Mal del siglo XXI

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Los minutos de publicidad van absorbiendo la parrilla programática y hasta los animadores o conductores de cualquier tipo de espacio están obligados a leer “menciones”, que no es más que sumarse al coro de vestales, artistas como Julia Roberts, Antonio Banderas, Valeria Mazza, Eva Longoria y otros astros y estrella de la pantalla o las pasarelas. A nivel nacional, figuran los actores Jorge Zavaleta, Cristián Arriagada y Mariana Di Girólamo; los animadores Pancho Saavedra, Rafael Araneda, los periodistas Julio César Rodríguez, Eduardo Fuentes, Julia Vial (recientemente despedidos de La Red) y el mismísimo ex senador de la República, Alejandro Guillier. Agregar que esta estación mantiene a sus trabajadores sin pago de remuneraciones por lo que no está asistiendo a sus labores y se están retransmitiendo programas.

José Luis Córdova. Periodista. Santiago. 20/12/2022. Nadie puede esperar que la televisión elimine o siquiera reduzca en parte la publicidad comercial pero algo muy diferente es llegar a zaherir a los televidentes con reiterados spots propagandísticos que constituyen una verdadera ofensa a la inteligencia y al buen gusto.

Es cierto que el marketing domina toda la industria televisiva y debemos soportar tandas de avisos con música y estética que dejan bastante que desear. Pareciera que la idea es idiotizarnos, adormecernos o irritarnos de tal manera que los mensajes que recibimos queden involuntariamente en nuestras mentes, hasta en forma subliminal.

Difícilmente podemos escapar de una bebida gaseosa, de una tintura para el cabello, de cremas para la piel, de automóviles último modelo, de perfumes para damas y varones, del ácido hialurónico (con propiedades verdaderamente maravillosas), así como de las legendarias pócimas de aloe vera o rosa mosqueta mostradas como “novedades”.

Los minutos de publicidad van absorbiendo la parrilla programática y hasta los animadores o conductores de cualquier tipo de espacio están obligados a leer “menciones”, que no es más que sumarse al coro de vestales, artistas como Julia Roberts, Antonio Banderas, Valeria Mazza, Eva Longoria y otros astros y estrella de la pantalla o las pasarelas. A nivel nacional, figuran los actores Jorge Zavaleta, Cristián Arriagada y Mariana Di Girólamo; los animadores Pancho Saavedra, Rafael Araneda, los periodistas Julio César Rodríguez, Eduardo Fuentes, Julia Vial (recientemente despedidos de La Red) y el mismísimo ex senador de la República, Alejandro Guillier. Agregar que esta estación mantiene a sus trabajadores sin pago de remuneraciones por lo que no está asistiendo a sus labores y se están retransmitiendo programas.

Como si todo esto fuera poco, a propósito de las recientes transmisiones del Mundial de Fútbol en Catar, se tomaron los minutos eternos y reiterativos de propaganda en pantalla, decenas de casas de apuestas -un negocio todavía irregular en Chile- invitando a los incautos a jugar dinero con los resultados de los partidos. Incautos e ingenuos confiaron en sus “conocimientos”, aconsejados por “famosos” locales, como los ex deportistas Marcelo Salas, Diego Rivarola, “Bam Bam” Zamorano, “Pato” Yáñez entre otros.

Así como las actuales aplicaciones de taxis “a la puerta” todavía no tienen una legislación correspondiente que permita su control ciudadano, los usuarios de las casas de apuestas no tienen a quién recurrir en caso de irregularidades, demora en los pagos, no funcionamiento del juego virtual por la consabida “caída del sistema”.

Recientemente algunos parlamentarios constataron la ilegalidad intrínseca y, tal como en el caso de las app para transporte, presentaron un proyecto de ley para su fiscalización, que lleva varios años de tramitación. En el caso de las casas de apuestas no tendría por qué ser más rápida su puesta en vigencia.

Mientras, el bombardeo de publicidad engañosa sigue su curso inalterable y perjudica preferentemente a las familias con hijos que -a propósito de la reciente Navidad- no tienen cómo escapar a los regalos de zapatillas de marcas, tecnología digital y otros productos que se imponen como necesidades urgentes e impostergables a nivel social.

El perjuicio ocasionado por los propagadores de estas ventas claramente prescindibles de productos innecesarios es tema de sicólogos, antropólogos y sociólogos sobre el comportamiento humano frente al fenómeno tele audio visual y su gigantes montaje en poderosas plataformas que superan a la televisión y llegan hasta nuestros hogares con el inofensivo celular o la tablet.

Es momento para que el Consejo Nacional de Televisión también recoja este clamor popular pero para ello es indispensable que algún televidente envíe un reclamo formal a la institución, así como también se puede hacer ante el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac).

Como en muchos de estos casos de abusos de publicidad, el asunto puede llevar a la justicia y los Canales de TV deberían normar las emisiones de propaganda sin afectar la conciencia de niñas, niños y adolescentes ni herir la sensibilidad de televidentes con sentido estético y ético que enfrentan este mal del siglo XXI.

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