Los perdigones mediáticos que lanzó Kast a los ojos de la opinión pública

El glosario de mentiras, noticias falsas y falacias expresadas por el candidato presidencial de la extrema derecha. “Las fake news son una herramienta política de la ultraderecha”, estableció Pedro Santander, académico de la Universidad Católica. “La intoxicación” comunicacional promovida desde el Partido Republicano. “La campaña de Kast se centra principalmente en acentuar los temores de la gente a través de noticias falsas”, indicó el senador y ex presidente del Colegio de Periodistas, Alejandro Guillier. La evidencia apunta a que el candidato ultraconservador lleva mucho tiempo lanzando perdigones mediáticos a los ojos de la opinión pública, en un intento de cegarla total o parcialmente”.

Hugo Guzmán. Periodista (*). “El Siglo”. Santiago. 16/12/2021. Como nunca en Chile, las fake news (noticias falsas), las mentiras y las falacias fueron parte de la carrera presidencial, de acuerdo a entrevistas, análisis y notas informativas.

El periodista y columnista Daniel Matamala, aseguró en CNN Chile que “esta es la primera vez que en Chile tenemos una campaña…muy dominada por las redes sociales y muy dominada, lamentablemente, también por las fake news”, y añadió: “Estamos hablando de autoridades electas, senadores electos, diputados electos, personas que podrían tener un cargo importante en futuros gobiernos que están dedicados sistemáticamente a dispersar mentiras”.

Los protagonistas de esas prácticas, indicados desde muchos sectores y medios, son el candidato presencial de extrema derecha, José Antonio Kast, y dirigentes y legisladores electos del ultraderechista Partido Republicano.

“Claramente las fake news son una herramienta política de la ultraderecha”, estableció Pedro Santander, director del proyecto DEEP de la Universidad Católica. En entrevista con El Mostrador en La Clave, sostuvo quelo que hace la ultraderecha a nivel mundial es una coordinación que tienen de intoxicar las redes sociales, de desinformar, de generar una profusión de fake news que les dan rédito político en muchos sentidos”.

Es así, que en estos días se establecieron parangones entre la acción mediática de Kast, con lo que hicieron en sus países Donald Trumpo y Jair Bolsonaro.

Lo que está establecido es que el candidato de ultraderecha, los personeros y equipos comunicacionales y digitales de comando y del Partido Republicano, intoxicaron en alto grado la campaña presidencial en Chile, introduciendo prácticas basadas en falsedades y distorsiones, y con ello desinformando y golpeando a la ciudadanía, sobre todo porque hay segmentos que creyeron o fueron influidos en base a un tipo de promoción política de acuerdo a tesis como las del nazi Paul Joseph Goebbels​, ideario que se encuentra en los orígenes y prácticas de los grupos y personas que respaldan a Kast.

El diputado e integrante del comando de Boric, Giorgio Jackson, indicó que Kast está “haciendo una campaña sucia, con noticias falsas por WhatsApp, por Facebook, e incluso en televisión abierta, para lo cual cuentan con muchísimos recursos”. Y agregó que “lamentablemente la tónica en esta segunda vuelta ha sido la campaña sucia basada en la mentira de nuestro adversario”.

El glosario

Paradójicamente, el candidato ultraconservador tiene a su haber la mentira principal salida de sus labios: “No he mentido ninguna vez”. Sin embargo, las pruebas sobran.

En el último debate televisivo, Gabriel Boric, aspirante a La Moneda por el conglomerado Apruebo Dignidad, se vio obligado a acentuar que “siguen las mentiras”, en alusión directa a Kast. Esa noche, el candidato ultraconservador jugó con las falacias y los engaños mediáticos al señalar, por ejemplo, que Boric pondría de ministro del Interior al alcalde comunista Daniel Jadue, y cuando Boric le contestó que eso era falso, Kast lanzó un gracias por aclararlo, cuando aquello nunca fue algo cierto. Días antes, el postulante del Partido Republicano repitió reiteradas veces en el debate en radios, que Gabriel Boric había cometido “abuso sexual”; para, al final de la transmisión, pedir disculpas y decir que eso no era cierto, después de machacarlo largamente.

