Las opciones para encarar la desinformación en Chile

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Algunas pistas dieron la periodista Alejandra Matus, el académico Pedro Santander, la presidenta del Colegio de Periodistas, Rocío Alorda, y los periodistas Víctor Hugo de la Fuente y Hugo Guzmán, directores de Le Monde Diplomatique Chile y El Siglo, respectivamente. Se apuntó a la necesidad de una educación mediática, acceso a financiamiento para diversidad de medios e instalar una ofensiva comunicacional.

Daniela Pizarro. Periodista. “El Siglo”. 20/01/2023. Uno de los foros más esperados y concurridos en la Fiesta de los Abrazos 2023, fue el que abordó uno de los problemas más sentido y recurrente en el ámbito de las comunicaciones, la desinformación. Un tema que golpea al mundo entero, especialmente en latinoamérica donde la rapidez y efecto de las redes sociales tiene impactos negativos y donde irradian las fake news, golpeando procesos populares y transformadores, a gobiernos progresistas y de izquierda, con la complicidad de los medios de comunicación que omiten o niegan la verdad de un sector.

Sobre las claves de cómo enfrentar la desinformación expusieron, Pedro Santander, periodista y profesor de la PUCV (Pontificia Universidad Católica de Valparaíso), Alejandra Matus, periodista y académica de la UDP (Universidad Diego Portales), Víctor Hugo de la Fuente, director de Le Monde Diplomatique Chile, Rocío Alorda, presidenta del Colegio de Periodistas de Chile y moderó el director de El Siglo, Hugo Guzmán.

 

Pedro Santander:

“Hoy estamos en un momento contextual donde hay un malestar generalizado, vivimos una época de confusión, y ahí es donde la desinformación puede jugar un rol importante y central. Además, vivimos una época de cotidianidad algorítmica, donde todos estamos conectados a través de las pantallas. Todo esto hace que el tema comunicacional a diferencia de lo que ha ocurrido en otros momentos de la historia, tenga una importancia respecto a las dinámicas de lucha que tenemos que tomar, por eso es importante pensar desde la izquierda a las comunicaciones más allá del diagnóstico en la acción.

La izquierda latinoamericana enfrenta una debilidad superestructural asignada a una debilidad discursiva, que tiene mucho que ver con el afán totalizante del pensamiento revolucionario marxista que se ha difuminado, porque tendemos a explicar la totalidad. Hoy estamos con dificultad de pensar la totalidad con un lenguaje que convoque. También tenemos un problema cultural, es decir, toda la lógica posmoderna ha permeado buena parte de la izquierda y eso tenemos que enfrentarlo. Por ejemplo, con la Convención Constitucional, mientras nuestro sector hablaba de los seres sintientes, la derecha hablaba de la vivienda; cuando nuestro sector hablaba de la neurodiversidad, la derecha hablaba de la propiedad; entonces, esa lógica posmoderna que ha puesto a la izquierda en una suerte de escaparate identitario posmoderno neoliberal que no convoca a los sectores populares de la sociedad.

Estamos en una situación estructuralmente asimétrica, para lo cual tenemos que enfrentarla con una mirada propia. Primero, el tema de la agenda, aquello de lo que se habla en el ámbito comunicacional es lo que se habla en el ámbito social…y si el Gobierno quiere salir de un arrinconamiento (en la agenda) tiene que jugársela por una propuesta de alianza y coordinación contrahegemónica de medios y plataformas para coordinar agenda, para dar fuerza comunicacional e incidir.

Por otra parte está el rol del Presidente, porque cuando los gobiernos progresistas, de izquierdas, se instalan, es el único momento que tenemos de incidir respecto a la asimetría estructural y hacer cambios en el campo comunicacional. Es el momento de la ofensiva. Ahí el Presidente debe asumir un rol fundamental, tiene que convertirse en un interpelador, tiene que ser un enunciador y poner la agenda y eso es decisión política. La desinformación se enfrenta con fuerza comunicacional.

También está la situación de Televisión Nacional, donde existe la posibilidad de incidir, de armar equipos, de darle direccionalidad, colocar la agenda propia, los temas propios”.

Alejandra Matus:

“Tenemos la idea de que es posible combatir la desinformación, con la idea de que acá está la verdad, pero eso es impreciso, porque no existe la verdad absoluta, lo que sí creo es que la realidad que hoy muestran los medios está distorsionada por omisiones. En dictadura teníamos una concentración y una desinformación mayor a la de hoy y, sin embargo, se creó la oposición contra la dictadura con un sentido común antidictatorial. Los partidos políticos hacían política, educación e informaban, o sea, habían redes alternativas de comunicaciones, que hoy existen pero debilitadas, porque los partidos políticos dejaron de hacerlo, dejaron de educar y dejaron de informar, no tienen sus medios ni sus redes realmente. Y en eso hay algo que hacer o volver a hacer.

