“El orden público debe estar entre las políticas más progresistas”

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El historiador y ex ministro, Francisco Vidal, instó a asumir planes firmes en cuanto a seguridad “considerando que el desorden público y la delincuencia afecta a los sectores populares y a las capas medias”. Sostuvo que “lo que nos está perjudicando como Gobierno, es que todavía no damos con el punto para atenuar, disminuir, dar más seguridad a la gente”. Evalúo positivamente el desempeño de “Socialismo Democrático” en esta administración y enfatizó que la adhesión es “al Presidente, pero fundamentalmente al programa. En consecuencia, no hay espacio para díscolos o renuncias”. Sobre el plebiscito de salida para una nueva Constitución, opinó que la campaña del apruebo debe tener como eje el Artículo 1 ya aprobado, “que establece en Chile un Estado social y democrático de derechos”.

Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 07/05/2022. Alguien dirá, ¿por qué entrevista a Francisco Vidal, si es de los “viejos tercios”? Pero en fin, profesor de historia, antiguo militante del Partido por la Democracia, ocho años ministros, cuatro años de vocero de La Moneda, tendrá cosas que decir…

El compromiso militante no tiene que ver con el carné de identidad. Hay jóvenes que parecen ser “viejos tercios”, y otros de más años que mantienen frescos los pensamientos y las opiniones. Estoy en un matinal de la televisión, escribo, y seguiré opinando y seguiré militando hasta el día que me muera. Creo que hay muchos que estamos en esa posición. Cada uno toma sus decisiones y sus compromisos, independientemente de la edad. Ahora, la afirmación de los “viejos tercios”, es desconocer la historia. Hubo en la historia de Chile “viejos tercios” de lujo, y unos que no son “viejos tercios” que son un desastre. Para opinar y analizar, no me corre el carné de identidad.

Tú eres antiguo militante del PPD y actor de la ex Concertación. Ahora están, junto al Partido Socialista, el Partido Radical y el Partido Liberal, como “Socialismo Democrático” y son parte del Gobierno de Gabriel Boric. ¿Cómo estás viendo el desempeño de “Socialismo Democrático” en este Gobierno?

Esto es inédito. Porque desde el año ’90, para no irme muy atrás, es primera vez que un Gobierno se respalda en dos coaliciones. Creo que tenemos que hacerle caso al Presidente Boric, que en la reunión que hubo hace un tiempo en Cerro Castillo, dijo que debiéramos avanzar hacia una sola coalición. Hace más fácil el Gobierno. Saca la cuenta que son dos coaliciones que sumados sus partidos y movimientos, suman quince agrupaciones. Vi una declaración de Apruebo Dignidad, que me gustó mucho, para comenzar a respaldar el apruebo una nueva Constitución, y me fijé en los logos de los partidos, y aparecían once. Más los cuatro de “Socialismo Democrático”, son quince. Es muy difícil coordinar a quince partidos, ¿no te parece?

Bueno, se dice que un proyecto o un programa no puede ser una suma de logos.

Sí, eso es correcto. Pero los que votamos convencidos por Boric en la segunda vuelta, sabemos que es el programa el que nos organiza, el que nos dirige, y está con punto y coma muy claro. Lo que digo es que es muy difícil para cualquier Gobierno tener que coordinarse en una base de sustentación integrada por quince agrupaciones. Te pongo un ejemplo a propósito de los “viejos tercios”. Cuando estuve ocho años en La Moneda, de los cuales estuve cinco o seis en el Comité Político, gobernábamos con cuatro partidos y ya era difícil. Imagínate gobernar con quince.

¿Y cómo ves el desempeño de la coalición “Socialismo Democrático”?

Bien, porque creo que se consolidó claramente un bloque de centro izquierda. La Democracia Cristiana por sí misma se marginó, de tal manera que se constituyó una centroizquierda -en el lenguaje de la ciencia política-, aliada a la izquierda, en torno de un Presidente, un Gobierno y un programa. Eso es bueno para las fuerzas transformadoras, que la izquierda y la centroizquierda estén unidas en torno de un programa común.

¿Crees que están despejados los temores de que la integración del PS, del PPD, del PR, pudiera alterar el rumbo trazado por los partidos de Apruebo Dignidad?

No creo en esos temores, porque la adhesión de “Socialismo Democrático” es obviamente al Presidente, pero fundamentalmente al programa. En consecuencia, si adhieres al programa, no hay espacio para díscolos o renuncias. Además, el programa es tan claro en sus objetivos tácticos y estratégicos, que los que no se sienten identificados con el, se automarginan, y eso le hace bien a la política, terminar con las vacilaciones, con los eufemismos.

