“Este gobierno deja muchos logros, y una trinchera desde donde encarar a la derecha”: Francisco Vidal

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El dirigente del PPD y exministro, advirtió que “tenemos al frente una derecha sin complejos” que gobernará desde el 11 de marzo, ante la cual habrá tres oposiciones: “Una izquierda histórica, que la sitúo en el Partido Comunista, una izquierda nueva en el Frente Amplio, y habrá una centroizquierda, y no digo Socialismo Democrático, para incorporar a la Democracia Cristiana”. Exhortó a “que se mantenga una coordinación entre las tres oposiciones de manera permanente”. En entrevista, el historiador, que ha ocupado diversas responsabilidades en el Estado, repasó avances durante este gobierno, situó algunas autocríticas y sobre la gestión del Presidente Gabriel Boric sostuvo que “fue de menos a más, fue el primero en entender que la realidad siempre se impone”.

Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 8/3/2026. Se podrían decir muchas cosas, pero ¿cómo sintetizas o miras estos cuatro años de gobierno que encabezó el Presidente Gabriel Boric?

Yo miro estos cuatro años dentro de un proceso, no evalúo cuatro años en sí mismos. Es parte de una historia. En lo sustantivo diría que este es el gobierno más de izquierda desde el año noventa, con hegemonía de izquierda y con apoyo de la centroizquierda, que no obstante todo en contra, logró avanzar en los temas que a la izquierda le son muy sentidos y que se expresaron en un conjunto de reformas que permitieron, en un largo camino, seguir avanzando hacia una sociedad más justa y de derechos. Es como aprecio en lo sustancial estos cuatro años.

¿Y lo deficitario?

Si tengo que hacer una autocrítica, creo que el principal error del gobierno, aunque resulta paradójico, es no haber tenido la percepción correcta de la correlación de fuerzas en el país, no sólo en lo político-electoral, sino también en lo social y cultural. Esa equivocación se expresó en el frustrado plebiscito de 2022 por el cambio de Constitución, donde la apuesta de las fuerzas de gobierno en esa primera Convención Constitucional no tuvo la información imprescindible para conocer la correlación de fuerzas, no sólo en lo electoral, sino en lo social y lo cultural, es decir, en lo cualitativo.

¿Ese momento marcó definitoria y negativamente a este gobierno?

Claro, lo marcó, porque de un programa de esperanza terminó en la administración de lo que hay y, pese a eso, en ese marco el gobierno logró avanzar.

Se reivindica una lista potente de avances.

Si pues, el alza del salario mínimo, la reforma de pensiones, el copago cero en Salud, las normativas para las cuidadoras y cuidadores, el royalty minero, disminución de la inflación, tantas cosas más.

¿Faltó potenciar todo eso, difundirlo más, instalarlo en la mente y la percepción de las personas?

Sí, ahí tuvimos un problema no obstante los esfuerzos de la ministra vocera, Camila Vallejo. Te contaré algo. Durante la campaña de Jeannette Jara, donde estuve de vocero en la segunda vuelta, constaté en las giras el nivel de desinformación de los avances de nuestro gobierno, que era impresionante. Estuve en el comando de independientes por Jara en Viña del Mar, un sábado, unas 120 a 130 personas, muchas con militancia antigua, y les hice tres  preguntas: cuántas casas había entregado el ministro (Carlos) Montes; cuántos eran los beneficiados por el copago cero; cuántas eran las mujeres beneficiadas por la ley “papito corazón”. Cero respuestas a las tres preguntas. Eso me pasó en otros territorios. Y me dije, cómo vamos a ganar así, cómo íbamos a convencer al vecino, a la vecina, cómo íbamos a decir que este gobierno logró beneficios y habría más beneficios con Jara. Ahora, ciertamente tuvimos un tema de bloqueo y de tergiversación de la derecha completa, mintiendo, distorsionando, incluido sus medios de prensa afines. Pero este gobierno deja muchos logros, y una trinchera desde donde encarar a la derecha sin complejos y defender los avances. En términos reales, el salario mínimo subió en un 21%, y el salario mínimo lo percibe alrededor de un millón de trabajadores. Pero aprovecho una autocrítica, era imprescindible acompañar eso con la negociación sindical por rama, pero tuvo vacilaciones, se ingresa al Congreso casi como un saludo a la bandera. Hubo un extraordinario avance con el fin del copago, unas 2 millones de personas beneficiadas, hubo un inmenso avance con la ley del royalty minero, con más de 400 millones de dólares que reciben los gobiernos regionales y las 307 comunas vulnerables que reciben millonarios recursos.

