Retrato de la intolerante y peligrosa arremetida contra las y los comunistas

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La sucesión  de ataques y cuestionamientos a integrantes del Partido Comunista, y noticias falsas sobre posiciones de la colectividad. La aparición de acusaciones de que el PC busca “el control sobre la libertad de las personas” y que actúa “fomentando o justificando la violencia”. La aseveración de que la diputada Karol Cariola es una “marxista-leninista, negacionista de la violencia, porrista de dictadores”. Hubo un señalamiento de que el PC “siempre ha tenido como objetivo intervenir en nuestras Fuerzas Armadas” y se indicó que un subsecretario comunista en Interior, sería “un peligro para la seguridad de la nación”. La afirmación de que la colectividad de la hoz y el martillo “avala y justifica la violencia”. Frente a esas situaciones, el diputado DC, Eric Aedo, ironizó: “Yo le pido al Partido Comunista que no juegue a ser víctima”. La legisladora Carmen Hertz, advirtió que “estamos en una atmósfera de anticomunismo perverso y extremadamente peligroso para la democracia”.

Equipo “El Siglo”. Valparaíso. 04/11/2022. “Vía chilena al macartismo(*). Los comunistas no pueden presidir la cámara, no pueden ser subsecretario de interior, no deben ejercer sus funciones como subsecretario de FFAA…cuánto falta para la proscripción?”. El Twitter de la periodista Yasna Lewin dio cuenta de una sucesión de episodios -hubo más- de vetos y cuestionamientos a militantes del Partido Comunista (PC) registrados en los últimos meses.

Primero fueron las descalificaciones a la profesora Bárbara Figueroa por su nombramiento como embajadora en Argentina; luego pretendieron instalarse reticencias por las dos ministras comunistas, Camila Vallejo y Jeannette Jara; luego vino el bochorno del fallido nombramiento de Nicolás Cataldo como subsecretario de Interior; un par de semanas después, una andanada de acusaciones desde el mundo político y militar contra Galo Eidelstein, subsecretario de las Fuerzas Armadas, por una acción administrativa propia de su cargo; entre medio, descalificaciones a Guillermo Teillier y Marcos Barraza por el papel de las y los comunistas en la Convención Constitucional; se quiso sacar de la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara Baja, a Lorena Pizarro; la guinda de la torta, la operación política destinada a evitar que Karol Cariola, fuera elegida presidenta de la Cámara de Diputadas y Diputados, pese a existir un acuerdo explícito respecto a eso.

Todas y todos militantes comunistas elegidos por voto ciudadano o asignados a cargos de Estado de acuerdo a las normas institucionales. Blanco de ataques destinados a debilitarlas y debilitarlos en sus funciones, como a restringirles posibilidades de asumir tareas de Estado, con la mira de torpedearlos y sacarlos.

De acuerdo a informaciones recabadas, militantes comunistas en distintos espacios oficiales y públicos, de organizaciones gremiales, a niveles regionales y comunales, y en otros ámbitos, han sido blanco de ataques, exclusiones y estigmatizaciones. Recientemente, el periódico El Siglo fue excluido de una instancia de medios de prensa por “estar vinculado al Partido Comunista”.

En entrevista con Radio Universidad de Chile, la diputada del PC y abogada de derechos humanos, Carmen Hertz, advirtió que “estamos en una atmósfera de anticomunismo perverso y extremadamente peligroso para la democracia”.

 

Indicadores del ideario anticomunista

En un lapso de 48 horas, el diario La Tercera publicó dos columnas que describen y sintetizan el ideario anticomunista que se ha ido instalando en estos meses, en un cuadro no visto desde la persecución al PC en los tiempos de la dictadura que dejó cientos de integrantes de esa colectividad ejecutados o desaparecidos.

El abogado Cristian Valenzuela, vinculado a la extrema derecha del país, sostuvo en un artículo que la diputada Karol Cariola es una “marxista-leninista, negacionista de la violencia, porrista de dictadores, y lideresa de una fracasada propuesta constitucional”. Aseveró que la congresista “es un peligro para la democracia”. Justificó “el encono en su contra” por su promoción de “la expropiación de fondos de pensiones” de chilenas y chilenos.

Otro abogado, Álvaro Ortúzar, un vocero de grupos ultraconservadores, escribió en La Tercera, al día siguiente de Valenzuela, que para el PC “la obtención del poder político y el control sobre la libertad de las personas son credos que han permanecido inalterables en el tiempo”. Afirmó que las y los comunistas buscan mantener “viva la llama de la pobreza, de la desigualdad, de la lucha contra el capitalismo y fomentando o justificando la violencia”. El abogado aseguró que el PC, en la propuesta de nueva Constitución, promovió “normas refundacionales…que transformaban a Chile en un puñado de naciones, en que el Estado adquiría el control político total, y regía el destino de las personas socavando su libertad”.