¿Ves viable que Apruebo Dignidad y “Socialismo Democrático” pudieran converger en un proyecto, un programa común, sobre todo en este período? ¿Crees viable trabajar por ese objetivo?

Se puede trabajar y sobre la base de una experiencia concreta que es apoyar al Gobierno y el programa actual. Si eso se logra, en perspectiva estratégica, y si somos disciplinados, leales y fieles al programa actual, uno podría pensar que el 2026 la centroizquierda y la izquierda puedan converger programáticamente.

“Las filtraciones, las descalificaciones entre equipos, son algo perverso”

El Presidente ya dijo que se terminó la instalación del Gobierno, eso tiene una connotación sensible. Y se instala una agenda con temas como la delincuencia y la seguridad, la inflación, sigue lo de La Araucanía, la migración, que tienen mucha complejidad y además todo es muy vertiginoso.

Mira, en palabras del propio Presidente es evidente que el primer mes fue de turbulencia, no vamos a entrar al detalle. Creo que él hizo un buen gesto al decir ya, se acabaron las turbulencias, y ahora estamos en nivel crucero, a diez mil pies de altura, que normalmente es sin turbulencia. Ahora, lo que sucede y me preocupa, son dos cosas. El por qué la desaprobación al Gobierno pasó de 20 puntos, el 11 de marzo, a un 50,  52, 53 por ciento de rechazo. Eso es complejo. Hay problemas como la inflación, que se ha respondido con un aumento del salario mínimo, proteger la canasta básica de alimentos, se respondió con el plan Chile Apoya, que tiene un derrotero. Pero me preocupa el tema del orden público, la delincuencia, el narcotráfico y, sobre todo, la llamada macro zona sur. En eso no estamos dando en el tono de cómo enfrentar todo eso y va a ser muy difícil que demos con el tono, por nuestras tradiciones como sector político, nuestra historia.

Se repite que son asuntos heredados, que se fueron complejizando, que no se puede solucionar en tres o cuatro semanas, que es una madeja donde se mezclan La Araucanía, la delincuencia, el narcotráfico. ¿Pero no hace mal todo lo ocurrido desde el Ministerio del Interior, sobre todo con los llamados errores forzados?

No pues, no le hace bien. Y espero que la ministra (Izkia Siches) sea firme y se consolide. Incluso, mira Hugo, perdona que haga referencia a experiencias, ocho años en La Moneda, y uno aprendió que las filtraciones, las descalificaciones entre equipos, son algo perverso. Entonces, esa situación en torno del jefe de gabinete de la ministra del Interior fue algo muy negativo, y se sumó a otros episodios. Esas filtraciones y otras, hacen pésimo, y debilitan. Por eso es que la disciplina en La Moneda, en el Comité Político y sobre todo en los equipos, es muy importante. Sobre todo en los equipos, porque tienden a cerrarse en torno del liderazgo de sus jefes y empiezan a mirar con rivalidad a los otros ministros o ministras, y eso hay descartarlo de inmediato, terminarlo. Unos temas en torno de la ministra del Interior, es ejemplo de lo que no hay que hacer.

“Usar todas las formas de lucha dentro de la ley” contra la delincuencia y la violencia

Más allá de desempeños, están sobre la mesa, bajo la mesa, en torno de la mesa, esos temas de violencia, de delincuencia, de atentados en el sur…

Mira, estoy convencido, con fe de carbonero, que uno de los temas en que tradicionalmente nos hemos equivocado, es percibir que el orden público está asociado -por razones de la historia- al autoritarismo. Pero en el Chile de hoy, el orden público debe estar entre las políticas más progresistas, considerando que el desorden público y la delincuencia afecta a los sectores populares y a las capas medias. Si tengo esa convicción, tengo que luchar contra el desorden, contra la anarquía, el ultrismo, la violencia sin destino.

Eso implica, si estás en el Gobierno, usar todas las formas de lucha dentro de la ley, en una ubicación de estar en La Moneda. En ese sentido creo, por ejemplo, que en el tema de la migración, que sigue siendo un coladero, tenemos que ser más firmes. En el tema del orden público tenemos que ser más firmes. Mira, es insostenible para un Gobierno, sobre todo de izquierda y centroizquierda, que la principal calle de la principal ciudad del país, la tengas bloqueada entre las cinco de la tarde y las nueve de la noche todos los viernes. Eso es imposible en función de los cientos de miles de ciudadanos que transitan por ahí, que trabajan por ahí.

Sin embargo, eso topa con la percepción y convicción que hay respecto a Carabineros, inmiscuidos en sucesos de violaciones a los derechos humanos, asesinato de jóvenes y mapuches, montajes, corrupción y apropiación indebida de dineros fiscales. Además, ese actuar firme puede topar con el respeto a los derechos humanos.

