La primera patada de la derecha

Unilateralmente los partidos conservadores decidieron no concurrir a la reunión acordada y programada con el oficialismo para continuar con el proceso para tener nuevo texto constitucional. Además, fijaron por cuenta propia cuál debe ser la pauta a seguir, exigiendo que no participe nadie del Gobierno y reducir participaciones de partidos.

Equipo “El Siglo”. Santiago. 13/09/2022. Se produjo el primer golpe de los partidos de la derecha al proceso destinado a contar con un nuevo texto constitucional. De manera unilateral decidieron no concurrir a la acordada y programada reunión, este jueves, con las colectividades del oficialismo para continuar con el proceso y fijaron una pauta propia que, en teoría, debe ser aceptada.

La patada a la mesa vino en una carta firmada por Javier Macaya, Francisco Chahuán y Luz Poblete, presidentes y presidenta de la Unión Demócrata Independiente (UD), Renovación Nacional (RN) y Evolución Política (Evópoli), respectivamente. Ahí exigieron que “se recalendarice” el itinerario del proceso, que “se reconsidere la composición de la instancia” de conversación y que “sea de exclusiva participación parlamentaria sin la presencia del ejecutivo”, es decir, dejar fuera a representantes del Gobierno.

La derecha siguió atribuyéndose para sí el “elocuente triunfo de la opción Rechazo en el plebiscito”, lo usó en esta ocasión para restarse de la reunión agendada formalmente y hacer sus exigencias unilaterales.

Una de las imposiciones a la instancia acordada para impulsar el proceso que viene en torno de canalizar una nueva Constitución, en el marco del Parlamento y con personeros de los partidos con representación parlamentaria, es que algunos de ellos no tengan la misma representación. Es así que la UDI, RN y Evópoli plantearon que la instancia de conversación “exprese la proporcionalidad de la representación que los diferentes partidos tienen en el Congreso Nacional para tomar la decisión de reforma constitucional que habilita el proceso”.

De acuerdo a fuentes parlamentarias, esa sería una de las condiciones que se impuso desde sectores duros de las colectividades de derecha. Fue comentario obligado en el espacio legislativo, en medios de prensa y entre analistas, que esta carta pateando la mesa, es una primera consecuencia de las posiciones que hay dentro de la oposición por frenar el proceso constituyente actual e incluso llevarlo a un punto de fracaso.

Más si se considera que, según dirigentes y legisladores de la derecha, el origen de estas exigencias serían declaraciones de la vocera de La Moneda, Camila Vallejo, y las afirmaciones de parlamentarios del oficialismo respecto a acuerdos que se habrían tomado en la primera reunión, que después desde la oposición se quisieron desmentir.

“Si esas fueran las razones, bastaba cuestionarlo y seguir adelante, pero frenan todo y generan un impasse en este trámite democrático” comentó una diputada. “Están cambiando las reglas del juego a su pinta”, indicó un legislador.

 

Ratificación de imposiciones

Ratificando el tono de imposición, el presidente de RN dijo ante la prensa que “hemos tomado una decisión de no asistir (a la reunión acordada este jueves)” y que “hemos pedido una reprogramación, hemos pedido además que se rebaraje quiénes están en esa mesa” de diálogo.

En la línea de atribuirse el 61% del Rechazo, Chahuán dijo que “los partidos del oficialismo demuestran que no se ha aquilatado el resultado del 4 de septiembre y en ese contexto nosotros no asistiremos a esa reunión”.

Resulta que el lunes, los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputadas y Diputados, Álvaro Elizalde y Raúl Soto, respectivamente, hablaron de acuerdos que se habían tomado en el primer encuentro sobre el proceso constituyente que viene, y sorpresivamente los representantes de derecha indicaron que eso no era así. Luego, Camila Vallejo, comentó públicamente que “la suma de voluntades de los distintos partidos ha logrado encauzar democráticamente este nuevo proceso constituyente que tendrá un órgano electo, con independientes, pueblos originarios, paritario y con apoyo de expertas y expertos”, lo que tampoco les pareció a los representantes de la oposición. Y a partir de eso, este martes trabaron todo y, de paso, pusieron exigencias unilaterales.

