Ayer: Campaña del terror o guerra sucia. Hoy: Guerra inmunda

Kast pasó de la guerra sucia a la guerra inmunda. Excedió todos los límites conocidos hasta ahora en materia de infundios y calumnias. Las redes sociales se inundaron con falsedades de todo tipo.

Miguel Lawner (*). Arquitecto. Santiago. 16/12/2021. Las armas utilizadas por Kast en esta contienda presidencial, exceden todo lo tolerable. Si antes conocimos campañas del terror o guerra sucia, no vacilo en calificar como inmunda la maquinaria empleada por Kast en la presente elección, diseminando profusamente por redes sociales, prensa, televisión y radio, mentiras, calumnias o los más viles argumentos contra Gabriel Boric.

Durante la campaña electoral de 1958, cuando la victoria de Salvador Allende pasó a ser una posibilidad real, la derecha y los grupos económicos dominantes, recurrieron por primera vez en estas contiendas, a mentiras disparatadas o rumores infundados respecto a su oponente.

La candidatura del derechista Jorge Alessandri, divulgó profusamente supuestas intenciones de Allende de enviar niños chilenos a ser adoctrinados en la Unión Soviética. También se echó a correr el rumor que el gobierno de Allende obligaría a compartir los hogares de las poblaciones CORVI, con familias de poblaciones callampas.

Con el curso de los años, esta fórmula de mentiras e infundios, pasó a la historia, como campaña del terror.

Para la elección de 1964, donde Salvador Allende dirimió fuerzas con Eduardo Frei Montalva, representante de la Democracia Cristiana y de la derecha, se intensificó la campaña del terror. Había triunfado años atrás la Revolución Cubana y Fidel escoltado por sus barbudos, fue el blanco preferido contra Allende.

Vivíamos los tiempos de la Guerra Fría y la exacerbación del anticomunismo era inoculado en la sociedad, marcando a Allende como un simple títere del Partido Comunista. Chile debía optar entre libertad o tiranía. También sobre la defensa del derecho de propiedad o la confiscación de tus bienes. Se exhibían imágenes de fusilamientos, atribuidas al supuesto paredón vigente en Cuba.

Por primera vez en la historia de Chile, generosas sumas de dinero proporcionadas por la CIA, contribuyeron a financiar la campaña de un candidato a la presidencia. Como sabemos, esta fórmula se incrementó durante la elección de 1970, financiando a medios de prensa y radio, campañas publicitarias y acciones subversivas, destinadas a desconocer la victoria de Allende, que concluyeron con el asesinato de René Schneider, Comandante en Jefe del Ejército. Más tarde, a lo largo de todo su mandato, se multiplicaron las acciones sediciosas y el financiamiento a los opositores al gobierno y organizaciones paramilitares, hasta lograr su derrocamiento con el golpe militar de 1973, que trajo consigo la muerte del Presidente Allende y la más cruenta represión jamás conocida en la historia de Chile. Habíamos entrado a la fase de la guerra sucia.

Tras los 17 años de la dictadura cívico-militar, Pinochet debió admitir en 1990, la celebración de un plebiscito dirimiendo si su mandato se prolongaba por otros ocho años. Fue la decisiva campaña entre el SI y el NO, donde nuevamente la dictadura empleó la guerra sucia, recurriendo como siempre a su receta preferida: el anticomunismo, a fin de retener el poder.

Al igual que sus maestros: Trump en Estados Unidos y Bolsonaro en Brasil, Kast pasó de la guerra sucia a la guerra inmunda. Excedió todos los límites conocidos hasta ahora en materia de infundios y calumnias. Las redes sociales se inundaron con falsedades de todo tipo. Fue inescrupuloso en exponer públicamente un conflicto suscitado ocho años atrás entre Boric y una ex pareja, exponiéndola a un agravio que solo concluyó con una declaración pública de dicha persona, cuyo futuro quedará marcado por este sucio episodio.

Estamos enfrentando una nueva fase de la guerra sucia que yo califico de inmunda, donde no hay freno alguno a cualquier procedimiento deshonesto.

Además, está claro que enfrentamos al fascismo. Imposible engañarnos. Kast no ha ocultado sus simpatías por los genocidas recluidos en Punta Peuco. Ha puesto en duda los crímenes cometidos por Miguel Krasnof, quién acumula 600 años de presidio, como consecuencia de las condenas emitidas por los Tribunales de Justicia.

En su programa de gobierno, Kast propone acabar con numerosas conquistas alcanzadas durante las últimas décadas: eliminar el Ministerio de la Mujer, el matrimonio entre personas del mismo sexo; derogar la Ley de Aborto en tres causales; eliminar el financiamiento a instituciones como el Museo de la Memoria o el GAM; retirar a Chile de la Comisión Internacional de los Derechos Humanos; el cese de las funciones de FLACSO; la clausura del INDH; ignorar la gravedad del deterioro ambiental; propone construir una zanja en el Norte a fin de combatir el ingreso ilegal de inmigrantes, etc., etc. Finalmente, culmina este rosario regresivo, con la propuesta de facultar al Presidente de la República para arrestar personas en lugares que no sean cárceles, es decir, restituye los procedimientos ilegales de la DINA, que culminaron con la muerte y desaparición de miles de personas, durante la dictadura de Pinochet.

Tras un rostro apacible, generalmente sonriente, se esconde un psicópata, resuelto a todo. Si bien se ha retractado sin pudor de muchas de sus propuestas originales, presionado por captar nuevos adherentes, no dudamos que no vacilará en impulsar su programa original, en la eventualidad de su victoria.

En cambio, la campaña de Boric ha ido acrecentando los más altos valores humanos: la fraternidad y la solidaridad. Su franja electoral solo exhibe el propósito de conquistar un futuro más digno, con respeto a los derechos humanos, sociales y políticos. El propio candidato ha elevado la simpatía y seguridad para exponer sus ideas. Lo rodean figuras irreprochables éticamente, como la doctora Izkia Siches, el abogado Carlos Gajardo, la alcaldesa Irací Hasler, y las más altas figuras del arte, la ciencia y la cultura.

La semana pasada, tuvo lugar un multitudinario encuentro con agrupaciones de pobladores sin casa, comités de vivienda y campamentos, con quienes, Boric suscribió un compromiso de 12 medidas a aplicar durante su gobierno.

Nosotros participamos en esa ocasión, entregándole a nuestro candidato una adhesión suscrita por 826 arquitectos, cifra histórica, jamás reunida antes en alguna iniciativa propiciada por nuestro gremio.

Abrigamos la esperanza que el próximo domingo, prevalecerá el derecho a una vida digna para todos, por encima del odio y la inmundicia diseminadas por un fascista de tomo y lomo. Tendremos la certeza, así, que la Convención Constitucional llegará a buen puerto, entregándonos por primera vez en nuestra historia, una Carta Magna elaborada con plena participación de todos nosotros.

Todos a votar el próximo domingo a fin de conquistar una victoria aplastante.

Venceremos y se abrirán las anchas Alamedas.

(*)Miguel Lawner, arquitecto chileno, Premio Nacional de Arquitectura 2019, director ejecutivo de la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU) durante el Gobierno de Salvador Allende, profesor en Universidades de Dinamarca y Chile, fue dirigente del Colegio de Arquitectos.

 

 

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