Claro, por eso te decía que hay un peso de la historia y de sucesos que es brutal. Pero lo importante es que hay que proteger y defender los intereses de los sectores populares y de las capas medias. En eso hay que disminuir o terminar con el desorden público. Te lo diré casi con ironía, hablándole a los lectores de El Siglo: ¿Alguna vez ha visto un funeral de narcotraficante en La Dehesa? Eso pasa en el mundo popular, con un festival de fuegos artificiales y balas de nueve milímetros. Creo que lo que nos está perjudicando como Gobierno y una de las causas en la baja de adhesión, es que todavía no damos con el punto no para solucionar, porque esto no se soluciona nunca, sino para atenuar, disminuir, dar más seguridad a la gente.

En el caso de la macro zona sur, siempre argumenté, cuando la derecha reclamaba porque se terminaba el Estado de Excepción, que el Gobierno tomó una iniciativa que era una opción legítima, dar una señal de diálogo, de búsqueda, de abrir la mano. Pero mira la respuesta.

Las dos ministras y el ministro preferidos

Fuiste vocero durante cuatro años. ¿Cómo ves el desempeño de Camila Vallejo como vocera de La Moneda?

Sí, cuatro años, y el único que me ganó fue Enrique Correa, me refiero al tiempo, no a contenidos. Creo que Camila Vallejo lo está haciendo estupendamente. El valor de la vocera es que como tiene formación política, en cada una de las intervenciones de la vocería, que normalmente son de coyuntura, siempre responde a la coyuntura con una perspectiva estratégica. Eso ordena a las huestes, porque la tentación de la coyuntura es que te embarres en esa coyuntura. Y Camila Vallejo tiene, en mi opinión, la virtud de siempre mantener la visión estratégica. Eso es clave para el Gobierno, porque sea quien sea, es finalmente la voz del Gobierno, en la cotidianidad. Cada día tienes 20 o 30 periodistas en el Patio de Los Naranjos (La Moneda), das tres o cuatro entrevistas a medios, y no es fácil.

Mira, me preguntaron por los ministros mejor evaluados, según mi opinión. Creo que uno es Mario Marcel (Hacienda), porque tiene un mérito: logró transmitir que para las transformaciones es esencial una base económica sólida. Porque la historia de Chile nos enseña que las transformaciones se frustran si no hay una base económica sólida. También Camila Vallejo por las razones que te mencioné y la tercera bien evaluada, en mi opinión, que creo que lo está haciendo muy bien, es Jeannette Jara (Trabajo y Previsión Social). Ha comunicado bien, ha tenido el espacio para el diálogo con los dueños de Chile, que son los grandes empresarios -que hay que hacerlo aunque a uno le duela la guata-, y finalmente le fue muy bien con lo del salario mínimo. Son mis tres ministros preferidos.

Ha pasado el tiempo y en las comunicaciones se vive la era digital. En La Moneda, hasta donde sabemos, se enfatiza mucho lo de las redes sociales. ¿Cómo ves ese camino, de priorizar por las redes?

Insisto en que la clave de la comunicación del Gobierno está en los televisores encendidos a partir de las 21 horas. Juguemos o usemos Instagram, Facebook, Twitter, lo que quieras, pero la clave es que te vean y te escuchen varios millones todos los días, a las nueve de la noche, en los canales de televisión abierta y en televisión por cable también.

¿Y los matinales?

Es que llegan a un universo distinto al de las nueve de la noche. Hay mucha mujer en la casa, mucho jubilado, mucho estudiante en la casa. Pero una clave es las 21 horas. En todo caso, te doy un ejemplo. Participo los miércoles en el matinal de Chilevisión y fíjate que ese matinal ha llegado a tener diez puntos de sintonía, que son 700 mil personas, entonces la llegada por televisión sigue siendo, en mi opinión, incontrarrestable, no obstante la masividad de Twitter, o las redes sociales. Mi recomendación a la vocera es que no deje el punto de prensa.

Un eje para promover el apruebo nueva Constitución, el Artículo primero

Hablemos de la Convención Constitucional y la nueva Constitución. ¿Estás temeroso de una pista difícil para el apruebo, de avance del rechazo? De que la diferencia entre el apruebo y el rechazo no sea tan grande.

Ojalá sea lo último que acabas de decir. Todas las encuestas que conozco, e incluso donde uno tiene confianzas políticas -yo he hablado con ellos, los que hacen las encuestas-, nos dicen que si el plebiscito fuese este domingo, perdemos. Ante eso tengo que buscar una respuesta…

…Pero un argumento que se esgrime es que las encuestas han fallado, muchas mostraron algo que no fue en el plebiscito para aprobar o rechazar el avanzar hacia una nueva Constitución. No se cree en las encuestas…

No pues, es que eso es poco serio. Son todas las encuestas. Sé que no son certeras completamente, pero veo todas las encuestas, de distintas empresas y grupos, de distintas tendencias si quieres…

Hay que considerarlas entonces.

