NOTAS DEL REPORTEO. Certezas e incertidumbres en la contingencia

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Para el Gobierno se descomprimió en algo la agenda con el fracaso de la acusación constitucional en contra del ministro Giorgio Jackson, pero se viene el caso de la ex ministra Marcela Ríos, que podría volver a tensar las cosas. Se vio positiva la decisión del rechazo al proyecto minero-portuario “Dominga”, que fue en la línea programática del Gobierno. Inquietas las aguas de las fuerzas políticas ante la decisión de nombres para integrantes de la Comisión de Expertos y las candidaturas al Consejo Constitucional, en decisiones que se deben tomar en los próximos días. ¿Cambio de ministerial?, ¿será?

Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 20/01/2023. 1.-El rechazo a la acusación constitucional (AC) en del ministro de Desarrollo Social y Familia, Giorgio Jackson marcó un alivio y un despeje en la agenda del Gobierno. Quedó demostrado, incluso con la posición de legisladores de la oposición, que realmente no había mérito para desbancar a Jackson. El origen de la AC era tácitamente político y no constitucional, por lo tanto, el rechazo fue un fracaso en una de las líneas de ofensiva de la derecha y la ultraderecha para desestabilizar al Gobierno de Gabriel Boric. En todo caso, llamó la atención una serie de vocerías desde el oficialismo y la oposición, coincidentes en criticar “la arrogancia”, “la prepotencia” y supuestas malas formas del ministro, lo que en todo caso llevó a plantear que no son causales de una acusación constitucional. Él mismo indicó que recogía con modestia y autocrítica todo lo ocurrido y lo planteado. No sería aventurado pensar que Giorgio Jackson no saldrá de la vista de la oposición, inclusive de personeros del oficialismo, porque es evidente que se trata de un personaje político polémico. Parecer que en mucho todo dependerá de su gestión en el Ministerio de Desarrollo Social y Familia.

2.-Claro que con este episodio no se cierra el capítulo de acusaciones constitucionales, porque viene el turno de la ex ministra de Justicia y Derechos Humanos, Marcela Ríos, sobre todo a partir de cuestionamientos respecto al trámite de otorgamiento de indultos que se hicieron a final del año pasado. Es claro que algunos congresistas quieren encontrar en el proceso a la ex ministra, elementos acusatorios en contra del Presidente Boric, en lo que se instaló como “desprolijidades” e inclusive “ilegalidades” en los indultos. Si bien Ríos ya no es ministra, los dardos podrían alcanzar de nueva cuenta a La Moneda. Se especula que mucho dependerá de la línea argumental de la defensa y también de cómo se abordará -quizá con una nueva perspectiva- lo tramitado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Hay que tener en cuenta que, a diferencia de lo ocurrido con Giorgio Jackson, en el caso de Marcela Ríos el alineamiento de la oposición y la DC sería distinto. Todo hace predecir que política y comunicacionalmente, tomará fuerza en la agenda el asunto de los indultos, el papel del Presidente, y lo que diga el actual ministro de la cartera, Luis Cordero.

3.-El rechazo unánime del Comité de Ministras y Ministros al proyecto minero-portuario de “Dominga” fue una buena noticia para las políticas de protección del ecosistema, cuidados del medioambiente y apostar por el desarrollo sostenible. La decisión ministerial estuvo acorde con la mirada programática del Gobierno que lejos de ser un factor negativo como se dijo desde el mundo empresarial, indica una ruta en estas materias. Fue positivo que junto con ese rechazo, el ministro de Economía, Nicolás Grau, anunciara una inversión de 580 mil millones de pesos en la zona para el desarrollo y respuestas sociales a la comunidad, en una de las comunas más pobres del país. La decisión, por lo demás, tuvo un efecto positivo en el mundo social y de la defensa del medioambiente.

