Se debería comprender que es negativo y lesivo que el pueblo se sienta distanciado y molesto de dinámicas de carreras electorales que invisibilizan u olvidan las realidades sociales urgentes que están viviendo millones de chilenas y chilenos.
“El Siglo”. El Editorial. Santiago. 4/4/2025. Es comprensible la inquietud y hasta la ansiedad por las carreras electorales que se expresan a través de las colectividades políticas y medios de prensa, principalmente, a sabiendas que ello tiene que ver con el futuro Gobierno y la futura composición del Congreso.
Sin embargo, surgen justificadas preocupaciones cuando el “clima electoral” nubla realidades sociales y ciudadanas. Eso es un contrasentido.
La gente puede estar atenta a las opciones que se levantan de candidaturas presidenciales y legislativas, a los probables procesos de primarias, a las propuestas que vayan saliendo -que son hasta el momento pocas-, pero es innegable que, sobre todo, la gente está preocupada y motivada por temas como el alza del costo de la vida, la seguridad pública, la atención en Salud, el déficit de viviendas y la realidad en decenas de campamentos, los problemas en transporte público, las respuestas en zonas afectadas por incendios forestales, la subida de las UF y los salarios realmente congelados, entre otras situaciones de la vida cotidiana.
Se debería comprender que es negativo y lesivo que el pueblo se sienta distanciado y molesto de dinámicas de carreras electorales que invisibilizan u olvidan las realidades sociales urgentes que están viviendo millones de chilenas y chilenos.
No puede ser que los procesos electorales, con la importancia que tienen, lejos de contribuir a una cercanía de las fuerzas políticas con la ciudadanía, jueguen un factor a la inversa.
En eso tienen una primera responsabilidad los partidos de izquierda y progresistas y, por cierto, sus candidaturas presidenciales y legislativas.
De repente el pueblo asiste más a vocerías de cruces de reproches y emplazamientos, de dudas e incertidumbres, que a propuestas y respuestas a las reivindicaciones y necesidades de las familias chilenas.
En este marco, por cierto, las primarias que vienen, sobre todo del oficialismo, deberían remarcar sensibilidad y cercanía con el pueblo, más que polémicas de la elite, de agendas mediáticas y de peleas entre personajes.
Junto a eso, que las fuerzas de izquierda, progresistas, populares y transformadoras continúen impulsando la organización, la convocatoria, la movilización y el protagonismo de sectores sociales en la promoción y defensa de sus derechos, de leyes y proyectos que vayan en beneficio de las mayorías, y que eso sea realmente el rol protagónico en el quehacer político y electoral.