ANÁLISIS. El anticomunismo, arma habitual para agredir la democracia

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El fascismo crece en Chile, como desafortunadamente ocurre en otros lugares del mundo. Su arma preferida es el anticomunismo a fin de dividir a las fuerzas democráticas. Hoy día, está llegando a extremos francamente peligrosos.

Miguel Lawner (*). Santiago. 14/10/2022. El anticomunismo siempre ha sido un arma utilizada por quienes se proponen desprestigiar o atentar contra los regímenes democráticos. En Chile, hoy día, está llegando a extremos francamente peligrosos. Se objeta la designación de un Subsecretario del Interior, sólo por su condición de militante del PC. Lo mismo ocurre con el actual Subsecretario de FFAA, llamando al escándalo, porque ha solicitado información respecto a los profesores y el contenido de los cursos teóricos impartidos en la Escuela Militar. ¿Habría análoga conmoción, si dicha petición hubiera sido formulada por un demócratacristiano o un militante de la UDI? Por último, citemos la solapada campaña para desconocer el acuerdo de los comités parlamentarios para que Karol Cariola asuma la próxima Presidencia de la Cámara de Diputados. Recordemos que, en la última elección parlamentaria, Karol obtuvo la primera mayoría nacional.

En la historia de Chile, el Partido Comunista es el único partido político que jamás ha estado involucrado en golpes de Estado, o que ha propiciado o amparado represiones, relegaciones o cualquier persecución de tipo político.  ¡Nunca!

El resto de los partidos políticos: Demócrata Cristiano, Socialista, Radical, Democrático, Agrario Laborista, UDI, Renovación Nacional, Liberal y Conservador durante el Siglo XX, o Pipiolos y Pelucones en el Siglo XIX; todos, sin excepción, promovieron o ampararon, en algún momento, golpes de Estado, guerras civiles, masacres de trabajadores o practicaron el genocidio de pueblos originarios en la Patagonia; pusieron fuera de la Ley a sus adversarios políticos, o los encarcelaron y relegaron a zonas remotas. No estoy hablando del período de la dictadura de Pinochet. No…me refiero a regímenes supuestamente democráticos, desde los albores de la República hasta nuestros días.

Solo el Partido Comunista es el único que puede exhibir sus manos limpias. Nadie puede adjudicarle un solo acto semejante, desde sus orígenes hasta nuestros días, salvo que se pretenda juzgarlo por haber promovido la formación del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, haciendo uso del legítimo derecho a la rebelión popular contra un régimen despótico. En la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, este derecho está admitido implícitamente en su Preámbulo. ([1])

El Partido Obrero Socialista fue fundado en Iquique el año 1912 bajo la dirección del obrero tipográfico Luis Emilio Recabaren, quién le dio, desde sus inicios, el sello democrático e intransigente defensor de los derechos de los trabajadores. Más tarde, durante su IV Congreso realizado el año 1922, tomó el nombre de Partido Comunista, que conserva hasta ahora, cuando ha cumplido algo más de 100 años de vida.

Durante su historia, el PC ha sido víctima de numerosas persecuciones, por su intransigente lucha en defensa de los trabajadores. Fue puesto fuera de la Ley durante el primer gobierno de Carlos Ibáñez (1927-1931) y varios de sus dirigentes, incluido quién fuera más tarde su Presidente, el legendario líder pampino, Elías Lafertte, fueron confinados por tiempo indefinido a las islas de Juan Fernández.

Más tarde se repitió lo mismo, durante el mandato de Gabriel González Videla, presidente electo en 1946, a quién el PC apoyó en su campaña electoral. Sin embargo, un año más tarde, el presidente traidor, obtuvo del Parlamento chileno la dictación de la Ley de Defensa de la Democracia, que ilegalizó al PC durante casi diez años, ya que solo fue derogada en 1958, al término del mandato de Carlos Ibáñez del Campo.

Al amparo de la Ley mencionada, que pasó a la historia como la ley maldita, un gran número de militantes del PC y de dirigentes sindicales, fueron relegados a un campo de concentración ubicado en Pisagua, que se mantuvo abierto durante tres años. Doscientos mil trabajadores fueron exonerados de la administración pública y un número análogo fue borrado de los Registros Electorales.

En la historia más reciente, recordemos las persecuciones sufridas por el PC durante la dictadura cívico-militar encabezada por Pinochet, que significaron la detención, tortura hasta la muerte y desaparición de dos direcciones clandestinas del PC, además del confinamiento y tortura de miles de sus militantes en diferentes campos de concentración. Agreguemos, por último, el enorme número de familias de militantes comunistas, enviadas al exilio.

No obstante esta historia regada por múltiples persecuciones, el PC de Chile ha sabido mantener sus principios ideológicos, su cohesión interna y su influencia en múltiples sectores de la sociedad.

El PC se ha esforzado siempre por generar coaliciones políticas que permitan generar mayorías capaces de legislar o gobernar en beneficio de los intereses populares. Fue fundamental en la creación del Frente Popular el año 1938, junto a los partidos Socialista y Radical, que permitió la victoria del Presidente Pedro Aguirre Cerda en las elecciones presidenciales celebradas ese año y contribuyó a la exitosa gestión del mandatario, que gobernó bajo el lema Gobernar es Educar y que, además, dio comienzo al proceso de industrialización del país.

Más tarde, saliendo del severo período clandestino impuesto por González Videla, promovió en 1956 la creación del FRAP (Frente de Acción Popular), integrado por varios partidos políticos de izquierda, coalición que allanó el camino para la formación de la Unidad Popular, que condujo a la victoria a Salvador Allende, en las elecciones presidenciales efectuadas el año 1970.

Siempre que el PC pasó a integrar algún gobierno, colaboró seriamente con el apoyo de sus cuadros políticos y profesionales. Nadie puede impugnar un solo acto de deslealtad durante los gobiernos en los cuales el PC asumió responsabilidades de gobierno: Pedro Aguirre Cerda, Salvador Allende, Michelle Bachelet y actualmente con Gabriel Boric.

El fascismo crece en Chile, como desafortunadamente ocurre en otros lugares del mundo. Su arma preferida es el anticomunismo a fin de dividir a las fuerzas democráticas. Es nuestro deber hacer lo imposible por detenerlo y desenmascarar sus verdaderos objetivos.

Neruda cierra su libro Canto General, con el poema “A mi Partido”, del cual cito sus últimas estrofas:

Me hiciste adversario del malvado y muro del frenético.

Me has hecho ver la claridad del mundo y la posibilidad de la alegría.

Me has hecho indestructible porque contigo no termino en mi mismo.

[1] Dice así: “Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”
(*)Miguel Lawner, arquitecto chileno, Premio Nacional de Arquitectura 2019, director ejecutivo de la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU) durante el Gobierno de Salvador Allende

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