¿Incidió esa instalación de la oposición, de sus medios comunicacionales, de que este era un gobierno de mala gestión, inexperto, deficiente y con seguidilla de errores?

Eso lo hubo con todo el poder político y comunicacional que tiene la derecha, le sacaron el lustre a esas cosas que mencionas. Va a quedar para la historia el viaje de la Ministra del Interior a Temucuicui, y varios otros episodios que todos conocemos. Creo que hubo voluntarismo en muchos temas, no sólo hubo desconocimiento de la correlación de fuerzas, sino que de las realidades del país. Hubo muchos seminarios, conferencias, y yo decía, mejor anda a las comunas, anda a los territorios, maneja los datos duros. Por eso, un ejemplo, la derecha se pudo meter con el tema de la seguridad ciudadana. La derecha logró el triunfo democrático sobre la base de una parte histórica de nuestro voto popular sintonizando con temas de esos sectores.

Pero este gobierno hizo harto en materia de seguridad pública.

Sí, claro, hubo 70 leyes en materia de seguridad en este gobierno. Pero es un ejemplo de que la derecha ganó en lo comunicacional y en lo político. Es que creo que mucha gente nuestra no se da cuenta que lo que tiene al frente es un poder impresionante, un poder político, un poder económico brutal, un poder cultural. Mira, tienes densidades militantes en la derecha y la extrema derecha, tienen su “Patricio Lumumba” (Universidad de la Amistad de los Pueblos, en la Unión Soviética), tienen las universidad del Desarrollo, la Autónoma, la Adolfo Ibáñez, la de Los Andes, la San Sebastián, es la formación de cuadros, retaguardia de todos los funcionarios de gobierno, y tienen sus fundaciones y sus centros de estudio que funcionan.

¿Queda al debe el gobierno precisamente en la batalla cultural, en la batalla comunicacional?

Mira, una cosa es no lograr objetivos por la correlación de fuerzas en el Parlamento, pero nos faltó hacer un esfuerzo mayor de claridad, de pedagogía, de difusión de ideas, de instalación de logros. Te voy a colocar un solo ejemplo. La derecha se dio un festín durante cuatro años por los dos millones y medio de personas en lista de espera en Salud. Nadie le dijo a la opinión pública que eso ocurría porque la derecha se oponía a la idea de legislar la reforma tributaria. Y esa reforma tributaria le destinaba tres mil millones de dólares para resolver el tema de la lista de espera en Salud.

Bueno, ahora ellos estarán en el gobierno.

Lo que te decía, de que tenemos al frente una derecha sin complejos, y no es una caricatura lo que te estoy diciendo. En la campaña, en la primera vuelta, la derecha Libertaria y Republicana se diferenció de la otra definiéndose como la derecha sin complejos, y refiriéndose a la otra como la derecha cobarde. Pues bien, arrasó la derecha sin complejos. El candidato de ellos (José Antonio Kast) y si le sumo a (Johannes) Kaiser, logró el 38% de los votos, la derecha cobarde o centroderecha sacó el 12%. Y la gente nuestra se impresiona. Pero si Kast es súper coherente, es una derecha que no tiene complejo de tomar medidas para los grandes empresarios, de simpatizar con violadores de derechos humanos, de nombrar Canciller a un representante de grandes consorcios privados, de nombrar en los ministerios de Defensa y de Justicia a dos abogados defensores de (Augusto) Pinochet, de nombrar a un cuestionado gestor de empresarios en Hacienda y que quiere disminuir en 6 mil millones de dólares el gasto público, esa es una derecha sin complejos. Es una derecha que quiere devolverle entre dos mil y tres mil millones de dólares al 1% más rico del país por la vía de disminuir impuestos a las grandes empresas, del 27 al 23 por ciento. No tiene complejo alguno para enviar un proyecto de ley para eliminar el impuesto a la ganancia del capital. Para que entienda el lector de El Siglo: si te compro una acción en 100 y se la vendo a mi vecino en 150, por los 50 que gané, hoy pago el 10%; la idea de la derecha sin complejo es eliminar eso. No tiene complejo en intentar cambiar la norma de indemnización del trabajador despedido, para que sea el propio trabajador, de sus ingresos, el que acumule un fondo de indemnización y eliminar el aporte del patrón. Eso es lo que tenemos al frente.

¿En esa línea, a partir del 11 de marzo se abre un ciclo peligroso para el país?