Frente a ese tipo de aseveraciones, que incluyen mentiras comprobadas, y situaciones como el veto para que Karol Cariola pudiera ser electa presidenta de la Cámara Baja, el coordinador de la bancada parlamentaria de la Democracia Cristiana (DC), Eric Aedo, dijo ante la prensa que “yo le pido al Partido Comunista que no juegue a ser víctima”. Añadió que “aquí no hay vetos, no hay persecución”, después de que él personalmente le exigió al PC que diera la espalda a una querella de la Comisión Chilema de Derechos Humanos en contra de Sergio Micco, ex director del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) por no cumplir con sus obligaciones en el marco de la revuelta social de 2019, o en caso contrario, la DC no respetaría el “acuerdo administrativo” para que la legisladora comunista asumiera la presidencia de la Cámara Baja.

A raíz de la solicitud que hizo el subsecretario Eidelstein en cuanto a currículum en la Unidad de Estudio de las Fuerzas Armadas (FFAA) -luego se refrendó la calidad institucional y la atribución de la autoridad-, la diputada de Renovación Nacional (RN), Camila Flores, declaró que “el Partido Comunista siempre ha tenido como objetivo poder intervenir en nuestras Fuerzas Armadas y hoy día, a través de su subsecretario, se pretende hacer carne este sueño que tienen hace muchos años en Chile”. El legislador del mismo partido, Miguel Becker indicó que “tenemos la mayor de las preocupaciones con la intervención que pretende hacer la Subsecretaría. Porque sabemos que detrás de todas estas intervenciones está el Partido Comunista”.

El mundo militar no estuvo ajeno a esta andanada contra el PC. Ex altos oficiales de las FFAA, como el almirante de la Armada Rodolfo Codina, el general de brigada del Ejército Enrique Slater, el vicealmirante de la Armada José Miguel Romero, y el general del aire de la Fach, Osvaldo Sarabia, emitieron una declaración pública donde apuntaron que la gestión de Galo Eidelstein genera “preocupación” que “se basa en la percepción que detrás de lo solicitado, exista una probable intención política de intervenir en la formación del personal militar, afectando con ello las características apolíticas de las Fuerzas Armadas”.

En una clara demostración de la doctrina militar chilena que coloca en un nivel inferior al estamento civil, los ex altos oficiales señalaron que de concretarse las medidas supuestamente emanadas de la Subsecretaría dirigida por un comunista, “se vería afectada la formación profesional y valórica de los integrantes de las tres instituciones, los que por las particulares características de la función Defensa, requieren de procesos y contenidos académicos diferentes al resto de la  ciudadanía, ya que…solo en la profesión de las armas, se jura defender a la Patria”.

En una nota del suplemento de Reportajes de El Mercurio, sin citar una fuente directa, en la línea de instalar percepciones negativas sobre el PC, se indicó: “‘Pasamos de estado de emergencia a estado de shock’. Así recuerda un integrante de las Fuerzas Armadas la sensación que hubo, tanto entre funcionarios activos como entre los retirados, cuando se supo, el 1 de febrero de este año, que el nuevo subsecretario de FF.AA. sería el ingeniero, académico y profesor comunista Galo Eidelstein”.

Cuando en horas de la mañana del 6 de septiembre pasado se supo que el militante del PC, Nicolás Cataldo, sería el nuevo subsecretario de Interior, se emitieron declaraciones como la del excandidato presidencial de la ultraderecha, José Antonio Kast, quien afirmó que ese nombramiento constituía “un peligro para la seguridad de la nación”.

El jefe de la bancada de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Jorge Alessandri, advirtió que “esta persona será declarada persona no grata en el Congreso”. El diputado de Evópoli, Francisco Undurraga, haciendo una amenaza desde el conglomerado de derecha, manifestó que nombrar a Cataldo “es en la práctica poner un muro de diálogo con Chile Vamos”. La ex dirigenta de la UDI y convencional ultraconservadora, Marcela Cubillos, sintetizó el pensamiento de su sector político: “Gobierno le da la espalda a los ciudadanos. Principal preocupación es la violencia y designa un militante del Partido Comunista, que avala y justifica la violencia, a cargo de la seguridad de los chilenos”.

Para comprender mejor el contexto de lo que desde el PC se señala como “una clara campaña anticomunista” en estos meses, está el editorial de El Mercurio del 30 de octubre, dedicado al Partido Comunista en la coyuntura pero con alcances más estratégicos. De partida, se dio por hecho que las actuaciones de los comunistas “justifican con creces las aprensiones de distintos sectores políticos y de la sociedad sobre ellos”…

Se estableció como situaciones cuestionables, que el PC haya pedido la renuncia del ex presidente Sebastián Piñera en la crisis de 2019, que haya “naturalizado la persecución judicial de sus adversarios políticos”, que varias de sus diputadas respaldaran “la insólita e injustificada querella por encubrimiento contra Sergio Micco” (ex director del INDH), y se criticó la actuación del PC en la Convención Constitucional destinada a “radicalizar el proceso”. Se agregó que el programa del ex candidato presidencial del PC, Daniel Jadue, “suponía una amenaza a la libertad de expresión”. También se destacó en el editorial que se enviara un saludo al Presidente de China, Xi Jinping, resaltando la validez del “socialismo con peculiaridades chinas, con bases teóricas del marxismo-leninismo”.