El presidente de la UDI deslizó otros vetos que pueden venir. “Para nosotros -advirtió- es muy importante tener conversaciones con las personas que se construyó ese triunfo”, el del Rechazo. Haciendo tácita alusión a grupos como Amarillos y segmentos de la Democracia Cristiana, apuntó que “hay personas que desde la centroizquierda aportaron al Rechazo así que tener conversaciones con ellos es muy importante”. Eso iría en la línea de reducir representaciones de partidos de Apruebo Dignidad y Socialismo Democrático y delinear un grupo de conversación proclive al Rechazo.

Al mismo tiempo, Javier Macaya enfatizó en sacar al Gobierno de las conversaciones. “Es prudente que el Gobierno no esté en la mesa en esta etapa, ellos mismos han señalado que van a ser colaboradores, va a estar presente en algún momento, pero ahora cuando se están teniendo conversaciones nos parece adecuado”.

 

Soto, comprensivo con la derecha

En general entre los partidos y legisladores del oficialismo hubo cuestionamientos al anuncio de la derecha, pero también algunos se mostraron comprensibles con las exigencias de la oposición.

El presidente de la Cámara de Diputadas y Diputados, Raúl Soto, del Partido por la Democracia (PPD), declaró que “me parece que los planteamientos de Chile Vamos son totalmente atendibles y hay que ver las metodologías para establecer garantías para todos los actores”.

En sintonía con lo planteado desde la derecha, Soto añadió que “el rol protagónico del acuerdo es del Congreso, de los partidos y parlamentarios, no del Gobierno y por lo tanto, tiene que acompañar y facilitar, no entorpecer”.

El senador de la Democracia Cristiana, Matías Walker, sostuvo que el Gobierno debe “apoyar este proceso pero no intervenir”.

 

Cuestionamientos de legisladores

El senador Juan Ignacio Latorre, de Revolución Democrática expresó que “había un compromiso después de una buena instancia donde llegamos a ciertas bases, donde no hay nada firmado ni nada vinculante. Las palabras de la vocera Camila Vallejo lo ocuparon como pretexto para bajarse”, sostuvo. Concordando con las versiones de problemas al interior de la oposición y sectores conservadores con el proceso constituyente, Latorre sostuvo que la derecha tiene un “problema político interno, donde no logran ponerse de acuerdo, no logran ordenarse sobre qué hoja de ruta, qué certezas le ofrece al país”.

Claudia Pascual, senadora del Partido Comunista, dijo a la prensa que “cuando uno quiere buscar excusas para no estar comprometido hasta el final se va a fijar en cualquier detalle”. Recalcó que “me parece complejo buscar excusas para no llegar a un acuerdo que la ciudadanía está esperando”.

La diputada Emilia Schneider, del partido Comunes, calificó como “mala señal que la derecha insista en convertir en un tira y afloja el diálogo para un nuevo proceso constituyente…tienen que tener claro que los votantes del Rechazo no les dieron un cheque en blanco para hacer lo que quieran”. La legisladora apuntó que “espero se retome el diálogo y todas y todos de todos los sectores políticos colaboremos para tener una nueva Constitución escrita en un órgano democrático, paritario, representativo y con participación ciudadana”.

La presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, había alertado en entrevista en entrevista en El Mostrador en La Clave, que “esto de estar teniendo dobles discursos es muy complejo. Me parece que eso es lo que pasó: la derecha habló sinceramente dentro de la reunión (del lunes), pero fuera le habló a su público, por decirlo de alguna manera, o al público más duro de su coalición”. Apuntó que “conversamos, dijimos la verdad todos y después hay tensiones internas en algunos partidos que hace que sus personeros empiecen a matizar o que le terminen echando la culpa al oficialismo, que no tiene ninguna culpa de nada. Se ponen el parche antes de la herida”.

 

“Nuestro ánimo no es ni de polemizar ni de pautar, ni intervenir”

En este escenario, la vocera de La Moneda, Camila Vallejo, manifestó que “entendemos las preocupaciones de distintos sectores, por cierto nuestro ánimo no es ni de polemizar ni de pautar, ni intervenir. Muy por el contrario”.

Agregó que la disposición del Gobierno es “acompañar, facilitar, cuidar un proceso que por cierto le interesa a nuestro país por sobre todas las cosas. Si como Gobierno hemos decidido acompañar y no con un rol negociador, sino que de acompañamiento, es porque justamente hemos entendido que nuestro país demanda una nueva Constitución”.

 

 

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