Hernán Soto

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“Era un hombre erudito. Lector contumaz, devorando textos de las más diversas materias. Pocas veces he conocido a alguien con conocimientos tan profundos sobre el tema que viniera al caso. En la barraca del campo Río Chico de Isla Dawson, quedamos instalados uno junto al otro en literas altas y acostumbramos a tener largas conversaciones una vez acostados en la noche”.

Miguel Lawner (*). Santiago. 27/11/2022. Ha fallecido Hernán Soto, uno de los mejores amigos que yo haya tenido en mi vida, y circunstancias inevitables, me impiden acompañarlo en su funeral.

No conocía a Hernán hasta que ambos llegamos confinados como prisioneros de guerra a la Isla Dawson, junto con un grupo de altas autoridades del gobierno de Salvador Allende.

Hernán ejerció como Subsecretario de Minería durante todo el gobierno de la UP. Jugó un rol destacado en todo el proceso que condujo a la nacionalización de las compañías norteamericanas que explotaban los grandes yacimientos de cobre de nuestro país: la Anaconda Cooper Mining y la Kennecot Cooper Minig. Con este propósito, viajó a los Estados Unidos, a asesorar a Orlando Letelier, en ese entonces, nuestro embajador en los Estado Unidos.

La nacionalización del cobre es la más grande de las realizaciones del gobierno de Salvador Allende y ha entregado desde 1973 hasta ahora enormes recursos al erario nacional. Tal es su valor, que la dictadura militar, no se atrevió a acabar con este proceso, tal como lo hizo con el resto de las industrias nacionales: Iansa, Huachipato, Empresas de Agua Potable, etc., todas las cuales fueron repartidas en valores ridículos entre adeptos a la dictadura.

Hernán era un hombre erudito. Lector contumaz, devorando textos de las más diversas materias. Pocas veces he conocido a alguien con conocimientos tan profundos sobre el tema que viniera al caso. En la barraca del campo Río Chico de Isla Dawson, quedamos instalados uno junto al otro en literas altas y acostumbramos a tener largas conversaciones una vez acostados en la noche. Sus conocimientos eran asombrosos sobre el tema que viniera al caso, sin hacer alardes de nada. La modestia, puede decirse que estaba a la altura de su erudición. En las reuniones sociales, yo solía decir que Hernán se escondía detrás de la puerta, a fin de evitar que nadie notara su presencia y poder evadirse fácilmente en cualquier momento.

En la Isla Dawson, ambos contrajimos gran amistad con Orlando Letelier, y cuando circunstancias fortuitas, nos llevaron a enterarnos, hace pocos años, que Orlando había escrito un artículo fundamental poco tiempo antes de su asesinato, nos esforzamos por obtenerlo y darlo a conocer. Así es que junto a editorial LOM, publicamos en 2011 un libro titulado ORLANDO LETELIER, EL QUE LO ADVIRTIÓ.

El texto escrito por Orlando es trascendental por cuanto previó en forma increíblemente certera, las graves consecuencias que tendría el modelo económico neoliberal, instalado en Chile por la dictadura militar, país elegido como conejillo de indias, de una peste que se extendería al resto del mundo.

En los últimos años de su vida, Hernán trabajó como subdirector de la Revista Punto Final y también como miembro del equipo editorial de LOM Editores. Así mismo, realizó importantes trabajos de traducción.

Personalmente, he perdido a un amigo y a un camarada entrañable. No hay como sustituirlo. Ya era doloroso ir a visitarlo, cuando esta maldita enfermedad nos iba arrebatando una cabecita tan brillante.

Me abruma no poder acompañar a su familia en su última despedida. Les hago llegar a todos, mis condolencias más sinceras por su fallecimiento.

Adiós querido Hernán, hermano de dolores y de sueños.

Tu compañero Miguel Lawner. S.61.

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