4.-Si hay algo que tiene inquieto, nervioso, tenso y en la incertidumbre al mundo político, es todo lo que está ocurriendo en torno de conformar las listas de candidatas/candidatos al Consejo Constitucional, con dificultades como nunca para tener nombres, definir si habrá una o dos listas (tanto en la arena oficialista como opositora), y tener los nombres para la designación de las/los integrantes de la Comisión de Expertos, 24 en total, 12 elegidos por el Senado e igual número por la Cámara Baja. Como nunca, en el caso de las/los candidatos a la elección de consejeros/consejeras, se amalgama el mérito de la capacidad con la condición electoral, es decir, que quienes sean llevados a la carrera por el Consejo puedan demostrar un buen perfil político y profesional, y al mismo tiempo, una instalación competitiva para la disputa electoral. Hay dos elementos no menores: la elección del 7 de mayo será con voto obligatorio y con el mecanismo de elección del Senado que favorece a la derecha. Debe haber un corre corre en los pasillos de la política, porque sobre todo para el oficialismo, no está fácil dar con los nombres para candidaturas al Consejo y para designar expertas/expertos; se ve más fluido para la derecha el tener personas a la mano. Como siempre, además, está el tema de cuánto le corresponde a cada partido, qué cálculos son los que se imponen al final, las pugnas internas más o menos administrables, el papel que juega el Gobierno (ya se dijo que La Moneda está por una sola lista del oficialismo), entre otros factores. Por lo demás, no será menor los elencos que se le presenten a la ciudadanía, bastante crítica con la política y en especial con el Congreso que, contradictoriamente, está jugando un papel determinante en este proceso constitucional. En ese camino, quizá un primer paso en las filas de las fuerzas progresistas, transformadoras, de izquierda, socialdemócratas -al menos las que vayan unidas en este proceso-, es salir con un mensaje claro, oportuno, preciso, respecto a las candidaturas y designación de expertos, priorizando sobre el proceso y el desafío que viene, más que quedarse enfrascado en debates sobre los nombres escogidos, lo que requerirá habilidad comunicacional.

5.-Desde vocerías oficialistas y desde medios de prensa tradicionales, se comenzó a comentar/especular sobre un posible “ajuste ministerial”,  un posible cambio de gabinete. Esto en el marco de unas semanas complicadas para La Moneda, con errores no forzados, polémicas fuertes, señalamientos de “desprolijidades”, y las renuncias seguramente obligadas de la Ministra de Justica y Derechos Humanos y el jefe de gabinete del Presidente Boric. El único dato más o menos objetivo, es que en marzo se cumple un año de esta administración, habrá balance y proyección, y eso puede crear el escenario para un cambio ministerial que aparezca ordenado y no traumático. Pero nada está determinado/obligado y el gabinete ministerial puede continuar tal cual. Por lo demás, los errores/debilidades del Gobierno, al menos teóricamente, se pueden resolver siempre sin tocar a ministras y ministros, salvo para que trabajen mejor. Pero bueno, algunos en el oficialismo, en realidad desde el conglomerado Socialismo Democrático (SD), y en la prensa tradicional afín a la oposición, hablan de un cambio ministerial, llegan a situar supuestas y supuestos ministros debilitados, e inclusive se maneja que SD quieren tener mejor representación a nivel ministerial, de subsecretarías y otras instancias del Estado. Es un punto que quizá, para que no le escale molestosamente, La Moneda podría salir a parar en los términos que considere, de acuerdo a los planes al menos en la coyuntura. Lo principal parecería que si hay o no cambio de gabinete de aquí al 11 de marzo, desde el Gobierno y las fuerzas que lo apoyan, resten dosis traumáticas y conflictivas a la decisión y se entregue seguridades/certezas. En ello parece importante no caer en la agenda de polémica que ponen ciertos actores de la política y ciertas líneas editoriales de medios. Podrían haber señales en la reunión de gabinete que finaliza este viernes en Cerro Castillo.

 

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