No, porque creo que la izquierda y la centroizquierda se van a expresar en tres fuerzas para defender derechos y recuperar una mayoría en el país. Habrá una izquierda histórica, que la sitúo en el Partido Comunista, una izquierda nueva en el Frente Amplio, y habrá una centroizquierda, y no digo Socialismo Democrático, para incorporar a la Democracia Cristiana. La tarea de esas tres fuerzas será recuperar, cada una desde su espacio, la mayoría y, obviamente, deben tener unidad granítica cuando el gobierno de Kast comience, por ejemplo, su contra reforma tributaria y sus medidas más conservadoras. No podría creer que en esas tres oposiciones habría gente que estuviera por devolverle tres mil millones de dólares al 1% más rico. No podría creer que en el Parlamento aprobaran la idea de eliminar el pago de contribuciones a unas 200 mil personas que esencialmente viven en Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea, La Reina, Zapallar, Santo Domingo y Algarrobo y les estemos devolviendo 200 millones de dólares.

¿Eso independiente de que acuerden o no ser parte de un mismo conglomerado?

Soy partidario de que se mantenga una coordinación entre las tres oposiciones de manera permanente con sus principales responsables, pero que se entienda que el flanco de tres es para abrir el ancho, es para recuperar, porque la pega del Partido Comunista, del Frente Amplio, de la centroizquierda, es abrirse para recuperar. Terminamos siendo el 42% y tenemos que hacer más del 50%. Eso incluye una unidad, tener un bloque de acero para enfrentar las contrareformas, porque el corazón del gobierno de la derecha sin complejo, está en lo económico. Cuando le quieres devolver unos 4 mil millones de dólares al 1% más rico, que controla el 30% del producto del país, es algo que hay que oponerse porque es una indecencia. Si las oposiciones no se dan cuenta de eso, sería vivir en otro mundo.

¿Cómo quedan las relaciones de Socialismo Democrático con el Frente Amplio y el Partido Comunista para este período que se abre?

Es que, de partida, déjame decirte que en la centroizquierda tenemos alguna gente que tiene una tendencia anticomunista que yo repruebo, pero la realidad termina por imponerse. La centroizquierda presentó a mi candidata a las primarias (Carolina Tohá), el Frente Amplio su candidato (Gonzalo Winter), y la izquierda su candidata (Jeannette Jara). Para mí es relevante que en esa primaria donde votaron un millón 400 mil personas que son el núcleo duro de la izquierda, de la centroizquierda, Jeannette Jara sacara el 60%, mi candidata el 28% y el Frente Amplio el 10%. Si yo no analizo eso, si no veo eso, si no veo que Carolina Tohá le ganó a Jeannette Jara en Las Condes, Vitacura, Providencia y La Reina, entonces no estoy haciendo lecturas que se deben hacer. Soy partidario de la vinculación política permanente de estas tres fuerzas que te mencioné, lo que no es contradictorio con que esas tres fuerzas, con su historia, su inserción social, se desplieguen, sumando para recuperar una mayoría. Acuérdate que el próximo evento electoral, donde tenemos que ir unidos, es el último domingo de octubre de 2028. Me gustaría decirte algo más. No sé qué estamos esperando para en la Cámara de Diputadas y Diputados, el Partido Comunista, el Frente Amplio, la centroizquierda, logren un acuerdo con el Partido de la Gente y que la presidencia de la Cámara y de las principales comisiones esté en manos de la oposición.

¿Tú compartes esa opinión de que Socialismo Democrático llegó a salvar al gobierno de Gabriel Boric ante deficiencias del Frente Amplio?

No, no. No se “salvan los gobiernos”. Por lo demás, el gobierno de Boric terminó siendo una fuerza importante, tenemos un Presidente que saldrá con el 35% de aprobación, y te recuerdo que Michelle Bachelet dos y Sebastián Piñera dos salieron con mucho menos. Lo que hizo Socialismo Democrático fue ponerse de acuerdo con el conglomerado Apruebo Dignidad, a partir de una derrota estratégica el 2022, para ver cómo avanzar parcialmente con una correlación de fuerzas completamente en contra de las fuerzas de izquierda.

Lo último que quería preguntarte es cómo caracterizarías el desempeño del Presidente Gabriel Boric.

Lo diré en términos populares: fue de menos a más, fue el primero en entender que la realidad siempre se impone. Citando al viejo Lenin, los hechos, los porfiados hechos, la situación concreta, es lo que se impone y es lo que hay que considerar al final de cuentas. Tengo la sensación de que esta generación pensó que la voluntad, el sueño, la esperanza, pueden traspasar a los hechos, y los hechos, son los hechos. Creo que eso Gabriel Boric lo comprendió.