La solución también va por crear un sistema de medios saludables que lo tienen casi todos los países, incluso, donde hay neoliberalismo, con medios privados diversos y medios públicos. Cuando hay diversidad se produce una síntesis colectiva, donde hay capacidad de jerarquizar. Por ejemplo, no es que sea cierto o no, que se cometió una desprolijidad en el tema de los indultos, es posible que sea cierto, pero ¿es lo más importante? y en eso los medios hegemónicos son eficientes porque nos tienen a todos hablando de lo mismo y quizá para la gente no sea lo más importante.

Además, esos medios hegemónicos reciben el subsidio estatal, que es el avisaje, prácticamente todo el dinero del Estado en avisaje va para ellos. Hay una contradicción además en lo que defienden esos medios, y los que se identifican con ellos, porque están a favor de una Estado subsidiario, es decir, que subsidia al que menos tiene o que no tiene, y los que tienen, los que son poderosos, como esos medios, deben regirse por las leyes del mercado. Pero no, a esos grandes consorcios periodísticos el Estado los subsidia, les da casi toda la plata de avisaje, y a los que no tienen o tienen poco, el Estado no les da nada.

Hoy necesitamos tomar control de Televisión Nacional de Chile y el Gobierno aún no se hace cargo de esto, y eso impide que la sociedad tenga acceso a diversas comunicaciones, donde se pueda hablar de salud, educación, previsión, o de hablar de las cosas importantes y no de lo mismo como todos los otros medios. Y para eso solo se necesita voluntad política.

Los medios de comunicación educan e informan, por eso son tan importantes y por eso se tiene que abrir la agenda. A los medios de comunicación hay que dejarlos ser, tendemos a tener miedo a la confrontación de posiciones, pero hay que dejar que esos debates se den y que se den esos debates también en la sociedad para que se jerarquicen, eso es la libertad de expresión, pero sí debemos tener diversidad de contenidos. Que los medios se abran al debate es una forma de combatir la desinformación. Y también si educan, se informan con calidad”.

 

Víctor Hugo de la Fuente:

“Las falsedades de la prensa son tan antiguas como la prensa. La brutal concentración de la prensa de Chile no se da en ninguna parte del mundo. Es insólito que Chile sea el segundo país que tiene menor delincuencia en América Latina, pero los medios de comunicación insisten con la delincuencia y eso hace que en las encuestas la gente opine que Chile es el país más inseguro de la región, eso tiene que ver con desinformación.

Las redes sociales que por una parte permitieron la democratización de los medios, de las comunicaciones, por otra parte también tienen la peligrosidad de levantar mentiras totales con una habilidad total, donde envían a cada público lo que quieren escuchar, pero peor, envían las fake news, las desinformaciones, las tergiversaciones, informaciones incompletas que desinforman…Las plataformas dicen que no se pueden hacer cargo de lo que diga la gente porque es libertad de expresión, pero no podemos permitir las amenazas de muerte, discursos de odio, etc., se expandan sin que nadie se haga responsable.

La verdad es que no tenemos cómo enfrentar a las redes, no tenemos capacidad de asumir eso, porque vamos a algo que se dijo aquí, y es que no hay financiamientos, no hay subsidios.

Pero algo se puede hacer y se hace. Lo primero que tenemos que hacer en las redes es tener un pensamiento crítico, porque la gente reenvía contenidos sin cuestionarlos. Tenemos que jerarquizar, porque hay un exceso de información y tenemos que jerarquizar cuál de todas las informaciones enviar. Son muy importantes también los medios locales, populares, sindicales, porque tienen un pequeño nicho donde son consumidos.

También estamos llamados a promover valores y hoy vamos contracorriente, porque la situación política después del Rechazo fue un mazazo, pero seguiremos en ello”.

 

Rocío Alorda:

“Desde el Colegio de Periodistas hace años pensamos en el diagnóstico de la concentración de los medios, donde la falta de un ecosistema de medios de comunicación hoy se nota con mayor evidencia, o sea, todos los medios están en manos de empresas privadas y no hay mucha diferencia entre generar noticias o fabricar clavos, existe el mismo lucro, entonces, el problema es que necesitamos un sistema de medios diversos, con medios públicos, comunitarios privados. Por eso para nosotros fue tan importante incidir en el proceso de cambio constitucional, donde el Colegio de Periodistas aportó con al menos ocho articulados en la propuesta. Donde se garantiza la libertad de expresión, donde el Estado se hacía cargo de fomentar el pluralismo y los medios públicos. Este material sigue vigente y es un piso mínimo con el cual seguiremos insistiendo en cualquier proceso de cambio constitucional.

