ANÁLISIS. La delincuencia y la inmovilidad de las palabras

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El mundo político opositor, al igual que los medios de comunicación, también han caído en el flagelo de la delincuencia, porque han politizado el crimen organizado, es decir, éste ha sido beneficiario, no rehén, de las disputas políticas, mientras la población pierde su certidumbre frente al flagelo.

Sergio Reyes. Doctor en Comunicación. Santiago. 23/01/2023. ¡Qué duda cabe! La delincuencia y el narcotráfico son reales, y al parecer están haciendo y deshaciendo a su antojo en nuestro país, esto a pesar de las acciones del Gobierno y las policías.

A esto se suma la exacerbación que hacen los medios de comunicación sobre la violencia, al entregar brutalidad reiterativa, insalubre, hacia los televidentes y que potencia al doble una realidad. Y por qué, entre tantas cosas, es dañina, porque se crea un sentido ausente, es decir, de pasividad de las autoridades frente al tema, situación que no es tal.

En estos términos, quienes declaran en los medios de comunicación sobre los hechos delictuales son las víctimas y las autoridades policiales, ¡y qué bien que lo hagan! porque son ellos quienes se ven directamente amenazados por la muerte inminente, pero en esos comentarios televisivos no está la palabra de las autoridades públicas, de esta forma, conformando el sentido ausente de los responsables políticos frente al tema.

Y desde ese punto de vista, entonces quienes también instalan el veneno en la vida privada y pública de la gente, y del pueblo en general, son los medios de comunicación, porque en sus mensajes, (tratamiento de la información), más allá de la labor de poner al corriente, denota en sus mensajes un descontrol y falta de acierto por parte del Gobierno en el combate contra el crimen organizado, sin destacar que hay incluso sectores políticos, oposición, que no le importa participar de la urgencia país.

Así, se ha observado que en los últimos meses los medios de comunicación han proclamado con fuerza, y perversa eficiencia, todos los males que los hombres hacen a sus semejantes a través de la delincuencia. Quien ha destacado en esa eficacia también es TVN, sí, el mismo, ¡el canal público! ya que se ha sumado, sin pudor, al contagio que cargan otros medios de comunicación con la denominada “Agenda Setting”, es decir, la que pretende establecer los criterios y asuntos que poseen, supuestamente, interés para la gente, y dentro de esos intereses estarían programas de alta violencia, incluidos los hechos noticiosos de grave connotación de crueldad, y sin filtros.

Este tipo de formato, más allá de actuar y tener una alta efectividad para el mercado, produce un sentido de ausencia, de orfandad en el televidente, además de provocar daños mentales sin precedentes, (basta mirar los índices de victimización), que de paso terminan elevando la supuesta legitimidad y moral de los delincuentes, ya que la reproducción medial les permite reafirmarse ante sus pares, y para ellos, eso es suficiente. Sólo observar cómo los canales de televisión reproducen los videos que los mismos delincuentes suben en sus redes virtuales.

En otras palabras, el mundo político opositor, al igual que los medios de comunicación, también han caído en el flagelo de la delincuencia, porque han politizado el crimen organizado, es decir, éste ha sido beneficiario, no rehén, de las disputas políticas, mientras la población pierde su certidumbre frente al flagelo.

Las disputas y la negación política, como lo ha hecho la oposición al gobierno de Gabriel Boric, han puesto en marcha los mecanismos de la amenaza en medio de la vida cotidiana de la gente, es decir, han colocado y sembrado la incertidumbre, y los medios de comunicación, lamentablemente, se suman a ese coro, y vuelven a repetir viejas pautas de congelamiento social.

Ese congelamiento social plasmados en los medios de comunicación, no está explicando las causas, los por qué, sólo alude a los hechos delictuales, y cada día nos quedamos en lo mismo, no hay expresiones significativas y aclaratorias del fenómeno delictual en los medios, a pesar de que sean hechos dramáticos, no hay enunciados saludables desde el punto de vista de la comunicación pública sobre un tema tan nefasto.

Hay que tener en cuenta que las acciones del Gobierno, y el rescate de la decisión política, es muy breve, y hay que hacerlo rápido, antes que llegue la oposición y destruya el accionar encaminado, porque en este tema de la delincuencia, la unidad síquica de los habitantes del país está en vilo, por tanto, el gobierno debe instalar su Mito, su Origen, su Hacer, su Impronta frente al tema, antes que el terror, incluso, inmovilice las palabras.

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