“Hemos logrado importantes avances cuando el pueblo se ha movilizado”

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Entrevista a Pablo Monje, encargado nacional electoral del PC. “De lo que tenemos que estar convencidos es que el Partido se hace cada vez más fuerte y las transformaciones se hacen cada vez menos posible detenerlas justamente cuando tienes un pueblo protagonista y respaldándote, y eso es con movilización, no es con otra cosa”.

Karen Medina E. Periodista. Santiago. 13/12/2021. Los resultados de las recientes elecciones efectuadas el 21 de noviembre sin duda plantean un escenario político de “dulce y agraz”. En materia presidencial el avance del fascismo es preocupante para la izquierda  y todo el mundo progresista, pero sobretodo una amenaza real para las transformaciones que espera el pueblo de Chile. Sin embargo, también es preciso reconocer los avances y logros del Partido Comunista en materia parlamentaria, y las tareas que ello conlleva en este contexto. En plena campaña de segunda vuelta respaldando al abanderado de Apruebo Dignidad, Gabriel Boric, conversamos con Pablo Monje, licenciado en ciencias políticas, administrador público y encargado nacional electoral del Partido Comunista (PC).

En el mes de mayo la votación de constituyentes y municipales era muy positiva en favor de las transformaciones. ¿Qué evaluación podemos realizar de la elección presidencial en primera vuelta, especialmente de la votación en que se impone la ultraderecha con un 28% para Kast y un 25.7% para Boric?

Hay un trasfondo mucho más sociopolítico en la pregunta. Cuando tú estás en una situación como la del 18 de octubre de 2019 donde estalla una crisis muy profunda, muy larvada históricamente. Muchos articulistas de izquierda escribieron que la crisis del 18 de octubre no tenía relación con la década de los 30 años o de la década de los 90’, sino más bien con el pueblo como actor principal, relevante de las transformaciones del país y que ahora se desencadenaban todas sus fuerzas y que recordaban las palabras de Allende sobre el pueblo libre y su paso por las grandes alamedas. Ese fenómeno que terminó canalizado en la elección de la convencional, dentro del sistema político de dominación, finalmente se sella en la determinación de nueva Constitución a través de una constituyente. Fenómenos simbólicos ocurrieron muchos, entre ellos la forma de elección de la constituyente, como también el espacio para la recomposición y rearticulación de fuerzas. Cuando tú tienes a una derecha que estaba en el suelo en ese minuto, totalmente cuestionada, así como también las bases del poder del Estado, porque esto no es un fenómeno de crisis unidireccional sino multifactorial, finalmente hay un espacio para la reconstitución y reconfiguración de las distintas fuerzas. Y eso supo hacer bien la derecha porque las grandes crisis del sistema político dominante del capitalismo no necesariamente tienen salida hacia la izquierda como alternativas de transformación, de cambio y reestructuración, sino que también la historia nos muestra que hay salidas hacia la derecha que van agudizando las contradicciones. Y esas salidas son fundamentalmente de ultraderecha. Así ocurrió con (Donald) Trump en Estados Unidos, con (Jair) Bolsonaro en Brasil, en Austria, así está ocurriendo en Francia y en Italia. Puede ser un fenómeno propio de las crisis como ya ocurrió en la década del 30’ en Alemania, donde la ultraderecha salió triunfadora en la parlamentaria y después vino el fenómeno Hitler. Si bien nos sorprende la reconstitución de la derecha, si uno investiga en la historia las salidas también pueden ser agudizadas por las contradicciones principales por parte de la derecha. Y ese es el discurso por donde capitaliza (José Antonio) Kast: “No más vandalismo, déjennos producir (…) orden”. Y te instala toda su dicotomía agudizando las contradicciones, claro que en contra de la movilización social, a favor del “orden”, y de la dominación y la violencia del Estado, aunque poniendo la crítica a  la “violencia activa” de la movilización social, tensionando así las contradicciones de los procesos sociales, leyendo muy bien la derecha contra el discurso transformador. Cada tres minutos en su discurso habla sobre aquellos temas más relevantes sobre la base de no más violencia, la migración, el desorden, el llamado al orden. Tiene dos o tres comunicadores al later con un desarrollo del discurso anticomunista muy fuerte, porque es otra de su característica. Entonces hay una estrategia electoral que logra construir que le permite ampliar su número de parlamentarios y un próximo Congreso de equilibrios.

No obstante la votación presidencial en primera vuelta y la campaña anticomunista de la derecha, la votación del PC crece y se consolida como fuerza política, rompiendo la exclusión en el Senado, aumentando el número de parlamentarios. ¿Qué desafíos nos plantea?