Otro elemento tiene que ver en cómo el Estado cambia ciertas lógicas para redistribuir el avisaje estatal, es clave que el Estado deje de entregar recursos a los medios que difunden discursos de odio contra el mismo gobierno. Hay muchas acciones que pueden realizarse sin contar con una ley de medios, nosotros creemos que sí debemos al menos debatir cómo el Estado garantiza pluralismo informativo, y eso se puede hacer entregando recursos públicos. Se debe pensar en las escasas políticas que hay para financiar alternativas comunicaciones, como el fondo de medios, que es un pequeño recurso que llega a programas de medios. Chile necesita una política de fomento para medios de comunicación, como se hace con la industria del cine y del libro. No podemos condenar a los medios más pequeños a sobrevivir con publicidad, con la lógica del mercado.

Hemos estado, también, en el Colegio de Periodistas, haciendo capacitación para que la sociedad sepa identificar la información veraz. Es muy importante para nosotros el cómo las audiencias se enfrentan a esa desinformación, porque es muy difícil controlar plataformas digitales, pero si podemos enseñar a las audiencias a tener las herramientas para saber si lo que lee es falso o es un discurso de odio. Creemos que es un derecho de la ciudadanía tener sus medios y recibir información veraz, por eso hay que pensar en la educación mediática, nosotros como Colegio vamos a empezar un proceso y por eso invitamos al gobierno que también piense en políticas para formación.

Estamos en un momento complejo que nos obliga a comprometernos de mejor forma para transformar esta realidad y estamos dispuestos a incidir en cualquier proceso que implique la democratización de las comunicaciones”.

Hugo Guzmán:

“Sobre desinformación y fenómenos como las ‘noticias falsas’ y distorsiones informativas, podríamos asegurar que los diagnósticos están hechos, los antecedentes están a la mano, el tema a esta altura es cómo se encara la desinformación y buscamos mecanismos, decisiones, medidas, iniciativas, que apunten a consolidar la información veraz, el acceso al conocimiento por parte de la ciudadanía, el acceso a multiplicidad de miradas y versiones y terminar con la unidireccionalidad informativa que impera en Chile y que es parte sutil de la desinformación.

Se mencionó que, en lo concreto, es claro que se deberían tomar medidas más decisivas en cuanto a la línea editorial y de contenidos de Televisión Nacional y que sea realmente un canal público, diferenciado del formato comercial y privado.

Se pueden tomar decisiones respecto a la distribución equitativa del avisaje estatal, lo que daría el soporte a medios alternativos, regionales (desvinculados de los consorcios periodísticos privados), comunitarios y sociales. No pedimos limosna. Pedimos el avisaje proporcional o equilibrado respecto a nuestros alcances, tirajes, incidencias. Teniendo en cuenta que en esta materia, en la inmensa mayoría de países, con gobiernos de distinto sello, también hay consideraciones de política comunicacional pluralista para conceder avisajes y subsidios, lo que en Chile no existe. A los medios alternativos nos siguen dando muy poco avisaje y las agencias privadas -que siguen manejando los dineros estatales- se demoran meses en pagar.

Hay que realizar todos los esfuerzos para el desarrollo de los medios contrahegemónicos, no empresariales y monopólicos. Que esos sigan existiendo, además tienen el respaldo de grupos financieros, pero hay que desarrollar y apoyar a “la otra prensa”, los otros medios. Porque los medios comunitarios, las radios y canales televisivos comunitarias, los medios regionales y sociales, los medios de corte político, los medios sindicales y académicos, feministas, tienen audiencia, tienen territorio, tienen espacio y contribuyen a combatir la desinformación. En ese apoyo tiene un papel que jugar la ciudadanía y las distintas orgánicas sociales y políticas de la sociedad, no sólo el Gobierno.

En encarar la desinformación es vital potenciar una agenda informativa propia, lo que nosotros llamamos “la soberanía informativa”. Desprenderse de alguna manera de la agenda impuesta por los medios oligopólicos y sus líneas editoriales. Eso significa relevar sucesos, instalar temáticas, construir relatos e improntas, buscar y acceder a insumos, generar creatividad editorial.

Es cierto que también ayuda que los medios alternativos, sociales, comunitarios estén coordinados y establezcan apoyos comunes. Eso lo hacen grandes cadenas periodísticas empresariales en América Latina. Son positivas las experiencias que ya existen. Pero claro, hay dificultades impensables. A nosotros, por ejemplo, nos excluyeron de un espacio de coordinación por estar vinculados a un partido político y la pregunta es, ¿entonces entre nosotros hay cercos en el concepto de sistema de medios plural y diverso?

Por último, como expresó Pedro Santander, la ofensiva comunicacional desde el campo progresista, libertario, de izquierda, transformador, es fundamental. Salir al camino con pautas, ritmos, prioridades, contenidos, sentidos, estética, que indiquen otro derrotero cotidiano o coyuntural en las comunicaciones, en el sentido amplio, creativo y de manejo complementario de plataformas y formatos, no podemos desechar ninguno, ni prenderle velitas solo a uno. Una ofensiva comunicacional incluye a medios soberanos y sociales, pero también a actores y actrices de la política, de la cultura, del mundo social, del sindicalismo, de lo legislativo, de los poderes locales.

Fotos: Simone Pavin, Noemí Flores.

 

 

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