Vistazo a la contingencia

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Complejidad e intensidad de la agenda salpica a distintos sectores. Hay factores heredados y no resueltos hace tiempo. Está presente el descrédito y la falta de legitimidad de instituciones del Estado. Una alta tensión y expectativa se instaló en el último mes respecto al destino de la nueva Constitución. Falta de relevación y cobertura a varios elementos de la agenda como el plan Chile Apoya, aumento del salario mínimo, diálogos para la reforma previsional, y medidas para paliar alzas en parafina y electricidad.

Equipo “El Siglo”. Santiago. 09/05/2022. I)Saltan a la vista factores altamente incidentes en contingencia que muestran un entorno y cierta profundidad de la realidad del país y que no sólo constituyen desafíos para el Gobierno y el oficialismo, sino para la oposición, la sociedad civil, los movimientos sociales, el empresariado, el Poder Judicial, las instituciones policiales, entre otros estamentos. La intensidad y complejidad de los temas de la agenda salpican a muchos sectores.

II)Está demás que claro que en la contingencia inciden las realidades del golpeteo de la delincuencia y la violencia en distintas expresiones; la inflación, con el encarecimiento del costo de la vida (menos perceptible que los hechos delictivos, por cierto); las tensiones y episodios violentos en La Araucanía; los debates en torno de la confección del nuevo texto constitucional llevado adelante por la Convención Constitucional; el desarrollo y apronte de campañas ante el plebiscito para aprobar o rechazar la nueva Constitución el 4 de septiembre próximo; conflictos como el de los camioneros y los trabajadores subcontratados de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP); la percepción de desabastecimiento de bencina en regiones del sur del país; las movilizaciones y tomas en liceos de enseñanza media; puntos de polémica como los proyectos en torno de las detenciones preventivas y prisión de jóvenes que participaron en la revuelta social de 2019, entre otros. Con tonos y algunas características recientes, la mayoría de esos factores de la contingencia tienen el denominador común de provenir de tiempos anteriores al actual Gobierno y es, por tanto, una agenda heredada. Factores que sí estuvieron presentes en el pasado reciente para estamentos como el Parlamento, los partidos políticos, las policías, el Poder Judicial, las fuerzas sociales y de la sociedad civil, el mundo empresarial y privado. Es, por ello, una agenda heredada y al mismo tiempo no resuelta desde hace mucho.

III)No es menor considerar, teniendo en cuenta precisamente el carácter anterior de varios elementos, que está presente el descrédito y la falta de legitimidad de instituciones del Estado, lo que golpea episodios actuales. El cuadro político, social, económico e institucional de este tiempo, encuentra una institucionalidad alicaída y cuestionada, y la mejor prueba de eso es que el país está en medio de un proceso constituyente para cambiar la Constitución, lo que da cuenta del descrédito de la Carta Fundamental que rige a la sociedad y al país.

IV)Junto a lo anterior, se produjeron en estas semanas sucesos nada despreciable en la contingencia y que tienen un efecto positivo en varias capas del país y en materias que eran necesarias de abordar. Puede que haya faltado comunicación, relevar mejor, pero son elementos indiscutibles de la agenda nacional. Entre ellos, el acuerdo entre el Gobierno, la CUT y la CPC para fijar en 400 mil pesos el salario mínimo, lo que será aprobado en el Parlamento; el inicio de un diálogo realmente transversal para la reforma de pensiones; el apoyo concreto a las Mipymes; la implementación del plan Chile Apoya, destinado a entregar respaldos a amplios sectores de la población para encarar el alza del costo de la vida; la aprobación en el Parlamento del Acuerdo de Escazú, suscrito por el Presidente Gabriel Boric; el acuerdo allegado con los camioneros que ocupaban carreteras; la voz del Presidente ante contingencias determinadas, dando conducción y precisando las líneas de acción de la administración; la alta valoración política y comunicacional de la vocera de La Moneda, Camila Vallejo; las medidas para evitar alzas grandes en precios de la parafina y la electricidad y apoyar a los sectores más vulnerables. Son situaciones que deberían acaparar mayor atención y que merecerían mayor y mejor cobertura.

