saludo fraterno al Partido Comunista de China, a sus más de noventa y seis millones de militantes, a su dirección, a su pueblo y a su historia.
Reconocemos públicamente las acciones concretas que se implementan en la cooperación y solidaridad con las misiones de carácter transformadores que con decisión, perseverancia y sentido de futuro llevamos adelante.
Que los próximos años sigan fortaleciendo la amistad entre China y Chile, entre nuestros partidos y entre nuestros pueblos.
Muchas gracias.
