Día Mundial de la Libertad de Prensa. El periodismo asediado

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Naciones Unidas advirtió que “la vigilancia y la piratería informática están poniendo en peligro al periodismo”. Que se suma a la negativa gravitación de la violencia y el crimen contra periodistas, la concentración de la propiedad de medios que lleva a monopolios y oligopolios, la unidireccionalidad de líneas editoriales y la persecución y abandono de prensa comunitaria, social y diversa.

Hugo Guzmán Rambaldi. Periodista. 03/05/2022. “Periodismo bajo asedio digital” es el provocativo y actualizado tema que puso sobre la mesa Naciones Unidas para conmemorar, este 3 de mayo, otro Día Mundial de la Libertad de Prensa.

Lo cierto es que, como antaño, en este tiempo contemporáneo, el periodismo está asediado por varios fenómenos, entre ellos de manera trágica, la violencia y el crimen contra reporteras/ros, comunicadoras/res y medios de prensa, afectando seria/dramáticamente el derecho a la información y la pluralidad comunicacional.

Por desgracia, Chile llega a este día con una mujer comunicadora herida gravemente por el disparo de un delincuente asociado a una banda criminal del comercio ilegal, lo que demuestra que son variados los orígenes de asesinos que atentan contra el ejercicio del periodismo.

Según la ONG Campaña Emblema de Prensa, en la guerra Rusia-Ucrania van más de 20 periodistas muertos. América Latina ronda ya la decena de profesionales de la prensa asesinados en lo que va de 2022. En 2021 fueron ejecutados 45 periodistas a nivel según reportes formales.

Ciertamente que los crímenes contra las/los comunicadores y los medios, son quizá el más funesto ataque a la libertad de prensa.

Detrás continúa la mano, el brazo y la mente ejecutora de carteles del narcotráfico, de gobiernos, del crimen organizado, de grupos delictivos, de organizaciones terroristas y paramilitares, que siempre tendrán en la mira al periodismo indagador/fiscalizador, capaz de dilucidar las distintas capas que cubren sucesos/procesos.

Por desgracia, el asesinato de periodistas persistirá, mientras haya periodistas verdaderos/valientes.

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Los tiempos contemporáneos traen otros asedios, que son más discutibles. Por ejemplo, el expuesto este 2022 por Naciones Unidas. El efecto que tiene -demoledor o no- la “era digital”.

En un texto de NU, con el título de “Periodismo bajo asedio digital”, se apuntó a dar cuenta de “las múltiples formas en que los recientes avances en la vigilancia, la inteligencia artificial y la recopilación de big data afectan al periodismo, la libertad de expresión y la privacidad; así como los ataques a los periodistas por medios digitales y las consecuencias de todo ello en la confianza del público en los canales de comunicación digitales”.

Visto/dicho de otra manera, cómo el periodismo convive con el desarrollo de las nuevas tecnologías y el compromiso de perseverar en una labor veraz, creíble, creativa, confiable, inteligente, ilustradora y no cae en formatos que, a la larga, distorsionan la labor de la prensa.

Todo aquello sin despreciar para nada las plataformas digitales, las tecnologías emergentes/desarrolladas y las herramientas/canales digitales.

El asunto parece ser el que el uso de lo digital no corrompa ni atente contra la función del periodismo.

No es tan simple. Porque hay muchos vértices. Uno fue expuesto en un documento de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), que estableció hace poco que “la vigilancia y la piratería informática están poniendo en peligro al periodismo”.

Y se indicó: “Esto se ha puesto de manifiesto en las denuncias de periodistas de investigación y ha llevado a los expertos en derechos humanos de la ONU a pedir una moratoria mundial temporal en la venta y transferencia de tecnología de vigilancia. La vigilancia puede poner al descubierto la información recopilada por los periodistas, incluida la de los denunciantes, y viola el principio de protección de las fuentes, que se considera universalmente un requisito previo para la libertad de los medios de comunicación y está consagrado en las resoluciones de la ONU”.

Un tema no sólo a debate, sino que apunta a un desafío en el ejercicio del periodismo, sobre todo en su labor indagadora, fiscalizadora, descubridora y testimonial, donde contradictoriamente la “era digital” le puede jugar en contra, mal usada.

Por cierto, sin olvidar el cómo asumir la complementación de medios, donde ciertos formatos tradicionales puedan prevalecer en beneficio, al menos, de nichos de receptores, junto a la expansión/desarrollo de medios/canales digitales.

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No a todas y todos, pero a muchos, el concepto de libertad de prensa les vuelve a aparecer con sus controversias, mañas y distorsiones. Ejemplo simple/notorio de aquello, es que es usado tanto por sectores transformadores como conservadores, por defensores de la prensa empresarial como de la prensa pública/social.

Por ello la celebración de un Día Mundial de la Libertad de Prensa no debe ser un mero acto formal, sino la posibilidad de discernir en un asunto tan gravitante en cualquier sociedad y tan incidente para la prensa y el periodismo.

Chile, por ejemplo, aparece formalmente con buena nota en materia de “libertad de prensa”. Un país con parámetros insoportablemente distintos/discutibles en relación a la prensa latinoamericana o europea.

Con un record regional de concentración en la propiedad de los medios que lleva a la existencia/prevalencia de oligopolios y monopolios de medios, sin contrapesos; a una unidireccional en el grueso de los contenidos editoriales; a la supresión de prensa pública/estatal, y el cerco/abandono de la prensa pública, social y alternativa; la distribución inequitativa/desproporcional del presupuesto de avisaje estatal, y una presencia hegemónica de consorcios comunicacionales extranjeros.

Sumado a factores como la persecución de radios comunitarias, concentración privada/monopólica de las concesiones radiales/televisivas, ausencia de una legislación que garantice el derecho a la información/comunicación plural, ausencia del Estado en garantizar la existencia equitativa, diversa y territorial de medios de comunicación, entre otros asuntos.

La “libertad de prensa” tiene que ver con todo eso, sino simplemente se convierte en “libertad de empresa”, en “libertad de mercado” y “libertad de unos pocos”.

Es mucho lo que asedia al periodismo.

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