Nueva Constitución. “El corazón está puesto en garantías de derechos sociales”

Compartir

El convencional Marcos Barraza, en medio de polémicas y noticias falsas, destacó que “la esencia” del nuevo texto constitucional es garantizarle calidad de vida a la gente considerando “materias tan sensibles como salud, educación, vivienda, pensiones, y también en el sistema de cuidados, el deporte, los pueblos originarios, la ciencia”. Frente a “una campaña desatada” de mentiras y distorsiones sobre la nueva Carta Magna, el convencional planteó que “hay que estudiar y conocer la nueva Constitución pero sobre todo salir a los territorios, a los lugares públicos, a los barrios, a informar, a explicar, a motivar, a decir que esta Constitución garantiza los derechos sociales. Esta debe ser una campaña ciudadana, muy social, muy cercana, pedagógica”.

Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 22/06/2022. La senadora democratacristiana, Ximena Rincón, bautizó el nuevo texto constitucional como “la Constitución de Barraza”.

Claramente es una estrategia orientada a posicionarse hacia la derecha. El recurso de denominar o personalizar en política, lo que busca es sesgar, quiere despojar al proceso constituyente del carácter esencial que tiene, que es un mandato popular de redactar una nueva Constitución. Es un recurso infructuoso, porque sólo repercute en la derecha. No tiene lógica la afirmación que ella hace y más bien denota la intención de no verbalizar, y jugar a la ambigüedad en circunstancias que la senadora está por el rechazo.

¿Qué te parece la no asistencia a la ceremonia de entrega del nuevo texto constitucional de la ex presidenta y de los ex presidentes de la República?

Haría una distinción. Michelle Bachelet no puede asistir porque se encuentra fuera del país, en las últimas semanas al frente del área de derechos humanos de Naciones Unidas. Creo que era razonable invitar a todos los ex presidentes, independiente del juicio que se pueda tener de cada uno de los gobiernos en particular y que son parte de la historia de gobiernos pos dictadura. Hay una continuidad histórica y una simbología que uno no puede obviar. Pese a ello, si no aceptaron la invitación que finalmente se les hizo, el acto no pierde prestancia, ahí se va a expresar el mandato del pueblo, será el texto constitucional entregándose al Presidente de la República, y en todo esto es el debate de las normas lo que debe prevalecer.

Salió una caricatura que mostraba una Constitución amarrada de candados, que sintetiza esta polémica de que el nuevo texto no se podría cambiar, que estaría amarrado. Tiene que ver con el tema de los quórum establecidos ahora por la Convención Constitucional para reforma la nueva Constitución.

Habría que preguntarse por qué en 32 años pos dictadura no hubo ningún esfuerzo serio por modificar los quórum supramayoritarios que impedían materializar transformaciones. Claramente fue porque había cierta modorra en algunas y algunos, una modorra democrática y pasividad frente a los enclaves de la dictadura. Pero además, llevar el debate de lo impropio de la actual Constitución de la dictadura cívico-militar y reducirlo exclusivamente al problema de los quórum, es claramente no tener una perspectiva amplia del carácter democrático de la nueva Constitución. Restringir el debate sólo a un aspecto, es claramente embolinar la perdiz a la ciudadanía.

¿Cómo explicar los quórum para reformar o modificar la nueva Carta Magna?

Lo primero, es que soy optimista en cuanto a que la nueva Constitución se va a aprobar. Conforme la ciudadanía va conociendo los contenidos de las nuevas normas constitucionales, va esclareciendo el carácter transformador de la misma, desde el punto de vista del interés público, de la calidad de vida de la ciudadanía, y eso va generando adherencia al apruebo. En ese debate, la posibilidad de reformar o no reformar la Constitución, siempre está abierto. Hay que considerar ciertos equilibrios. Por un lado, lo razonable es que aquellas instituciones que se reformen, sean aquellas que primero cobren vida, es decir, que se puedan implementar; sería contrario al carácter democrático reformar el carácter del Estado, la profundización de la política regional -que es una demanda de todos los territorios y regiones del país-, antes de que se implemente lo concerniente a regiones. Ahora, tampoco se puede privar al actual Congreso de las posibilidades de incidir en términos de la nueva Constitución, una vez que esté aprobada. Por eso, el quórum de 4/7, con referéndum en materias especiales, como derechos fundamentales, forma del Estado, medio ambiente, equilibra bien. Permite, por un lado, la incidencia del Congreso y, por otro lado, la incidencia del pueblo. Cuando concurran los 2/3, no es necesario el referéndum porque hay una mayoría muy contundente en el Congreso. Por eso creo que tanto los quórum para períodos de vacancia, aquellos que se van a utilizar hasta la consolidación del nuevo sistema legislativo, como los quórum que van a existir más allá, equilibra bien el peso de la ciudadanía con la deliberación del Congreso.

“El corazón en derechos sociales”

Se sabe de la campaña de desinformación, las mentiras, las noticias falsas, las intencionalidades. También se sabe que ya existe un nuevo texto constitucional. ¿Qué decirle a la gente sobre eso, en qué va a cambiar su vida, en qué cambian las situaciones hacia delante?

