Diseños que barajaría la administración de Trump para agredir a Cuba

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Los planes incluirían impedir la llegada de petróleo a la isla, cerrarle todas las puertas al sistema financiero internacional, sabotear el turismo, e instalar una fuerza naval militar en el entorno de la Mayor de las Antillas. Para el mandatario estadounidense, y particularmente su anticubano secretario de Estado, Marco Rubio, la injerencia en la isla es un componente de la doctrina bautizada como “Donroe” y el objetivo de realizar “cambios de régimen”. Hay, en todo caso, la consideración de la capacidad de contención política del gobierno cubano, de la disposición de las fuerzas militares y de seguridad de la isla, y de una extendida y masiva organización social popular por todo el territorio de la nación caribeña.

Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 27/1/2026. El gobierno estadounidense, directorios de consorcios financieros y empresariales, y agencias de Inteligencia y de Defensa de Estados Unidos (EU) estarían diseñando nuevos formatos y acciones en contra de Cuba, con el propósito de desestabilizar el gobierno y generar condiciones para una intromisión más directa, que podría incluir una operación armada.

Los planes incluirían impedir la llegada de petróleo a la isla, cerrarle todas las puertas al sistema financiero internacional, sabotear el turismo, instalar una fuerza naval militar en el entorno de la Mayor de las Antillas y desarrollar operaciones diplomáticas en la región.

Todo eso se agrega a las más de 200 medidas de bloqueo económico, comercial y financiero que aplica EU a Cuba y la inclusión arbitraria, sin antecedentes consistentes, de la nación caribeña en la lista de países supuestamente “promotores del terrorismo” en el mundo.

Para Donald Trump, y particularmente su anticubano secretario de Estado, Marco Rubio, la amenaza y agresión a la isla es un componente de la doctrina bautizada ahora como “Donroe” (en referencia a la clásica Doctrina Monroe de intervención de EU en América Latina). La isla continúa siendo una inmensa espina en el zapato de los gobiernos estadounidenses y Trump pretende sacarla.

En los últimos día, una operación es el intento de evitar que México siga proporcionando petróleo a Cuba a través de barcos que llegan a la isla. Hay presiones de Washington y consorcios empresariales estadounidenses hacia el gobierno mexicano.

También existe el propósito de evitar que lleguen barcos con petróleo que provengan de otros países, como Rusia, Irán, entre otros, y sería un hecho que petróleo venezolano ya no estaría disponible para los cubanos.

Estaría en desarrollo un mapeo del Pentágono para diseñar un bloqueo naval militar en torno del país caribeño y efectuar potenciales acciones extraterritoriales supuestamente atacando objetivos del narcotráfico que pasan por el mar Caribe, en una suerte de ensayo de operaciones armadas y hostiles contra Cuba.

Se está desarrollando, desde el Departamento de Estado, una operación en contra de Cuba a través de las embajadas de EU en América Latina, alentando la congelación de relaciones comerciales y diplomáticas, buscando el respaldo a un eventual ataque, promoviendo el retiro de embajadores, y aspirando a que desde gobiernos de la región salgan críticas a Cuba, en lo cual están jugando su rol el gobierno saliente y el gobierno entrante en Chile.

De acuerdo a analistas estadounidenses y medios de prensa de varios países, la injerencia militar puede llegar con operaciones quirúrgicas, ataques puntuales, maniobras navales y aéreas y hasta un despliegue de fuerzas que invadan la isla.

Específicamente, todo ese ambiente y todo ese diseño, apunta a generar una situación de tensión y amenaza que influye negativamente en la industria turística cubana, un pilar de la economía del país caribeño. Bajar la llegada de turistas a Cuba es un objetivo del gobierno de Estados Unidos.

En el periódico Politico, se indicó que hay una voluntad en esferas políticas y financieras de EU de aumentar el bloqueo, la amenaza y la presión sobre Cuba “para acelerar un colapso o una transición negociada” con el gobierno isleño, algo absolutamente rechazado por las autoridades cubanas, en el entendido que se busca un diálogo, pero no en base a la fuerza y la intromisión en asuntos internos y menos amenazas militares. Otros medios de prensa en EU y Europa señalaron en estas semanas que Trump tiene en mente desarrollar su conocido plan de “cambio de régimen” en Cuba. En una recientre entrevista, y mostrando sus vaivenes, el mandatario declaró sobre la nación caribeña que “no creo que se pueda ejercer mucha más presión, salvo entrar y destrozar el lugar”.

Eso tiene que ver con la doctrina “Donroe” y los planes de seguridad y exteriores de Trump y Rubio, de tratar de lograr el cambio de régimen en países como Cuba, Venezuela y Nicaragua, y sacar a gobiernos progresistas y de izquierda como ocurrió en Honduras (con el abierto respaldo de Trump al candidato de la extrema derecha), y los que están en Brasil, México, Colombia y Uruguay, golpeándolos y amenazándolos permanentemente, incluso con la fuerza militar y operaciones encubiertas.

Claro que existen resistencias en el país del Norte. Congresistas, empresarios, intelectuales, medios de prensa, sectores del Partido Demócrata, no comparten una política de agresión directa a la isla caribeña y llegan a desechar la posibilidad de operaciones militares, entre otras cosas, porque se tiene en cuenta una capacidad de respuesta de las fuerzas militares cubanas que, en definitiva, pueden llegar a provocar un daño al territorio estadounidense, entre otros factores, por la corta distancia para el uso de misiles, ataques de aviones cazas y otro armamento.

Hay una disposición de contención y de firmeza de parte del gobierno cubano, de sus fuerzas militares y de seguridad, y de su población harto bien organizada en todo el territorio, así como masivos planes de defensa militar, que es algo que tendrían en cuenta los estrategas y funcionarios estadounidenses, que conocen de la contundencia política y militar de la isla mostrada en su historia reciente y pasada (es el único lugar donde fracasó una invasión de EU) y su experiencia en campos de batalla en varios países donde, por ejemplo, los militares cubanos lograron derrotar a las poderosas fuerzas militares de Sudáfrica.

John Kavulich, presidente del US-Cuba Trade and Economics Council, entrevistado por corresponsales en EU del diario mexicano La Jornada, comentó que “voces, principalmente las del sur de Florida, y específicamente de legisladores de la Cámara de Representantes, están mucho más enfocados en emitir declaraciones en público y abogan en privado por decisiones dramáticas y que parezcan dramáticas”, pero añadió seguidamente que “dentro del gobierno de Trump-Vance, incluido el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y el liderazgo del Departamento de Estado, no están abogando por más drama, por ejemplo, un bloqueo naval”. Kavulich dijo que podría haber una insistencia en medidas coercitivas económicas y comerciales, más que militares o de ataques quirúrgicos.

Son incontables los antecedentes y datos entregados por Cuba sobre la permanente agresión de Estados Unidos y cómo se acentuó en esta administración de Trump. Están a la vista las amenazas y presiones de estos meses del gobierno de EU en contra de a isla, junto a las versiones extraoficiales y filtraciones de prensa respecto a operaciones contra la nación caribeña. Es, de repente, como una botella que rueda sobre una mesa y amenaza con caer al suelo; el asunto es quién y cómo detiene esa botella.