Cuando la ex presidenta Michelle Bachelet llegó a Chile y dio su respaldo al candidato de Apruebo Dignidad, Kast, junto a sus voceros y dirigentes de derecha, difundió que eso era “intervencionismo electoral” porque ella es alta funcionaria de Naciones Unidas, instalando otra falacia. Desde la ONU dijeron que eso no merecía comentario alguno y el Canciller del Gobierno expresó que no había inconveniente en el actuar de la ex mandataria. En uno de los debates, Kast enfatizó que “los carabineros no han violado los derechos humanos en Chile”, una mentira dado los procesos judiciales e investigaciones que hay sobre los actos represivos de la policía uniformada, bastando tener en cuenta las acciones legales por el caso de personas que quedaron ciegas o con trauma ocular por perdigones lanzados por carabineros. También, defendiendo al Presidente Sebastián Piñera, indicó que en su Gobierno “se respetaron los derechos humanos, y así lo ha señalado la Corte Internacional”, una falacia, ya que esa instancia lo único que decidió fue no procesar la mandatario, pero nunca asumió que en Chile no hubo violaciones a los derechos humanos; por lo demás, los informes de al menos cinco organismos nacionales e internacionales de DDHH establecieron que en el país se produjeron violaciones a los derechos humanos, representados en más de 3 mil casos documentados.

En otro momento, el candidato de la extrema derecha afirmó que la alcaldesa de Santiago, Irací Hassler, “canceló ideológicamente” la posibilidad de realizar el festival Lollapalooza en el Parque O’Higgins, y que “lo  cancelaron porque encuentran que es para los zorrones y capitalistas”. La verdad es que obedeció a causas relacionadas con temas de uso de espacios públicos, protección de entornos y exigencias de vecinas y vecinos. Kast, en sus polémicas declaraciones sobre diversidad sexual habló peyorativamente de la existencia en el país de una “dictadura gay”, pero en una intervención indicó que nunca había dicho eso, sino que se refirió a un “lobby gay”; pero la existencia de su Twitter de mayo de 2017 lo desmintió, porque ahí puso que “La Moneda se rinde a la dictadura gay”.

En una de las joyitas de afirmaciones falsas y distorsionadoras, José Antonio Kast manifestó que “Bachelet fue encubridora y cómplice del tráfico de personas y lo reconoció Heraldo Muñoz” algo totalmente falso, desmentido por el propio ex Canciller, y refutado por periodistas y analistas, entre otras cosas, porque no existían datos ni evidencia alguna.

Para muchas personas, de acuerdo a los dichos del candidato del Partido Republicano, lo ponen como un desalmado y sin escrúpulos.

A él se suman sus cercanos y miembros de su colectividad.

El diputado electo por el Partido Republicano, Gonzalo de la Carrera, hombre de confianza de Kast, colocó en Twitter un selfie de Gabriel Boric junto a una imagen de violencia callejera, y el texto “ahí está el candidato Boric planificando como reformar a Carabineros”. Resultó ser una imagen falsa. Era una selfie de Boric en un episodio de una inundación y De la Carrera, junto a personas de su partido dedicadas a fabricar fake news trucaron la imagen del presidencial. Este sujeto es el mismo que difundió por redes sociales que la diputada comunista, Camila Vallejo, apoyaba a los pedófilos, información que fue recogida por un medio español. Pablo Longueria, ex presidente de la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI), dijo que los convencionales constituyentes de izquierda quieren cambiarle el nombre y el himno al país, lo que es una mentira total.

En un momento de la campaña, desde un equipo de tareas digitales de Kast, con la aprobación de los encargados de comunicación de esa candidato, lanzaron por redes sociales que los artistas Marcianeke y Amaya Forch “apoyan a Kast”, difundiendo profusamente la información. El primero colocó en sus redes: “Información falsa”. Desmintió que estuviese apoyando al personero del Partido Republicano. Y Amaya Forch escribió en redes sociales que “me acabo de enterar de que anda circulando como promo para Kast. ¿En serio alguien cree que yo podría votar por Kast? Pido que por favor me ayuden a denunciar las cuentas que lo publican aquí, en TikTok y donde lo vean. Gracias” y estableció enfática que “yo no apoyo a Kast”.

La lista es enorme. Existe un “Contador de Mentiras” de José Antonio Kast y hasta el cierre de esta edición se contabilizaban 21, un record inédito en campañas electorales chilenas.

Más allá de los equipos centralizados de campaña, adherentes al candidato de la extrema derecha, difundieron “informaciones” y comentarios denostando a Boric e integrantes de su comando, que incluyeron infamias sobre Izkia Siches, indicar que con Boric los ahorros de pensiones serían robados por el Estado, que se cerrarían empresas y grandes tiendas, que habría expropiación de bienes y casas y que se impondría en las escuelas “la ideología de género”.