Aquí creo que hay que hacer lecturas por oposición. Si la derecha se preocupó toda la campaña y se sigue preocupando con una estrategia anticomunista, es porque la gente sabe que la lucha anticomunista no tiene que ver solamente con montar un cuco para generar terror, porque esta estrategia para generar este terror se debe a que los comunistas justamente son los que interpretan con una mirada de izquierda que se requiere transformaciones con mayor profundidad, y que quieren también una nueva sociedad. Si el punto está en que los comunistas hemos logrado avances es porque hemos planteado dos tesis. Una que nos permite dar cuenta de quiénes son los dirigentes comunistas, mejorar el nivel de conocimientos, generando conocimiento, lo que ha se ha visto reflejado en términos de cuadros y el aumento de su liderazgo. Y en segundo lugar, se ha ido construyendo confianza entre la relación del no militante, o elector de cultura comunista o de izquierda que va votando por los comunistas, ha ido incrementando su confianza y construyendo un proceso, donde hemos pasado de 275 mil a 445 mil votos, y aumentar el respaldo implica para nosotros que al ir fidelizando la votación es porque se ha logrado construir conciencia política de que apoyar a los comunistas es votar por transformaciones. Y eso se ha reflejado en distintas representaciones, como la de gestión municipal, en los concejales, y en la representación parlamentaria, donde nos faltaba el Senado, donde hoy después de décadas logramos ingresar. El PC está construyendo conocimiento de quienes somos los comunistas, estamos construyendo confianza política y, a la vez, estamos acumulando conciencia, hemos logrado más credibilidad ante la base popular de este país.

En un eventual Gobierno de AD, ¿cuál debiera ser el rol del PC siendo parte del mismo? ¿Cómo plantearse frente a la movilización social, herramienta del lado de los cambios para las transformaciones?

Yo creo que en un próximo Gobierno se va a requerir de la movilización, porque no tenemos mayoría en el Congreso. Y la única forma de ser mayoría es con un tercer parlamentario que no está dentro de los hemiciclos, y que es el pueblo movilizado. Si alguien pretende usar la lógica de la articulación transversal del sistema político para contener la movilización y las demandas sociales está  altamente errado. Porque de eso si tiene nitidez la movilización del 18 de octubre, que ya basta con los partidos transversales, porque eran los que negociaban en favor del capital, de los dueños del capital, los partidos transversales ocurrían en toda lógica. Entonces en este nuevo escenario necesitamos del fortalecimiento de las organizaciones territoriales, de las  organizaciones sociales y de la capacidad de movilización social de las mismas. Porque somos un partido  que tenemos una mayoría dentro de nuestro pacto AD, tenemos la segunda mayoría dentro de la oposición, pero no somos un partido hegemónico. Y eso hay que entenderlo muy claramente, que cuando hemos logrado los más importantes avances es cuando el pueblo se ha movilizado. Y eso ocurrió el 2011, el 2019, y no ha sido de otra manera, la decisión de avanzar con el pueblo movilizado, contradicción que trataron de instalar los conservadores que entraron a la segunda parte del gobierno de Michelle Bachelet con la Nueva Mayoría, cuando nos pretendían emplazar en torno a la decisión de si o estábamos en la calle o en el gobierno. Y por eso de lo que tenemos que estar convencidos es que el Partido se hace cada vez más fuerte y las transformaciones se hacen cada vez menos posible detenerlas justamente cuando tienes un pueblo protagonista y respaldándote, y eso es con movilización, no es con otra cosa. Porque la democracia burguesa lo único que le garantiza al pueblo es que cada cuatro años le preguntan quiénes son sus representantes para delegar el poder. Nosotros participamos de ese fenómeno electoral, pero nunca olvidando que las transformaciones requieren de un constante y continuo de actores movilizados en pos de esas mismas transformaciones y de esas ‘profundizaciones democráticas’ porque al final del día la lucha económica de esos sectores más desposeídos tiene que ver con una transformación democrática de la economía. En Chile la economía debe tener una distribución democrática del punto de vista de los beneficios y derechos. No es solo la mejor distribución del ingreso, sino también una economía de acción social, por tanto, una acción de democratización, por eso quieres que se distribuya, para una sociedad económicamente más democrática, y para ello se requiere de movilización para hacer leyes que  modifiquen los sistemas de  impuestos, leyes que graven impuestos a otros. Somos el país que tiene menos ingreso fiscal vía tasas impositivas, y los países que tienen  más ingresos y mejor estabilidad socioeconómica e igualdad económica allí las tasas impositivas están por sobre el 35 por ciento, y tienen mejores condiciones de vida para toda su población, y hacia allá es donde tenemos que construir.

 

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