“Hay que saber leer el alma de la gente, sus expectativas”: García Linera

Compartir

Incisivo,  proyectivo y también evaluativo, el ex vicepresidente de Bolivia y destacado intelectual de la izquierda latinoamericana, llamó a ese sector a ser “humilde” y estableció que “tenemos que saber encontrar la manera de entender al otro, sus necesidades y frustraciones, saber encontrar los rasgos colectivos y separarlos de los más individualistas que todos tenemos”. Advirtió que la extrema derecha y la derecha “han sabido encontrar el lenguaje y la manera de enmarcar un malestar social”. Frente a realidades como el alza del costo de la vida, que se vive en Chile, apuntó que “la inflación es un cementerio de proyectos. Las izquierdas siempre han tenido problemas con ella”. Sobre los procesos que se viven en la región, marcados por triunfos y derrotadas electorales, el académico estableció que “lo que vemos hoy son victorias cortas y derrotas cortas”, y que la llamada “ola progresista” hoy es “más administrativa” y la anterior fue “más rupturista”.

Equipo “El Siglo”. Santiago. 15/11/2022. Álvaro García Linera, ex vicepresidente de Bolivia, académico y reconocido intelectual de la izquierda latinoamericana, estuvo en el auditorio “Salvador Allende” de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC), inaugurando el Seminario “Neoliberalismo y Derechos Humanos: Debates desde la teoría crítica latinoamericana”. Ahí dictó la charla “Declive del ciclo económico de acumulación mundial” pero, sobre todo, dio una mirada incisiva, evaluativa y proyectiva de los procesos en la región. Estos son párrafos destacados de su exposición.

 

“Nuevos horizontes predictivos”

“¿Que sucede cuando los marcos culturales con los que la sociedad se organiza se diluyen? El horizonte predictivo se derrumba y nos vemos enfrentados a una vorágine de acontecimientos. Eso pasa hoy en el mundo. El libre mercado y la globalización ofrecían un destino hacia el cual nos dirigíamos y este era el espíritu dominante del planeta. Nadie podía afirmar algo distinto, el mundo era así y así se organizaba el mundo. Resulta ahora que ninguno de estos credos que se impusieron por 40 años resuelve los problemas actuales. Estas leyes universales han comenzado a desdibujarse. Hoy estamos frente a un envejecimiento y un envilecimiento del neoliberalismo. Vemos un desquiciamiento cognitivo entre las certidumbres imaginadas y lo que tenemos enfrente. No se puede devolver la magia y la credulidad y ya no se puede predecir a dónde va la historia”.

“Cuando hay un vacío de porvenir quedamos navegando en un presente sin futuro, lo que se traduce en un desasosiego global. La época liminal es el intermedio (categoría de “tiempo liminal” empleada por el antropólogo británico Victor Turner), la suspensión del tiempo social donde el tiempo físico se comprime en una vorágine de acontecimientos, pero el tiempo social parece estar detenido. El acontecimiento liminal señala el fin de una era, pero no como avance gradual sino como corte abrupto o vacío que puede extenderse por años o décadas”.

“Las propuestas de nuevos horizontes predictivos que emergen en el seno de las clases plebeyas tienen la probabilidad extraordinaria de ponerse a prueba ante la emergente disponibilidad social a adoptar nuevos esquemas cognitivos…este ‘tiempo liminal’ representa un espacio exclusivo para comprender la dinámica interna del declive y la formación del orden político, económico y subjetivo de las sociedades”.

 

Las izquierdas, la derecha y la extrema derecha

“Las izquierdas ( ) experimentan un ‘renacimiento centrífugo’ donde reivindican la justicia social pero no proponen caminos viables que permitan alcanzar un futuro que luce cada vez más esquivo. Todas estas propuestas son parte de un caos general que no logra formar un proyecto duradero. Lo que vemos hoy son victorias cortas y derrotas cortas, donde no hay por el momento hegemonías de proyectos a largo plazo”.

“¿Cómo pasar de eso a proyectos más revolucionarios?…Hay mil medidas…más que el programa revolucionario para superar el capitalismo, se debe pensar en cuál es el programa que permita, del lado de la justicia social, del lado de lo colectivo, de lo común, enfrentar los problemas que más les importan ahora a las personas, como la inflación, el trabajo y la seguridad”.

“Más democracia es mayor bienestar para la gente. Yo quiero, en lo personal, llegar a una sociedad que supere el capitalismo, pero hay que avanzar paso a paso con la gente, encontrando en la gente la parte más asociativa que apunte a más democracia”.

“Estamos presenciando la formación de un nuevo modelo de legitimación, una disputa por el poder entre variantes post fascistas, reformistas y revolucionarias que en algún momento se dirimirá a favor de aquellas propuestas que logren movilizar a la mayoría en torno a nuevo ejes o ideas fuerza”.