V)El asunto del orden público ha golpeado de manera fuerte y con gran impacto en la población. La continuidad de los atentados y hechos violentos en La Araucanía, el nuevo episodio de disparos por parte de delincuentes y comerciantes (algunos de estos últimos con las ahora denominadas “pistolas de fantasía”) efectuados esta vez a un grupo de comunicadoras y comunicadores de medios comunitarios, la persistencia de homicidios en varios puntos del país (en lugares concurridos y con nuevo caso de “bala perdida”), continuidad de “portonazos” y otros hechos delictivos con grados de violencia y uso de armamento, que tiene como elemento recurrente la incapacidad de las policías y la autoridad para detener esta situación y, al menos, disminuir los casos de violencia de alta connotación social. Pareciera una espiral en que las instituciones del Estado aparecen ineficaces, desprovistas de instrumentos para abordar el escenario y modificarlo. Tuvo un efecto la idea de avanzar hacia un acuerdo transversal de distintos sectores políticos y sociales, pero con los días eso pareció disiparse.

VI)Un alta tensión y expectativa se instaló en el último mes respecto al destino de la nueva Constitución y resultado del plebiscito de salida (4 de septiembre) con datos (encuestas y análisis) y antecedentes (vocerías, medios de prensa, comentaristas y columnistas) en cuanto a que el rechazo al nuevo texto constitucional estaría subiendo y el apruebo bajando, incluso perdiendo adherentes de hace un año. Un punto al parecer no discutible es que hace medio año o más, el apruebo parecía asegurado sobre todo porque en el plebiscito de 2021, casi el 80% de las y los electores votaron a favor de una nueva Carta Magna. El tema, en definitiva, es que tan real resulta el avance del rechazo y que tanto obedece a percepciones e instalaciones en una sostenida campaña de los sectores de derecha, conservadores, contra-transformadores, liberales, de la derecha económica y los medios de prensa conservadores, de poderes fácticos, de la cúpula de la Iglesia católica. O si, por el contrario, se puede confiar y estimar a amplios sectores sociales que permanecerían en un respaldo a la nueva Constitución, en un convencimiento consciente o natural de que hay que dejar atrás la Carta Maga actual, impuesta por la dictadura y reformada no en lo estructural por gobiernos de la ex Concertación. Un elemento presente en esto, es la desacreditación y torpedeo a la Convención Constitucional, resaltando episodios bochornosos y enredosos o peleas políticas en ocasiones destempladas, tapando la relevancia de acuerdos sustanciales, aprobaciones de normas con un promedio de 120 votos, muy por encima de los necesarios 2/3, discusiones de alto nivel y resoluciones que apuntan a garantizar derechos sociales, más y mejor democracia, plurinacionalidad, modernización de la institucionalidad, defender recursos nacionales, dictar normativas para el uso del agua como bien común y no mercantil, entre otros puntos. De allí que se vea en estos días un apresuramiento y disposición de fuerzas de los sectores políticos y sociales a favor de aprobar la nueva Constitución, para salir a informar, explicar y convencer, sobre todo en la base de la sociedad: territorios, comunas, villas, barrios, escuelas, centros de trabajo, espacios públicos, a lo largo de todo el país.

VII)En la mirada a la contingencia, se viene semanas donde habrá episodios determinantes en asuntos muy sensibles. En unas tres semanas será la primera cuenta pública del Presidente Gabriel Boric, el 1 de junio. El 4 de julio se presentará el texto de la nueva Constitución. Vendrán elementos como la aprobación del salario mínimo, más anuncios en materia de orden público, anuncios o reiteración de planes para encarar el alza en el costo de la vida y paliar la inflación. Deberían producirse novedades en cuanto a la situación en La Araucanía.

 

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