Un disparo mediático a los ojos de la gente

Gloria de la Fuente, presidenta del Consejo para la Transparencia, declaró a tres días de la elección presidencial, que “se debe denunciar y castigar la mentira como una práctica nefasta”.  Anotó que “como hemos visto en otras latitudes, decisiones de esta envergadura (elección presidencial) generan un ambiente propicio para la emergencia de fenómenos como la contaminación informativa, la campaña negativa e, incluso, la propagación deliberada de noticias falsas”.

En entrevista en Radio Universidad de Chile, el senador y ex presidente del Colegio de Periodistas, Alejandro Guillier, dijo que “la campaña de Kast se centra principalmente en acentuar los temores de la gente o crear temores a la gente a través de noticias falsas. Tú ves que constantemente tira cosas, después las recoge porque sabe que son mentiras y lo pueden querellar, entonces, acusa a alguien y luego lo relativiza y pide disculpas, pero eso ya quedó en la red y vienen a continuación todas esas personas que están en la red a instalar el tema, para que él se desentienda y diga ‘yo no tengo nada que ver’”.

Eso tiene que ver con un cinismo mediático donde, en efecto, se repite e instala una falsedad, y luego viene una excusa que de poco o nada sirve.

Además, entre mentiras y aseveraciones, en estos meses ha quedado explicitado el mensaje cuestionador de José Antonio Kast al mundo de la diversidad sexual, de la migración, de la izquierda y sobre todo comunista, donde los expertos enfatizan que se trata de un “lenguaje del odio” que “incita a la violencia”.

En eso se inscribe una estética expresada en redes sociales y otros medios, donde los partidarios de Kast exhiben imágenes esvásticas, con escudos y cascos, personas vestidas como paramilitares, mostrándose con camisetas con imagen donde desde un helicóptero arrojan personas al mar y vitoreando a Augusto Pinochet, con la leyenda “Helicopter tours”.

En un trabajo publicado por especialistas del Equipo DEEP (Demoscopia Electrónica del Espacio Público) de la Universidad Católica de Valparaíso, en Le Monde Diplomatique Chile, bajo el título “Cómo opera la extrema derecha digital”, se apuntó, entre otras cosas, a la constatación del uso de “el discurso de odio en las redes sociales de Chile” por “la ultraderecha criolla” y en cuanto a que “diversos autores han llamado ( ) la atención acerca de cómo la extrema derecha se beneficia de los algoritmos de recomendación de las redes sociales, y Twitter lo acaba de reconocer públicamente”.

Varios especialistas hicieron ver el papel que cumple en este escenario la prensa. Porque hay una constatación de que, salvaguardándose en que difunden lo que otros dijeron, medios de comunicación, periodistas y columnistas difunden y potencian las noticias falsas y las falacias. Eso se suma a una configuración medial negativa en el país, mientras en otros, como Estados Unidos y varios europeos, los medios no repiten las fake news, las denuncian, y adoptan una línea editorial al respecto, como sucedió con periódicos estadounidenses ante las mentiras de Donald Trump.

En un artículo difundido desde el Colegio de Periodistas, se sostuvo, por ejemplo, que “el estallido social de 2019  agudizó la falta de credibilidad en los medios y surge la campaña #ApagaLaTV” y se aludió a la opinión de la profesional Carolina Montiel, quien “planteó la importancia del proceso de verificación de información o fact cheking en el actual contexto de desinformación y fake news”.

Todo esto, en Chile, se agudizó con el tipo de campaña del candidato del Partido Republicano. Las noticias falsas, desinformación, distorsiones y “juego sucio” comunicacional se instaló de manera tan indignante como dramática por los impactos que puede tener en el sistema medial chileno y en la calidad de su democracia.

La evidencia apunta a que José Antonio Kast lleva mucho tiempo lanzando perdigones mediáticos a los ojos de la opinión pública chilena, en un intento de cegarla total o parcialmente con fines electorales y de instalación del “miedo social” y del “terrorismo mediático”.

Un factor a tener en cuenta cuando él pretende hacerse del sillón principal de La Moneda.

(*)Hugo Guzmán Rambaldi es periodista chileno, director del semanario digital “El Siglo”. Fue Jefe de la Sección Internacional de Canal 11 de TV de México, Editor de Política del diario“La Nación”, reportero de sección política de “Las Última Noticias” y “La Tercera”, Editor General de Radio Universidad de Chile y laboró en la Secom de La Moneda.

 

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