El corazón de la propuesta constitucional, mandatada por el pueblo de Chile, está puesto en el establecimiento de garantías de derechos sociales en materias tan sensibles como salud, educación, vivienda, pensiones, y también en el sistema de cuidados, el deporte, los pueblos originarios, la ciencia. Y esa garantía de derechos sociales, con un Estado democrático social de derechos, permite que indistintamente del origen social, del territorio donde habito, la región donde me localizo, y a pesar de mis ingresos, tenga una garantía de derechos sociales. Esa es la esencia de la nueva Constitución. Eso es, básicamente, abordar la calidad de vida, que la Constitución tenga un impacto positivo en mi vida, y que el progreso no pase por el lado de mi casa, sino que llegue a mi hogar. En lo esencial, lo que está propuesto en la nueva Constitución, es hacerse cargo de las desigualdades y de las injusticias sociales dándole un mandato al Estado, claro, nítido, contundente, respecto a que tiene que orientarse a la satisfacción de derechos sociales de las personas. Ese es el corazón de esta nueva Constitución.

¿Cómo estás analizando esto de las encuestas dando ventaja al rechazo, las ideas de “apruebo para reformar”, los cuestionamientos que siguen sobre el comportamiento de las y los convencionales? ¿No hay un riesgo que la campaña de la derecha y los sectores conservadores se acentúe acercándose el plebiscito del 4 de septiembre?

La campaña para desinformar, para distorsionar, mentir, sobre las nuevas normas constitucionales, está desatada con inversión millonaria en las redes sociales y en propaganda, está desatada en casi todos los medios de prensa y de distintas maneras, por parte de la derecha, de la ultraderecha y sectores neoliberales. Por lo tanto, el esfuerzo que tienen que hacer las organizaciones sociales por difundir los contenidos, por informar, por desarrollar una pedagogía social que llegue a la gente en los puerta a puerta, los casa a casa, en las plazas, los parque, todos los espacios sociales y públicos, es algo fundamental. Hay que salirse de los nichos confortables del espacio conocido y hablar con la persona que está confundida, desinformada. Hay que estudiar y conocer la nueva Constitución pero sobre todo salir a los territorios, a los lugares públicos, a los barrios, a informar, a explicar, a motivar, a decir que esta Constitución garantiza los derechos sociales. Esta debe ser una campaña ciudadana, muy social, muy cercana, pedagógica.

Es evidente que la campaña del rechazo se inició el 4 de julio de 2021, cuando se instaló la Convención Constituyente, se ha hecho un esfuerzo sistemático por fustigar y distorsionar los alcances de la Convención -sin perjuicio de los errores cometidos por unos cuanto convencionales-. En ese entendido, no hay que estar tranquilos. Hay que estar desplegados en entregar la mayor información sobre los contenidos, eso debe ser prioridad número uno en términos de actividad social organizada. Hay que llevar las banderas chilenas, la bandera de Chile no es patrimonio de la derecha y de la ultraderecha, es patrimonio del pueblo. Los símbolos tiene que estar presentes, los símbolos patrios, deben estar en la difusión de las y los que queremos una nueva Constitución.

Las encuestas. Creo que llevan mucho tiempo equivocándose, pero no hay que subvalorarlas. Por lo mismo, el esfuerzo debe ser mayor. Me quedo con la expectativa positiva de que la encuesta CEP, que es la más seria desde el punto de vista del levantamiento de campo y del instrumento, aspectó bien el crecimiento del apruebo. Pero hay que estar alertas, hay que movilizarse mucho más, porque la derecha está distorsionando la verdad. Mira -y la gente debe saberlo, debe contarlo-, se difunden muchas cosas mentirosas, como desde el sector empresarial minero, de que los pequeños mineros, los pirquineros, van a perder los derechos de explotación de minas, eso es falso; que las mujeres serán definidas en la Constitución como seres menstruantes, otra mentira; que se va a eliminar la Canción Nacional, que no tendremos bandera nacional, que el país se va a dividir, todas mentiras. Frente a eso, hay que desplegar máxima prioridad de difusión de los contenidos, que la gente los conozca, y según los conoce, los que realmente son, se suman al apruebo.

Las y los convencionales ya van terminando su trabajo. El 4 de julio se entrega la nueva Constitución. Tú eres juez y parte, pero igual te quería preguntar cuál sería tu balance del trabajo de las y los convencionales.

Lo primero que hay que valorar, más allá de los errores individuales y los bochornos, que hubo un buen trabajo, y el balance es positivo. El plazo que se nos dio para redactar la nueva Constitución fue de un año y estamos cumpliendo, eso es positivo, porque hubo un sentido de urgencia consistente con el mandato popular. Lo segundo es que las normas son equilibradas, abordan los déficits de la sociedad chilena, del Estado, de la política, que se arrastran desde la implantación forzada de la Constitución de la dictadura y aborda otras materias más históricas como los derechos de los pueblos originarios. Estamos frente a un  texto que se propone generar transformaciones con acento en la calidad de vida, orientada a la calidad de vida de las personas, de las familias, de las comunidades.

 

Deja una respuesta