Obvio. Mira, estaba leyendo en un diario lo que se expuso o se dijo en el Comité Político de La Moneda el lunes pasado, y ahí el jefe de la Secom (Secretaría de Comunicaciones de La Moneda) les hizo un planteamiento a los ministros y los presidentes de partidos, que dice que del 80% que ganamos el apruebo para tener una nueva Constitución, hoy está flaqueando la mitad, flaqueando la mitad…

Entonces veamos qué ha pasado. Creo que hay tres fenómenos convergentes, que no son separables. Uno, el ataque descarado, despiadado de la derecha, usando todas las formas de lucha para denostar a la Convención. La mentira, la insidia, el rumor, la fake news, todo eso. Eso también se alimenta de la ultraizquierda en la Convención, para hablar en términos tradicionales, que le da jugo. Hay una intoxicación de lo que se vota en las comisiones y se vota en el pleno, que la derecha lo utiliza en forma magistral. Recordarás que la derecha decía que íbamos a tener más de una bandera nacional, más de un escudo, más de una canción nacional, entre otras cosas. Tenemos un sector en la Convención que se pasó como diez pueblos en algunos temas, eso alimenta a la derecha en su campaña desatada contra la Convención. Y tercero, y esto es una autocrítica, no es posible lo que ha pasado en las fuerzas políticas de izquierda y centroizquierda que estamos en la Convención, desunidos, pero en el Gobierno unidos. Ahí ha faltado conducción política. Si uno estuviera con poder, llamaría a todos los partidos que están en la Convención y les diría que “les exijo llegar a acuerdos”, de constituir un bloque, para avanzar en la nueva Constitución, unidos. La derecha se aprovecha y la ultraizquierda se aprovecha de nuestras divisiones. En temas sensibles hemos estado divididos, el Frente Amplio por un lado, el Partido Comunista y Chile Digno por otro, los pocos de la Lista del Apruebo en otra cosa.

Si sumas esos tres elementos: ataque frontal de la derecha, la enfermedad infantil del izquierdismo y la falta de conducción política de nuestro sector, llegas a que tengamos hoy una caída de casi 40 puntos, de acuerdo a los datos de La Moneda, para no hablar sólo de las encuestas. Eso coloca en riesgo lo del plebiscito.

El elemento de la derecha no variará. ¿Los sectores de centroizquierda e izquierda tienen tiempo para revertir esa situación que mencionas?

Es que para mí lo esencial será la campaña por el apruebo. Yo voy a votar por el apruebo, a pesar de todas esas consideraciones. Porque se aprobó en el pleno el Artículo 1 de la nueva Constitución y para mí, el Artículo primero que establece en Chile un Estado social y democrático de derechos, es el cambio estratégico que se produce, eso es lo que sepulta el neoliberalismo, eso es lo que sepulta el principio de subsidiaridad.

La derecha, hábil y cínicamente, te dice que está de acuerdo con eso. Sin embargo, levantan con cuestionamiento lo de la plurinacionalidad, los estatutos jurídicos, el derecho de propiedad. La derecha lo que no quiere es un Estado social y democrático de derechos, ese es el punto. Porque un Estado definido así, lo que te garantiza es un piso civilizatorio, igualitario, en derechos esenciales como educación, salud, vivienda y pensiones, y requiere un pacto tributario y un pacto social nuevo que, por definición, disminuye los privilegios y la concentración del ingreso en el uno o el cinco por ciento de mayores ingresos. Ahí está la pelea de la derecha, donde no da la cara, y utiliza radicalismos y fundamentalismos que aparecen en la Convención para ocultar lo que defiende, y lo que defiende es un modelo económico y una Constitución que finalmente es un modelo de negocio.

¿Esa campaña del apruebo, entonces, tendrá que ser muy precisa? Porque serán muchos artículos y temas.

Hay que irse al Artículo primero. Yo haría la franja que habrá en televisión, en base al Artículo primero. Derechos sociales garantizados. Ahí le estás hablando al 80% de gente que está en Fonasa, le estás hablando al 92% de la matrícula escolar en Chile, a los dos millones de pensionados, directo.

Quitando bochornos, errores forzados, desatinos, acciones erráticas, ¿harías una positiva valoración de la labor de la Convención?

Quitándole la enfermedad infantil del izquierdismo, creo que el trabajo es positivo. Cada norma aprobada en la Convención tiene un promedio de respaldo de 129 votos, eso es mucho más de 2/3.

 

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