Hace seis años, en pleno “estallido social”, el psicólogo Gustavo Gatica -en aquel entonces estudiante- fue víctima de la violencia policial, al recibir en su rostro impactos de perdigones lanzados por carabineros, quedando con pérdida total de la vista.
Este 16 de noviembre su vida tomó un nuevo rumbo, al convertirse con sólo 27 años en el tercer diputado más votado del país y en obtener la primera mayoría del distrito 8 (Estación Central, Maipú, Cerrillos, Pudahuel, Quilicura, Lampa, Tiltil y Colina), como independiente con un cupo del Partido Comunista. En entrevista con El Siglo, Gatica manifestó su disposición a dialogar y trabajar en un Congreso que se ve bastante polarizado y en el que hay una gran representación de la ultraderecha. Asimismo, comentó su rol en el comando de la candidata presidencial de “Unidad por Chile”, Jeannette Jara, y agradeció el apoyo del PC y las Juventudes Comunistas durante su campaña.
Úrsula Fuentes Rivera. Periodista. “El Siglo”. 29/11/2025 ¿Cómo explica el apoyo popular hacia su candidatura en las recientes elecciones parlamentarias? Usted se convirtió en el tercer diputado electo más votado del país y obtuvo la primera mayoría del distrito 8, con 94 mil 444 votos, equivalente al 12,31 por ciento.
Logramos hacer una campaña que conectó con las personas, sintonizando con temas que a la gente le hicieran sentido, entre ellos la salud mental. Como soy psicólogo se dio muy natural que para mí fuera una prioridad. Empezamos a hablar de la salud mental como un derecho al que es necesario inyectarle más recursos.
Lo bonito que pasó es que yo pensaba que con este relato íbamos a conectar más con la juventud y así fue, pero me encontré con personas adultas mayores y dueñas de casa que también consideraban relevante el trabajo en salud mental.
Por otra parte, levantamos el tema de la seguridad, pero desde un enfoque con perspectiva de derecho, porque la seguridad es un derecho habilitante de otros, como la salud o la educación, y tenemos derecho a vivir seguros y a estar tranquilos en los barrios.
Desde esa construcción, de cómo pensamos la seguridad, más allá de lo que plantee la derecha con sus eslóganes vacíos que en realidad no sirven para nada, el cómo nosotros planteamos la seguridad para que a la gente le impacte realmente en su vida, creo que también fue determinante en quienes votaron por mí.
Tuvimos un despliegue en terreno importante. Gran parte de las comunas del distrito 8 las recorrimos enteras y en redes sociales también tuvimos contenido muy viral, que es tan importante hoy en día. De manera que hay una combinación de todos esos aspectos que hacen el éxito de la votación.
¿Cuál es su compromiso como diputado electo y en qué áreas le gustaría enfocar su trabajo legislativo?
Me gustaría trabajar en proyectos vinculados a la salud mental. En Chile se gasta cerca del 2 por ciento del presupuesto nacional en aquello, muy por debajo del 6,7 que destinan los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) a la salud mental.
Entonces, hay que inyectar más recursos porque hace falta y eso se ve en los COSAM (Centros Comunitarios de Salud Mental Familiar) y en los CESFAM (consultorios), donde no hay presupuesto para contratar personal y profesionales de la salud mental, ni para darles condiciones dignas que les permita mantenerse en sus puestos. Hoy en día se da mucho la alta rotación de profesionales en estos centros y los vecinos lo dicen: “me atendí con un psicólogo, estuvo bien, me gustó, volví a la semana siguiente y había otro y tuve que contar todo de nuevo”. Esa intermitencia en los procesos no puede seguir porque afecta en el tratamiento.
También hay que trabajar con mucha fuerza en la seguridad. Hay una falsa dicotomía planteada por algunos medios de que la gente de izquierda y quienes estamos relacionados con los Derechos Humanos tenemos cierta aversión a la seguridad, y es todo lo contrario, porque tenemos derecho a estar seguros y tranquilos en nuestras casas, y a salir de noche y volver tranquilos.
Ante eso tenemos que actuar con mucha fuerza y poner todos los esfuerzos que hagan falta, porque sí necesitamos mayor dotación policial y hay que trabajar en ese sentido, pero obviamente siempre apegados a los Derechos Humanos y las policías tienen que tener formación en ese ámbito.
En el actual período legislativo se han hecho muchos esfuerzos para avanzar en muchas leyes y en el futuro tenemos que seguir por esa senda. Pero para lograr avances en seguridad también debemos tener barrios organizados. Es importante ocupar el espacio público para hacer actividades y disputarle el terreno al narco que ya está en los barrios, en las poblaciones. Para ello se requiere organización vecinal y que las juntas de vecinos tengan más recursos, pues así se disputa el territorio, marcando presencia con Estado.
¿Qué lo motivo a postularse a candidato a diputado, a tener un cargo de representación popular?