Los periodistas de El Mercurio, a cargo de la sección editorial, plantearon: “Todavía el comunismo chileno reivindica no solo el marxismo, sino que también el leninismo, que en lo central supone una dictadura del proletariado, la existencia de un partido único, el empleo de la violencia y el terror…”. Y se instruyó: “Una profunda renovación de ese partido sigue siendo una tarea pendiente para la democracia chilena”.

 

Actitudes solapadas

La notoria escalada anticomunista se exterioriza en los sectores de derecha, ultraderecha,  democratacristianos y liberales. Pero de acuerdo a consultadas realizadas y declaraciones más bien implícitas, las posturas confrontacionales hacia el PC están presentes en sectores del oficialismo y en segmentos políticos que se autocalifican de centro.

El asunto es delicado en algunos ámbitos, como la confirmación de que cuando se produjeron situaciones como la de Cataldo, Eidelstein y Cariola, personeros y legisladores de los conglomerados Apruebo Dignidad y Socialismo Democrático, de la Democracia Cristiana, habrían expresado reservadamente posturas que se sumaban a la derecha, apuntando a la no conveniencia de respaldos a figuras comunistas en aras de preservar estabilidades y “no hacerle ruido al Gobierno”. “Es la vieja artimaña de querer tener lejos a los comunistas”, comentó un parlamentario de la oposición.

La instalación comunicacional de que el país “no quiere los extremos”, promovida por grupos como Amarillos o del autodenominado Partido Demócrata, apunta a colocar en un lado al Partido Republicano, de extrema derecha, y al otro al Partido Comunista, como si fuese de extrema izquierda, en una distorsión respecto a los papeles que están jugando en el escenario político.

Los hechos han sido paradójicos, porque desde sectores de la derecha y otros vértices políticos, medios de prensa y articulistas, se ha querido establecer que las y los comunistas tienen mucha influencia en el Presidente Gabriel Boric y en el Gobierno, que ejercen presiones, que imponen condiciones y que hacen exigencias sobre el cumplimiento del programa. Todo lo cual ha sido desmentido por dirigentes y legisladores del PC.

También hay situaciones contradictorias, como colocar en el tono de escándalo y divisiones internas, posturas críticas de personeros como el alcalde Daniel Jadue, o votaciones donde la bancada parlamentaria comunista no vota igual, que expresan discusiones y distintas miradas, que rompería con la majadera afirmación de que dentro del PC no se discute y no se discrepa.

 

La “asonada anticomunista”

La diputada y presidenta de las Juventudes Comunistas (JJCC), Daniela Serrano, dijo a la prensa, en todo este marco, que “lo peligroso es esta asonada comunicacional anticomunista que se nos puede hacer peligrosa para la convivencia política”.

Karol Cariola manifestó que “una vez más nos toca vivir las consecuencias de la persecución y asedio por defender nuestras ideas y convicciones”.

Refiriéndose al veto impuesto en el Parlamento y tácitamente a otros episodios, en un comunicado de la colectividad de la hoz y el martillo se expresó que “no es sano para la convivencia política ni para la democracia de nuestro país” esta seria de situaciones de tono anticomunista. En esa línea, el presidente de la colectividad, Guillermo Teillier, sostuvo que “no pueden haber vetos al PC, cualquiera sea el subterfugio que se busque”.

La diputada Lorena Pizarro, y antigua dirigenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, ante el intento de quitarla de la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara Baja, dijo que “lo que estamos enfrentando es una arremetida de la extrema derecha que busca, bajo cualquier subterfugio, avanzar en consolidar su posición en esta Cámara”.

El historiador Rolando Álvarez, en entrevista con ElSiglo.cl, dijo que “el anticomunismo tiene una larga data en la historia de Chile, tiene distintas características, se expresa claramente en el mundo conservador, también en sectores incluso de izquierda. La reticencia anticomunista tiene variadas expresiones, variadas fórmulas”.

Sostuvo que “los episodios que hemos visto estos días, tienen que ver con el anticomunismo y las concepciones que tiene la derecha respecto a la política. Son los límites de la democracia chilena que se expresan en estos vetos que se hacen a un dirigente o una autoridad de tal o cual característica en ciertos espacios de poder”. Enfatizó: “¿Por qué unos tienen derecho a incidir y otros no? El derecho a veto que tiene la derecha todavía está presente, y claramente después del resultado del plebiscito del 4 de septiembre, claramente la derecha se sintió empoderada para seguir implementando los vetos”.

(*)Macartismo. El término surge de las posiciones anticomunistas y operaciones represivas y legales contra miembros del Partido Comunista, promovidas por el senador estadounidense Joseph McCarthy, que generó miedo, persecución y hostilidad a quienes fuesen comunistas, promoviendo la proscripción del PC.

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