Una seguidilla de malas noticias. Las renuncias de dos ministras y ahora la destitución de una senadora. Los cuestionamientos a La Moneda y una confrontación entre el PS y el FA. Un episodio en que la hija y la nieta del Presidente Allende aparecen pagando el costo político y humano más alto.
Hugo Guzmán. Periodista. Santiago. 4/4/2025. 1.-Nadie podría desmentir que las cosas se hicieron mal. Así se desprende de vocerías, informes, antecedentes judiciales, notas y reportajes sobre el caso. Todo apunta a que legal e institucionalmente los caminos del trámite para la venta de la casa del Presidente Salvador Allende Gossens, para convertirla en museo, fueron equivocados y desprolijos. Nadie, hasta este momento, ha demostrado lo contrario. Todo apunta a que ese proceso de contrato con el Estado tuvo errores que afectaron a familiares del mandatario, mal informadas o mal aconsejadas. En ello, como han señalado abogados, legisladores y dirigentes políticos, hay responsables. Algunos lo asumieron y, al parecer, otros continúan en una nebulosa. También, se quisiera o no, hay quienes debieron asumir situaciones complicadas debido, precisamente, a las fallas en el trámite y confianzas que, quizá, no debieron existir. Ahí están las renuncias de las ministras Maya Fernández y Marcela Sandoval y la destitución (aunque no presentada formalmente, sino por una filtración), decretada por el Tribunal Constitucional (TC), de la senadora Isabel Allende. Es un hecho de la causa que la hija y la nieta del Presidente Allende aparecen pagando el costo político y humano más alto por el accionar desprolijo e irresponsable de funcionarios y abogados. Como muchos y muchas señalaron, se está ante un caso bochornoso y desastroso.
2.-Este suceso tuvo un esperable impacto político. Y todo aparece concentrado en dos espacios: el aprovechamiento de la derecha y la extrema derecha para golpear a La Moneda y a la familia Allende, y el cuestionamiento de personeros del Partido Socialista hacia el Frente Amplio.
3.-En el primer espacio, desde un inicio la oposición comenzó a pedir cabezas por el mal trámite en torno de la casa de calle Guardia Vieja, pidió insistentemente la renuncia de la ministra Maya Fernández y de asesores del Presidente de la República y puso un requerimiento en el Tribunal Constitucional para sacar del Senado a Isabel Allende por supuestamente infringir el Artículo 60 de la Constitución, en el sentido de que un senador o una senadora no puede firmar un contrato con el Estado. La derecha y la extrema derecha lograron mucho de lo exigido que, de paso, podría dar cuenta de que políticamente desde La Moneda no se podía evitar pagar un costo por algo mal hecho. Se puede esperar que en estos días persistan los cuestionamientos de la oposición, exprimiendo más el asunto, sobre todo presionando a La Moneda y particularmente al Presidente Gabriel Boric en lo que pudiera tener que ver con el trámite del contrato para la compra de la residencia del mandatario.
4.-En el otro espacio, se gatilló una confrontación del Partido Socialista con el Frente Amplio, expresada sobre todo por declaraciones de la presidenta del PS, Paulina Vodanovic, y varios legisladores de la colectividad. Hasta el cierre de esta nota, desde el FA había vocerías tenues y no dando cuenta del nivel de choque que parecía instalarse. Un factor que se trajo a la mano fue que dos integrantes del TC, afines al FA (Nancy Yáñez y Daniel Marzi), habrían votado a favor de destituir a la senadora Allende, y que militantes del FA, funcionarios de Gobierno, habría sido protagonistas de un trámite muy mal hecho. El vicepresidente del PS, Leonardo Soto, citado por La Tercera, indicó que “la compra de la casa de Guardia Vieja para convertirla en un museo, había sido aprobada desde el PC hasta la UDI en la Ley de Presupuesto. Y, además, se acreditó que no existe ningún antecedente que sugiera que ha existido falta de probidad, abuso de cargo o corrupción o perjuicio económico para el Estado por la familia Allende. Todo se estropeó cuando autoridades políticas del FA cometieron una cadena de errores o chambonadas en la materialización de la compra…”. Claro que la presidenta del Frente Amplio, Constanza Martínez, salió a precisar que “discrepamos con la decisión” del TC, y el jefe de bancada parlamentaria de ese partido, Jaime Sáez, declaró que su colectividad “no tiene representantes” en el TC, todo en un sentido de contraponerse a la queja del PS. Para más precisión, el diputado Diego Ibáñez, señaló que “nosotros como Frente Amplio no vamos a permitir que se manche la memoria de la familia Allende, la memoria de una senadora”. Pero bueno, luego el senador del PS, Fidel Espinoza declaró que “pueden estar felices los asesores estrella del Presidente Gabriel Boric, que visaron un contrato con el Estado que hasta un alumno de primero de Derecho hubiera señalado que no se podía concretar”. Lo más elocuente vino de Paulina Vodanovic quien señaló que “dentro de mi partido hay un ánimo complejo en contra del Frente Amplio: se ve toda esta cadena de errores, de desprolijidades, que terminan con la salida” de Isabel Allende y, antes, la renuncia de Maya Fernández como Ministra de Defensa. Luego indicó que “este episodio nos obliga a reflexionar profunda y colectivamente sobre lo ocurrido y el comportamiento de nuestros aliados” en tácita referencia al FA. Es una noticia en desarrollo saber cómo impactará este episodio en la relación del Partido Socialista y el Frente Amplio en momentos que se definen primarias presidenciales, formatos de lista a las parlamentarias, acuerdos en torno de la agenda legislativa, entre otros asuntos.
5.-Algo que queda instalado es el efecto de este episodio en La Moneda y particularmente en el Presidente Boric. Hay al menos dos flancos: cómo seguir respondiendo a las fallas de funcionarios en el trámite por la vivienda de Guardia Vieja, y cómo recomponer el vínculo PS-FA. Desde el PS ya se dijo que “es indispensable que se asuma la responsabilidad política y administrativa de quienes debieron velar por una correcta ejecución del acto administrativo”.
6.-La senadora Isabel Allende declaró que “la memoria del Presidente Allende permanecerá intacta” y que lo ocurrido “no mancilla” la figura del mandatario. Ahí hay un elemento que debería escapar a las consideraciones específicas de lo ocurrido y a las reacciones políticas, algunas malamente amplificadas y exageradas. En definitiva, lo que rodea al Presidente Allende es el sello de la dignidad, la honorabilidad, la consecuencia. Y recomprueba que ante su figura no son suficientes las palabras y los gestos, sino la coherencia y la convicción en los comportamientos políticos. Una declaración del Partido Socialista expresó que se rechaza “toda interpretación que pretenda relativizar o disminuir el legado del Presidente Salvador Allende y de lo que encarna para miles de chilenos y chilenas. Defender su figura es también defender los valores que han inspirado décadas de lucha por una sociedad más justa y democrática. Compartimos lo planteado en la declaración de la familia: el Presidente Allende está vivo en la memoria colectiva, está en calles y plazas de todo el mundo, y en el recuerdo cariñoso y agradecido de nuestro pueblo”.
7.-Por cierto, hay un daño o un factor colateral en este suceso. Nuevamente la filtración de una resolución. Una filtración que proviene de un organismo del Estado, es decir, alguien que trabaja en el Tribunal Constitucional no respetó las normas ni la legalidad y entregó irregularmente una decisión de ese entidad, de la cual, por lo demás, no se tiene el argumento para llegar a la destitución de una senadora. El TC se sigue sumando a prácticas irregulares en el seno de organismos estatales.