Fue muy relevante trabajar como psicólogo en la Defensoría Penal, donde llevo trabajando casi dos años. En ese espacio me encontré con casos muy dramáticos, de personas que fueron víctima de delitos muy graves y eso me motivó a emprender este camino, porque sentía que estaba aportando.
Cuando trabajábamos en terapia sentía que eso servía, porque a la semana siguiente los usuarios de la salud se encontraban un poco mejor. Sin embargo, sentí que tenía que hacer mucho más y ahí tomé la decisión de ser candidato, para incidir en un nivel más macro, porque sentía que tenía que hacer mucho más.
¿Cuál es su disposición para trabajar en el Congreso electo, que se ve bastante polarizado y en el que hay una gran representación de la extrema derecha?
Voy con la disposición de hacer un trabajo serio, porque la gente me otorgó una gran responsabilidad al elegirme diputado y quiero estar a la altura. Estoy con toda la disposición de conversar con quien sea necesario, porque este cargo implica sí o sí conversar con la gente que no piensa como uno.
Para enfrentar a la ultraderecha, que está tan presente en el Congreso, también tenemos que saber generar ideas que a la gente le hagan sentido y que nos permita conectar con ella, porque si uno lo piensa, la ultraderecha ha llegado al poder en otros países a través de los votos. Por lo tanto, a los electores le hicieron sentido las ideas de esos candidatos.
Yo estoy dispuesto a tener un ánimo constructivo siempre y cuando sea en pos de mejorar la calidad de vida de las personas, que es para lo que me mandataron. Para todo lo que esté fuera de eso e implique retrocesos sociales, no estoy disponible.
¿Cómo resulta tener que encontrarse en el hemiciclo con el exgeneral Enrique Bassaletti, quien fue jefe de Carabineros para la zona oriente de Santiago cuando usted fue víctima de trauma ocular, tras recibir perdigones de parte de un policía? En esta elección parlamentaria, Bassaletti, al igual que usted, resultó electo diputado por el distrito 8, pero como independiente por el Partido Republicano.
Es muy válido que ambos seamos electos, porque la gente así lo quiso. Soy muy respetuoso de lo que la ciudadanía vota y si lo hacen por una u otra opción es porque algo encontró en ese candidato.
Siempre que la discusión se mantenga dentro de los márgenes del debate político y aunque podamos pensar distinto, yo voy a estar disponible para hacer esa construcción política. Todo lo que esté por fuera con algún un relato provocador que no le hace bien a la democracia, yo lo voy a denunciar y voy a actuar con mucho ímpetu para detener esos discursos que no le hacen bien a la democracia al final del día.
Dado el despliegue territorial que realizó en su campaña por el distrito 8, ¿cómo evalúa la recepción hacia la candidatura presidencial de Jeannette Jara?
La recepción hacia Jeannette es buena. Me pasaba mucho que personas que no conocían mi candidatura a diputado, me preguntaban “¿y tú, con qué candidato presidencial vas?” y cuando les decía que por Jeannette Jara, me respondían “ah, buena, entonces sí te recibo el flyer”.
Hay un ánimo positivo hacia ella, un ánimo de esperanza y tenemos ahora que salir a convocar a esas personas que en primera vuelta no votaron por Jeannette..
Creo que es más fácil que esos votantes pasen a ella que a Kast, porque hay que considerar una característica del votante de Franco Parisi, pese a la mixtura de sus adherentes, y es que valora por sobre todo el mérito. Ellos son de la “clase media emergente” como le llaman, que valoran mucho el salir de abajo, el esforzarse, y creo que Jeannette Jara es una voz válida en ese aspecto.
Ella ha mencionado que trabajó de temporera, que con esfuerzo entró a la universidad, que estudió dos carreras, que fue subsecretaria y ministra, y que hizo un trabajo impecable. Por otra parte, no se sabe muy bien en qué trabaja José Antonio Kast, pareciera que su trabajo ha sido ser candidato y todo lo que tiene ha sido también por una herencia, no hay mucho mérito. Y si destacamos es aspecto de Jeannette creo que podemos conectar con esos votantes.
Lo otro, es que el mundo de Franco Parisi ha reivindicado ciertas características del mundo popular. Un aspecto interesante y que fue bien noticioso fue esto de los “auto-tuning” (caravanas de autos “enchulados” o modificados en su mecánica o carrocería) que Parisi levantó mucho, apuntando al “mundo tuerca”. Es una reivindicación de lo que la izquierda o la derecha tradicional ha llevado a los márgenes de la sociedad, y ahí yo creo que Jeannette tiene un avance más que Kast.
Ella viene de un mundo popular, viene de Conchalí y puede conectar con esos electores mucho más fácil que José Antonio Kast, que es de una elite política y que viene de una elite económica.
¿Cómo cree que en la campaña para la segunda vuelta se puede convocar a las y los trabajadores por cuenta propia, que viven del empleo informal (coleros, vendedores de sopaipillas y de carritos de comida rápida, trabajadores de aplicaciones, etc.)? A ellos quizás no les hace mucho sentido la Ley de las 40 Horas ni el tener ingreso vital, porque “viven al día”, como se dice.