“Los momentos de repliegue y contracción que no son perpetuos. Hay cosas que no han sido resueltas y no debemos olvidar que la extrema derecha obtiene la votación que recibe porque hace una lectura eficiente del malestar social. La molestia se manifiesta mediante el voto y la calle y el/la activista debe ser capaz de moverse en simultáneo. No te saltes los pasos necesarios de pedagogía, hay que ser humildes para articular lo que las personas están viviendo”.

“Hay que saber leer el alma de la gente, sus expectativas. Tenemos que saber encontrar la manera de entender al otro, sus necesidades y frustraciones, saber encontrar los rasgos colectivos y separarlos de los más individualistas que todos tenemos. Ahí uno viene y lo empaca de una manera clara y atractiva”.

“Las extremas derechas tienen la votación que tienen porque, a su manera, leen el malestar…han sabido encontrar el lenguaje y la manera de enmarcar un malestar social”.

“Ahora hay una derecha reconstituida, enfurecida y organizada, que incluso se toma las calles y las redes…Antes estaban abatidas y ahora están reconstituidas, más rabiosas y más consistentes”.

 

Olas y procesos en América Latina

“En América Latina estamos en un momento de transición, que no va a ser lineal, que va a estar atravesado por el despertar social, la acción colectiva, y por momentos de repliegue y contracción, de debilitamiento y fragmentación”.

“Los malestares…se pueden expresar mediante el voto, la calle, los rumores, los estados de ánimo, y múltiples maneras, siendo el más extraordinario y creador de porvenir el de la calle…quien tenga la capacidad de proyectar algo duradero, va a lograr ensamblar con las expectativas de la gente, en la calle y en el voto”.

“Creo que va ser una década bien intensa, porque es un problema mundial. El mundo no tiene horizonte ni el continente tiene horizonte. Uno que se intentó construir en la primera oleada progresista, que hizo su esfuerzo, pero no tuvo repercusiones en el mundo. Y por eso también llegó a un límite”.

“En la primera oleada (progresista) éramos más rupturistas y en la segunda somos más organizadores del orden político…antes había que patear el sistema político y ahora hay que ordenarlo, con nosotros, y formar parte de aquello…En esta dicotomía, también se posicionan los opositores”.

“Esta segunda oleada de izquierda progresista, en tanto no se modifique el tablero, tendrá un momento de hegemonías cortas, de victorias cortas. Quizá, con excepción de México, que podría tener un ciclo largo de 15 años, en el resto de América Latina, si no se modifica cierta correlación de fuerzas, estamos ante un ciclo corto, una hegemonía corta, acompañada de una hegemonía corta de los sectores conservadores también”.

 

“La inflación es un cementerio de proyectos”

“Durante 40 años la izquierda no volvió a Bolivia. La inflación es un cementerio de proyectos. Las izquierdas siempre han tenido problemas con ella. Salvo contadas excepciones, siempre han sido derrotadas por la inflación y las derechas aparecen con más fuerza porque dicen: ¡El culpable fue él!”.

“Menciono la inflación porque, junto con la recesión, son los escenarios privilegiados de los momentos de transición de ciclo económico, político y cultural. Y como lo fue en años anteriores, también lo es hoy”.

“Ojo, ustedes no la tienen todavía, pero en sociedades donde hay una inflación muy elevada, un líder capaz de dirigirnos a salir de esa inflación es la salida éxitos…la izquierda siempre ha tenido problemas con la inflación, con excepciones…”

“Cuando se dispara, la inflación es un cementerio de proyectos. Y hay que tener mucho cuidado”.

 

Plebiscito chileno

“En Bolivia tuvimos una campaña de demonización donde decían que te iban a quitar las casas, el derecho a educar a los niños y que iban a reconvertir las iglesias. Este ambiente mediático muy adverso que envenena el proceso no se inventó acá. La novedad es cómo se enfrentó eso. Y creo que la salida de enfrentarlo con buenos modales fue un gran error”.

«Estoy un poco triste con lo que ha pasado acá, ¿pero saben?, era previsible. Ni han enfrentado acá cosas que no hayan pasado en el continente, nada nuevo. No soy de los que tienen una lectura de que los medios de comunicación fueron los malvados, siempre lo son. Que el proceso constituyente haya enfrentado un ambiente mediático muy adverso, lleno de injurias, de mentiras, de falsedades».

¿Saben por qué es triste? Porque una Constitución refleja una correlación de fuerzas de las distintas clases sociales. Esta Constitución se dio en un momento de ascenso de lo popular, de lo plebeyo, que modificó la correlación de fuerzas. Y si esa Constitución de aprobaba, iba a permitir que, aun en los momentos en que haya repliegue social, esa correlación de fuerzas era un pivote que tenía que reproducirse en cada estructura normativa posterior, cada ley, cada decreto».

 

Deja una respuesta