En las actuales condiciones es imprescindible buscar los caminos, primero, para sostener y reivindicar las prioridades de las grandes mayorías. Luego, para establecer iniciativas, propuestas y soluciones para atender las necesidades de la gente.
“El Siglo” El Editorial. Santiago. 31/5/2026. ¿Cuáles son o deberían ser las prioridades del país? Partiendo de la premisa que ellas deben responder a las necesidades del pueblo, si no, poco sentido tienen o quedan acotadas.
Porque, en definitiva, ningún proyecto, ninguna medida, ninguna decisión tiene sentido vital si no resuelve las carencias, las necesidades y las demandas de la gente, de las y los trabajadores y sus familias.
Es algo que debe considerarse seriamente en el marco de situaciones complicadas que está viviendo la gente de nuestro país, con el alza de combustible y alimentos, negativas a subir el salario mínimo, afectaciones a servicios municipales, recortes a presupuestos en salud, medidas autoritarias en educación, criminalizacion de la expresión social, daños a la expansión de la cultura, disminución de recursos de ministerios para materializar políticas públicas y confusiones y deficiencias en la atención de la seguridad pública.
Es en ese marco que hoy se observa que prioridades centrales del actual gobierno son bajar varios impuestos a las grandes empresas y grupos financieros, reducir el gasto social del Estado, bajar presupuestos de las municipalidades y afectar derechos laborales.
La actual administración se empecinará en implementar esas prioridades. Seguramente, esas líneas se ratificarán en la Cuenta Pública de este 1 de junio, de paso rehusando plantear los temas reales de reivindicaciones de derechos sociales y civiles del pueblo.
Hay, evidentemente, un asunto de sistema, que es estructural y que, de acuerdo a la evidencia, con el actual es muy difícil avanzar en proveer de soluciones contundentes y constructivas a las necesidades de chilenas y chilenos.
Sin embargo, en las actuales condiciones es imprescindible buscar los caminos, primero, para sostener y reivindicar las prioridades de las grandes mayorías. Luego, para establecer iniciativas, propuestas y soluciones para atender las necesidades de la gente.
En esa línea, es necesario lograr un salario mínimo por encima de la línea de la pobreza y avanzar hacia el sueldo vital; defender los logros laborales como la jornada de 40 horas, la ley de protección de trabajadoras y trabajadores, lograr una eficaz legislación de salas cuna y caminar hacia empleos decentes; se deben procurar planes de construcción de viviendas dignas y adecuadas; garantizar servicios óptimos en atención primaria de salud y defender los presupuestos para la Salud Pública, garantizando el acceso a medicinas y las atenciones médicas; hay que demandar la mantención y aumento de los presupuestos municipales, sobre todo en comunas populares; es necesario dar continuidad a la gratuidad en educación superior; se debe dar continuidad a los planes de seguridad pública atendiendo la prevención y también el combate a todo tipo de delincuencia.
Las gestiones del gobierno, el Congreso, el sector empresarial, deben apuntar hacia esas prioridades si realmente se quieren atender las demandas del pueblo y mejorar la calidad de vida de la gente. Lo demás serían dilaciones, omisiones, miradas para el lado, privilegiar a las élites y negar derechos sociales.
Estos son temas cruciales en el país y para el pueblo.