Para llegar a ellos es clave destacar ciertas características de nuestra candidata, pero por sobre todo es necesario relevar lo que está en juego y lo que podemos perder en derechos sociales en un eventual gobierno de Kast.
Hablar del recorte de 6 mil millones que todavía no explica cómo ni dónde lo va a hacer, y que los expertos señalan que es imposible recortar 6 mil millones sin pasar a llevar derechos sociales, vinculados a salud en los consultorios (CESFAM), educación en los niños o pensiones de los abuelos.
Todo eso se podría ver afectado en un futuro gobierno de José Antonio Kast y tenemos que salir a denunciarlo, porque sociológicamente hablando, las segundas vueltas en Chile y en el mundo, no se tratan sólo del candidato que más te convence, sino de que no salga el que no te gusta.
¿Para esta segunda vuelta, tendrá algún rol en el comando de la abanderada de Unidad por Chile, Jeannette Jara?
Sí, estoy a cargo de la coordinación de algunas comunas y en algunas reuniones con los alcaldes. Mi equipo ya está revisando los mapas de calor, así es que tengo ese contacto directo con el comando y me encuentro disponible para ello.
Desde que terminó la primera vuelta y fui electo, me puse a disposición del comando y les dije que si me necesitaban volanteando, ahí iba a estar porque confío en este proyecto y tengo esperanza de que Jeannette sea la próxima Presidenta de Chile.
Usted fue víctima de trauma ocular por la violencia policial ejercida en la revuelta social del 2019. Considerando este antecedente, ¿qué nivel de relevancia le otorga a la movilización social en democracia, para conseguir lograr respuestas y mejoras de las demandas ciudadanas?
Es muy relevante que la sociedad se manifieste, eso habla bien de una democracia, que el pueblo exprese lo que esta sintiendo. Creo que eso está en el centro de una democracia saludable.
Recuerdo que durante el tiempo del estallido social en algunos índices que miden la calidad de la democracia, nosotros subimos algunos puestos porque la gente estaba en la calle manifestándose y eso habla muy bien de una democracia.
Por otro lado, es el pueblo el que muchas veces va empujando la agenda. No tendríamos gratuidad en la educación superior de no haber sido porque los estudiantes estuvieron en las calles, o no tendríamos reformas de pensiones sin el pueblo organizado manifestándose.
Tras la primera vuelta, el presidente del Partido Comunista Lautaro Carmona, refiriéndose a usted, señaló que “el PC nunca dudo en hacer propia su causa y su actitud”, indicando que “su influencia y preferencia” permitió que salieran electos dos diputados de la lista del PC en el distrito 8 (Gatica y Marcos Barraza). “Siempre lo vamos reconocer porque no somos desmemoriados”. ¿Cuál es su relación actual con el Partido Comunista y cómo será su articulación con la bancada de éste?
Estoy muy agradecido con el Partido, en primer lugar, por darme el cupo para estar hoy como diputado, y en segundo lugar por su apoyo en la campaña.
Para nosotros fue fundamental el aporte realizado por las Juventudes Comunistas, que estuvieron a disposición y salieron a volantear los fines de semanas por todo el distrito.
Gracias a esos esfuerzos también pudimos llegar con esa información a todos los rincones del distrito 8.
Estoy muy convencido de estar en la bancada del PC y poder tener un trabajo en conjunto. Es lo que hoy en día mi convencimiento me pide. Ese es mi lugar.
Observando el escenario político, ¿qué debería hacer la izquierda para enfrentar el futuro?
Más allá de lo que ocurra en la segunda vuelta, el desafío que tenemos como izquierda es encontrar un relato que a la gente le haga sentido.
Pareciera que hay electores que ha sido convocados por otros candidatos, y estoy pensando en particular en Parisi, que logró una muy buena votación. Y esos electores probablemente en el pasado hubiesen votado por la izquierda.
Da la impresión que se nos fueron o dispersaron esas ideas centrales. Entonces, el desafío es sintonizar con la gente con ideas y generando una política que les haga sentido y nos permita tener grandes mayorías.
¿Considera que la izquierda ha estado desconectada del mundo popular en los últimos años?
Aquí todos tenemos que hacer una autocrítica. Existen informes o estudios que indican que José Antonio Kast tuvo mucho mejor rendimiento en las comunas pobres más que Jeannette Jara.
Ese es un dato que tenemos que tomar y darnos cuenta que en los sectores más populares no está llegando el discurso de la izquierda y ese es el desafío para el futuro.
Históricamente la gente más pobre votaba por la izquierda porque encontraba ahí que la izquierda podía defenderlos y podían trabajar juntos para un futuro mejor, y hoy en día están viendo la oferta entre los candidatos y prefieren conectar con otros.
El desafío es encontrar ese relato. En este momento no tengo la respuesta, pero tenemos que hacer una construcción colectiva para llegar a ese relato.